Bolsonaro y la alternativa socialista

Muy interesante, contrasta con el de Zibechi que publiqué aquí.

Rolando Astarita [Blog]

El triunfo de Bolsonaro en la elección del domingo pasado ha dado lugar a diversas explicaciones por parte de la izquierda. Haciendo un repaso somero de las mismas, encontramos:

  1. El ascenso de Bolsonaro es el producto de la “conspiración reaccionaria” del Lava Jato; de las manipulaciones de la corporación judicial; y de la tutela de las Fuerzas Armadas, que habrían impedido el derecho de la población a votar libremente a Lula (que tenía el 40% del voto). A esto se habría sumado el apoyo de parte de la gran burguesía, el agronegocio, y la iglesia evangélica. Con estos apoyos, Bolsonaro habría capitalizado el sentimiento anti PT.
  2. El retorno a la democracia siempre estuvo condicionado por la dictadura militar, y las FFAA nunca se replegaron totalmente. Su influencia corporativa permaneció intacta.
  3. En esta campaña el PT tuvo que enfrentar a las FFAA, a los grandes medios de comunicación, al Poder Judicial…

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El fascismo “electoral” brasileño exige respuestas nuevas

Tienda en Rio de Janeiro, Brasil, cuyo nombre lo dice todo.  Pertenece a una cadena catalana.

La urgencia de buscar nuevos caminos

Raúl Zibechi

La abrumadora votación que recibió Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones brasileñas, que lo colocan en las puertas de la presidencia, son una buena oportunidad para que las personas de izquierda reflexionemos sobre la necesidad de transitar nuevos caminos. No alcanza, por tanto, limitarse a denunciar lo que ya sabemos: el carácter militarista, autoritario y ultraderechista del candidato. Hay que explicar porqué medio país lo vota y qué implicaciones tiene para el proyecto emancipatorio.

Brasil vive una profunda fractura de clase, de género y de color de piel que se expresa de forma nítida en los partidos de la derecha, que han delineado sus objetivos de forma clara y transparente: quieren instalar una dictadura pero manteniendo el sistema electoral. La izquierda cree en una democracia inexistente, asentada en una imposible conciliación de clases. Si Bolsonaro es fascista, como dicen el PT y sus intelectuales, debemos recordar que nunca fue posible derrotar al fascismo votando. Hace falta otra estrategia.

La otra es la fractura geográfica: un país dividido entre un sur rico y blanco y un norte pobre y negro/mestizo. Lo curioso es que tanto el PT como los principales movimientos sociales nacieron en el sur, donde tuvieron algunos gobiernos estatales y municipales. Esa región es ahora el epicentro del hondo viraje hacia la derecha, con claro contenido racista y machista.

Debemos explicarnos las razones por las cuales las élites y las clases medias acomodadas han producido este fenomenal viraje, desertando de su partido preferido, la socialdemocracia de Fernando Henrique Cardoso, hacia Bolsonaro. Han abandonado la democracia y apenas conservan las elecciones como máscara de la dominación.

La razón principal la explica el filósofo Vladimir Safatle. “Brasil llega a 2018 con dos de sus mayores empresas siendo públicas, así como dos de sus mayores bancos. Además, con un sistema de salud que cubre a 207 millones de personas, gratuito y universal, algo que no tiene ningún país con más de 100 millones de habitantes” (goo.gl/KRX6EE). Agrega que las universidades no son sólo para las minorías ricas y concluye que “Brasil llega a los días actuales en una situación muy atípica desde el punto de vista del neoliberalismo”.

El autoritarismo es el modo de imponer la agenda que necesitan el sistema financiero, el agronegocio y las mineras para seguir acumulando riqueza en un periodo de crisis sistémica. No lo pueden hacer sin reprimir a los sectores populares y criminalizar sus movimientos. Por eso Bolsonaro convoca a militares y policías y se permite amenazar al activismo social, con modos muy similares a los de la ministra de Seguridad argentina Patricia Bullrich, quien acusa a los movimientos sociales de mantener relaciones “muy estrechas” con el narcotráfico, cuando todos sabemos que es la policía la que los ampara (goo.gl/eLWyNZ).

El racismo, las violencia anti-LGBT y el odio a la izquierda de las clases medias brasileñas, muestran la cara oculta del país con mayor desigualdad del mundo. No quieren perder sus privilegios de color, de género, de posición geográfica y de clase. Poco les importa que sean asesinadas más de 60 mil personas cada año, en su inmensa mayoría jóvenes, negros, pobres, porque saben que es el precio para mantener sus privilegios.

Ante este panorama las izquierdas no deben seguir aferradas a una estrategia que fue esbozada para otros tiempos, cuando el diálogo de clases era aún posible. En el anterior medio siglo hemos pasado de la estrategia de la lucha armada a la estrategia puramente electoral. Ambas tienen en común el objetivo de la tomar del poder y enfocan todas sus baterías en esa dirección.

Este péndulo es nefasto porque coloca a los sectores populares sólo como apoyo logístico o como votantes, siempre al servicio de vanguardias o caudillos, pero nunca como protagonistas de sus vidas políticas. Ante nosotros algunos pueblos originarios, comunidades negras y un puñado de movimientos están transitando otros caminos, por fuera de las instituciones pero sin confrontarlas abiertamente.

Están abriendo espacios en los territorios de los pueblos que juegan un doble papel: resistir creando vida. En los recientes años hemos reporteado, como otros compas, quizá miles de resistencias creativas en todos los países de la región. Son caminos que lo recorren por sí mismas, sin que ninguna vanguardia o partido les indique los pasos a seguir.

Si en algún momento decidieran tener presencia electoral, lo harán desde esos “poderes en movimiento” pero sin desarmarlos. Lo que no tiene el menor sentido, es que mientras la burguesía está desmontando una democracia que le sirvió durante el periodo de los estados del bienestar, nos limitemos a actuar sólo en ese terreno, colocando todas las construcciones previas en peligro.

La estrategia puramente electoral nos deja a merced de los de arriba, menos al puñado de cargos que saltan del partido al Estado, en un viaje sin retorno.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2018/10/12/opinion/024a1pol

“O Brasil pode entrar em uma “noite sem fim”:Vladimir Safatle — Leonardo Boff

Vladimir Safatle brasileiro nascido no Chile é um dos nossos melhores analistas sociais. Une filosofia da qual é professor na USP com política, pois trabalhou detalhadamente o tema em seus estudos e livros. Vale a pena como esclarecimento do que pode ocorrer no Brasil com a ascensão possível de um candidato com claro viés fascista. […]

a través de “O Brasil pode entrar em uma “noite sem fim”:Vladimir Safatle — Leonardo Boff

Sistema deuda: Historia de las deudas soberanas y de su repudio

 

La Facultad de Economía de la UNAM y el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM)
Invitan a la conferencia Sistema Deuda: Historia de las deudas soberanas y de su repudio que impartirá Eric Toussaint portavoz del CADTM
Lunes 1 de octubre del 2018
Horario: 12:00-14:00 horas
Sala Octavio Gudiño
Edificio “B” Facultad de Economía

Habrá transmisión en vivo aquí

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Neoliberalismo progresista latinoamericano

Raúl Zibechi
La feminista estadunidense Nancy Fraser viene alertando sobre los problemas derivados del neoliberalismo progresista, que identifica con los gobiernos de Bill Clinton, Tony Blair, el socialismo francés y sus sucesores como Barack Obama (goo.gl/4GGTbX). En su opinión, combina políticas económicas regresivas, liberalizantes, con políticas de reconocimiento aparentemente progresistas. Se trata del multiculturalismo, el ambientalismo, los derechos de las mujeres y LGBTQ.

El reconocimiento de estos derechos y colectivos sociales es, para Fraser, enteramente compatible con el neoliberalismo financiero, ya que bloquea el igualitarismo. El abordaje de las discriminaciones consiste en “asegurar que unos pocos individuos ‘talentosos’ de grupos ‘subrepresentados’ puedan ascender al tope de la jerarquía corporativa y alcanzar posiciones y remuneraciones paritarias con los hombres heterosexuales blancos de su propia clase”.

Mientras una minoría consigue insertarse en el capitalismo financiero, el resto continúa prisionero del capital, con lo que el sistema adquiere mayores niveles de legitimación, amplía su base de apoyo y consigue aislar a los críticos a los que, de paso, les endilga los motes de masas atrasadas e incultas. Así, el feminismo liberal, el anti-racismo liberal y el capitalismo verde son las únicas opciones críticas que el sistema legitima, calificando toda otra resistencia o rebelión como populismo.

Creo que el análisis de Fraser es adecuado y enteramente compartible para el norte del mundo, aunque creo que debe ser matizado para las regiones del sur y en particular para América Latina. Aunque sus argumentos pueden ser tomados como punto de partida, las diferencias con nuestro continente son notables.

La primera es que el progresismo (neoliberal, porque ese es modelo imperante) accede a los gobiernos como consecuencia de las luchas de los pueblos originarios, afros, sectores populares y trabajadores que resistieron la primera oleada neoliberal privatizadora y protagonizaron levantamientos, insurrecciones y amplias resistencias del más diverso tipo.

Esta es la principal diferencia con los procesos del norte. Las nuevas construcciones de poder, arriba y abajo, se bifurcan: en el sur asistimos al fin de las democracias y de la soberanía de los estados-nación, y a la neutralización de la política institucional como espacio donde se construyen sujetos colectivos y se promueven los cambios de larga duración. Pero el protagonismo popular es también una de las razones del desborde de la represión y de la violencia estatal y paraestatal.

La segunda es que ese conjunto de resistencias han abierto fisuras en la dominación, donde los de abajo estamos construyendo mundos otros por fuera del Estado y del mercado. Postulo que esos espacios son los principales obstáculos para la total implementación del neoliberalismo, tanto conservador como progresista, con sus mega-emprendimientos mineros, monocultivos y grandes obras de infraestructura.

Espacios como las 400 fábricas recuperadas en Argentina, los 100 bachilleratos populares y una red de medios antisistémicos donde se informa 15 por ciento de la población. Sumemos: 5 mil asentamientos de reforma agraria en Brasil, con 25 millones de hectáreas, habitados por 2 millones de sin tierra; 12 mil acueductos comunitarios en Colombia; decenas de miles de emprendimientos colectivos y comunitarios en toda la región; áreas enteras liberadas de mercados y estados en varios países, cuya referencia mayor son las juntas de buen gobierno zapatistas.

La tercera es que en América Latina los poderes que se reconfiguran arriba, son el resultado de una amalgama o alianza entre grandes empresas, narcotráfico y sectores del aparato estatal. Sobre esa base se van creando desde narcoestados hasta diversas formas de dominación (desde “guerras contra el narco” hasta feminicidios) que a menudo cuentan con la bendición de las iglesias evangélicas y pentecostales.

El análisis y la descripción de estos nuevos poderes de arriba es necesario para comprender dónde estamos y hacia dónde vamos, mientras adjetivos como fascista o ultraderechista, aun siendo justos, no contribuyen a esclarecer la realidad. Cuánto más avanzan los movimientos antisistémicos, más brutal es la reconfiguración del poder de arriba, siendo México una referencia ineludible.

La cuarta es la conversión de las democracias en un sistema excluyente, que crea enemigos internos para aislar a sectores enteros de la población que perturban la lógica del capital financiero. Mientras en el norte se bautiza como populismo toda transgresión de las reglas, en el sur se emplea cada vez más una legislación antiterrorista, implementada tanto por gobiernos conservadores como progresistas, entre los que cabe destacar casos tan diferentes como los de Daniel Ortega y Dilma Rousseff.

Ante la nueva estructura del poder de arriba, los márgenes de maniobra institucionales serán cada vez menores.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2018/09/28/opinion/022a2pol

More momentum on the banks — Michael Roberts Blog

At the weekend, I participated in a session on what to do about the banks at the Momentum conference (The World Transformed) in Liverpool, England. For those readers who do not know what Momentum is, it is a campaigning group within the British Labour Party that supports more radical measures in favour of labour and […]

a través de More momentum on the banks — Michael Roberts Blog

Rethinking Rethinking economics — Michael Roberts Blog

Can economics ever become ‘pluralist’? Namely, will the universities and research institutes in the major capitalist economies expand their teaching and ideas to cover not just mainstream neoclassical and Keynesian theories but also more radical heterodox themes (post-Keynesian, Austrian and Marxian)? If you look at the list of study courses that are considered heterodox by […]

a través de Rethinking Rethinking economics — Michael Roberts Blog

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