Archivo de la categoría: Socialismo

Democracy, Something Must Give

Michael Hudson

Photo by Artem Podrez on Pexels.com

To hear the candidates debate, you would think that their fight was over who could best beat Trump. But when Trump’s billionaire twin Mike Bloomberg throws a quarter-billion dollars into an ad campaign to bypass the candidates actually running for votes in Iowa, New Hampshire and Nevada, it’s obvious that what really is at issue is the future of the Democrat Party. Bloomberg is banking on a brokered convention held by the Democratic National Committee (DNC) in which money votes. (If “corporations are people,” so is money in today’s political world.)

Until Nevada, all the presidential candidates except for Bernie Sanders were playing for a brokered convention. The party’s candidates seemed likely to be chosen by the Donor Class, the One Percent and its proxies, not the voting class (the 99 Percent). If, as Mayor Bloomberg has assumed, the DNC will sell the presidency to the highest bidder, this poses the great question: Can the myth that the Democrats represent the working/middle class survive? Or, will the Donor Class trump the voting class?

This could be thought of as “election interference” – not from Russia but from the DNC on behalf of its Donor Class. That scenario would make the Democrats’ slogan for 2020 “No Hope or Change.” That is, no change from today’s economic trends that are sweeping wealth up to the One Percent.

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Venezuela, the Present as Struggle: Voices from the Bolivarian Revolution

Venezuela, the Present as Struggle: Voices from the Bolivarian Revolution

por Cira Pascual Marquina and Chris Gilbert

Venezuela has been the stuff of frontpage news extravaganzas, especially since the death of Hugo Chávez. With predictable bias, mainstream media focus on violent clashes between opposition and government, coup attempts, hyperinflation, U.S. sanctions, and massive immigration. What is less known, however, is the story of what the Venezuelan people—especially the Chavista masses—do and think in these times of social emergency. Denying us their stories comes at a high price to people everywhere, because the Chavista bases are the real motors of the Bolivarian revolution. This revolutionary grassroots movement still aspires to the communal path to socialism that Chávez refined in his last years. Venezuela, the Present as Struggle is an eloquent testament to their lives.

Comprised of a series of compelling interviews conducted by Cira Pascual Marquina, professor at the Bolivarian University, and contextualized by author Chris Gilbert, the book seeks to open a window on grassroots Chavismo itself in the wake of Chávez’s death. Feminist and housing activists, communards, organic intellectuals, and campesinos from around the country speak up in their own voices, defending the socialist project and pointing to what they see as revolutionary solutions to Venezuela’s current crisis. If the Venezuelan government has shown an impressive capacity to resist imperialism, it is the Chavista grassroots movement, as this book shows, that actually defends socialism as the only coherent project of national liberation.

Today more than ever, we need to listen to critical voices from the Venezuelan grassroots, and this is exactly what Venezuela, the Present as Struggle gives us. Cira Pascual Marquina and Chris Gilbert have gathered the tools we need to navigate the treacherous straits between state and movements, economic crisis and sanctions, and to chart a radical course toward socialism.

—George Ciccariello-Maher, author, Building the Commune: Radical Democracy in Venezuela

If you’ve wondered what remains of the Bolivarian Revolution, then Venezuela, the Present as Struggle is the book you must read. Bringing together 36 conversations with protagonists primarily from the base, Cira Pascual Marquina and Chris Gilbert demonstrate that the seeds that Chávez planted fell upon fertile soil and that, in Gilbert’s words, ‘the socialist and radically transformative project of Chavismo … lives on in the masses, in their thought and action.’

—Michael A. Lebowitz, Professor Emeritus of Economics, Simon Fraser University, Canada; author, The Socialist Imperative: From Gotha to Now

It is practically impossible to understand what is happening in Bolivarian Venezuela without listening to the thoughts and proposals of those directly involved in the political struggle, whether in the countryside or in the city. This book by Cira Pascual Marquina and Chris Gilbert offers a broad view from that perspective. Here the Bolivarian Revolution is portrayed in its complexity and singularity. For this reason, Venezuela, the Present as Struggle is one of those works that is worth reading carefully.

—Reinaldo Iturriza, author, El Chavismo salvaje and Por una política caribe

Cira Pascual Marquina is Political Science professor at the Universidad Bolivariana de Venezuela in Caracas and a writer and editor for Venezuelanalysis.com. Chris Gilbert teaches Marxist political economy at the Universidad Bolivariana de Venezuela. His articles have appeared in Rebelión, LaHaine, Monthly Review, and CounterPunch. Gilbert and Pascual Marquina are creators of the Marxist educational program Escuela de Cuadros, broadcast on Venezuelan public television.

Fuente: Monthly Review Press

Un mundo a construir (nuevos caminos) de Marta Harnecker

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Este libro, es una actualización y ampliación de El socialismo del siglo XXI. Inventando para no errar. Esta conformado por tres partes: la primera parte: América latina avanza, es un breve recuento de lo que ha sucedido en América latina en estas últimas décadas y cómo se modifica el mapa político. Hace un breve recuento de las movilizaciones sociales que explican mucho estos cambios, a señala los hechos que indican que ha habido un cambio en la correlación de fuerzas entre los Estados Unidos y nuestra región, y los intentos de recolonización y disciplinamiento que la primera potencia imperial está realizando en nuestro subcontinente. La segunda parte: Hacia dónde avanzar: El socialismo del siglo XXI pretende explicar en qué consiste este socialismo, qué cosas hay que rescatar del pensamiento original de los clásicos del marxismo, qué nuevas reflexiones han surgido a partir de la práctica en algunos gobiernos de América Latina, cuál es la característica de la transición que estamos viviendo, qué pueden hacer estos gobiernos a pesar de las grandes limitaciones en las que se encuentran insertos, y finalmente, qué criterios debemos tener en cuenta para hacernos un juicio del desempeño de cada uno de ellos. La tercera parte: El instrumento político para construir una nueva hegemonía aborda el tema de cómo lograr la correlación de fuerzas necesaria que nos permita ir venciendo los obstáculos e ir avanzando en la construcción de la nueva sociedad, y la relación que ello tiene con el tema de la hegemonía. Luego desarrollo el tema del instrumento político: por qué es necesario para la construcción del socialismo del siglo XXI, cuáles deberían ser sus principales tareas, qué tipo de militante y de cultura política necesitamos hoy, sostengo que es fundamental combatir el burocratismo en el que suelen caer dirigentes de los partidos y del gobierno y termino defendiendo la necesidad de la crítica pública para salvar al instrumento político y al gobierno. Publicado por El Viejo Topo, España, junio 2013, se preparan ediciones en Chile, Bolivia, Venezuela, y Estados Unidos.

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Fuente: Rebelión

Un ejemplo de cómo opera el capitalismo en el “socialismo” estilo chino

La policía escolta en Pekín a varios manifestantes afectados por las pérdidas de las plataformas P2P. Greg Baker AFP
  • La jungla de los microcréditos online en China deja a millones sin ahorros
  • Decenas de millones de ciudadanos pierden su dinero debido al fraude y la insolvencia en el negocio, mientras Pekín aplaca cualquier atisbo de protesta

Xavier Fontdeglòria

Pekín 9 de agosto de 2018 – 23:47 ED

Xie, de 29 años y que prefiere identificarse solo por su apellido, ha perdido los ahorros de toda su familia después de que la plataforma de microcréditos online china Zhang Yue Li Cai dejase de operar repentinamente este julio. Atraída por las nada despreciables ganancias* a corto plazo, en diciembre invirtió hasta 400.000 yuanes (algo más de 50.000 euros) para que esta empresa los prestara a otras. Menos de un año después, Xie no solamente da por imposible recuperar el dinero perdido, sino que siente la persecución de las autoridades chinas, que se han desvinculado de unas prácticas que mezclan la mala gestión, el fraude y los esfuerzos de Pekín para controlar los riesgos de su sector bancario en la sombra. Seguir leyendo Un ejemplo de cómo opera el capitalismo en el “socialismo” estilo chino

“Lenin en 2017, ¿en serio?”

<p>Retrato de Lenin, en el mural <em>El hombre en el cruce de caminos</em> (1934), de Diego Rivera.</p>

Retrato de Lenin, en el mural El hombre en el cruce de caminos (1934), de Diego Rivera.

La revolución rusa sigue mostrándonos los escollos con los que podemos toparnos una y otra vez, y que ilustran los callejones sin salida a los que puede conducir todo proceso de cambio político
Jorge Lago / Jorge Moruno Danzi

¿Qué puede decirnos hoy la revolución de 1917? La izquierda y los liberales coinciden en su comprensión de la revolución rusa pues le dan el mismo sentido aunque desde perspectivas distintas, confundiéndose la reivindicación melancólica de los primeros con la caricatura que hacen los segundos: Lenin embalsamado. Si hoy seguimos hablando de la democracia griega es por el sentido político que nos ha legado y no tanto por su sola dimensión histórica o, dicho de otra forma, lo que interesa es el campo y horizonte que abre y no tanto el modo concreto de su aplicación, donde mujeres y esclavos quedaban, por ejemplo, al margen. Con la revolución rusa ocurre algo similar: si bien resulta imposible explicar y comprender el siglo XX sin su existencia, su legado político nada tiene que ver con los retos concretos y las soluciones que aplicaron sus actores, sino más bien con las motivaciones, las dudas, las contradicciones y el espíritu o el gesto revolucionario que consiguieron desplegar.

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La transición anticapitalista florece, aunque no la veamos. Salta Argentina

Raúl Zibechi

Estamos transitando hacia un mundo nuevo, poscapitalista. En la medida que es un proceso que estamos viviendo, no tenemos la suficiente distancia para saber en qué periodo estamos, pero todo indica que atravesamos las fases iniciales de dicha transición. Aunque tiene hondas similitudes con las anteriores (transiciones de la antigüedad al feudalismo y de éste al capitalismo), un hecho notable es la incapacidad para comprender lo que sucede ante nuestros ojos: un verdadero proceso de construcción colectiva de mundos nuevos.

En el pensamiento emancipatorio y en particular en el marxismo, se ha convertido en sentido común la idea de que toda transición comienza con la toma del poder a escala del Estado-nación. Este aserto debería haber sido repensado luego de los fracasos soviético y chino, pero sobre todo desde la demolición de los estados por el neoliberalismo, o sea el capital financiero y la cuarta guerra mundial en curso. Es cierto, empero, que para transitar hacia un mundo no capitalista debe tomarse el poder, pero ¿por qué a escala estatal? ¿Por qué a nivel institucional?
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Retomando ¿Por qué el socialismo? de Einstein

¿Por qué optar por el socialismo? Es común alegar que el socialismo será más justo y equitativo que el capitalismo, pero esto no resuelve el problema ya que las personas no siempre se sienten motivadas por la justicia social. Por otra parte hay que considerar cuán exigente y desafiante es el proyecto socialista: ¡el objetivo […]

a través de “Nuestra cita con la revolución: retomando «¿Por qué socialismo?» de Albert Einstein”: Chris Gilbert —

“Ideal socialista y socialismo real”: Adolfo Sánchez Vázquez

Nota introductoria de la Revista Nexos Adolfo Sánchez Vázquez. Entre otras obras ha publicado Las ideas estéticas de Marx (Editorial ERA. 1965, con varias reediciones), una antología en dos volúmenes: Estética y marxismo (ERA), y Política y praxis (Ed. Grijalbo). Ponencia presentada en el simpósium Internacional “Del socialismo existente al nuevo socialismo” organizado por el […]

a través de “Ideal socialista y socialismo real”: Adolfo Sánchez Vázquez —

¿Cómo se produce el ejército de reserva del capitalismo?

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Alejandro Valle Baeza

Si una mercancía cuesta el doble de trabajo social que otra, se podrá consumir la mitad de lo que se puede consumir de la segunda. Esa es una realidad social objetiva. Contabilizar trabajo exige además hacerlo con el directamente empleado, considerar los medios de producción utilizados, es decir el trabajo indirecto. Por ejemplo, en la agricultura la semilla, los fertilizantes, la maquinaria, etc. Al contabilizar ambos tipos de trabajos se puede distribuir correctamente cuánto trabajo se dedica a reponer los medios de producción utilizados y cuánto a producir nuevas mercancías y servicios para el consumo presente o la producción futura.

Cuando el trabajo de un proceso productivo es contabilizado por debajo de lo efectivamente gastado se dificultará su reproducción llegando incluso a su interrupción definitiva. La contabilidad capitalista es en realidad una medición del trabajo por la vía de que los precios miden aproximadamente el trabajo gastado. Esto se hace midiendo en dinero el trabajo; por ejemplo, en México, medio millón de pesos representa un año de trabajo. De manera que un auto que cueste 250 mil pesos significa aproximadamente seis meses de trabajo social.

En otra ocasión analizaremos las desviaciones entre los trabajos gastados y los reconocidos en el capitalismo. Por ahora ignoraremos dichas desviaciones para centrarnos en sólo una: la desviación entre el tiempo trabajado total realizado por los asalariados y el trabajo necesario sólo para reproducir su existencia. Si los asalariados recibieran por cada año trabajado medio millón de pesos no habría ganancias. La clase capitalista explota a los trabajadores pues paga 150 mil pesos por año en promedio. Lo que sería un error, científicamente hablando, es un doble acierto desde el punto de vista capitalista: posibilita la plusvalía o excedente capitalista y ayuda al control del trabajo asalariado.

El que una cantidad de dinero represente una cantidad de trabajo mayor que el salario lo logra el capitalismo por la simple vía de tratar de producir mercancías que le dejan una ganancia “promedio” o superior aunque no todos los capitales lo logran. A la larga los capitales que no obtengan dicha ganancia languidecen y desaparecen. El capitalismo puede presentar su proceso de explotación como un justo intercambio mercantil.

Los economistas ingleses Adam Smith y David Ricardo pudieron hablar de esto sin mencionar la explotación. Marx analizando la realidad capitalista con el mismo supuesto simplificatorio de ellos, de que una cantidad monetaria representa la misma cantidad de trabajo social en toda la economía, descubrió y destacó la explotación capitalista. Para Marx el capitalismo no es una sociedad armónica sino que está basada en el antagonismo entre productores y apropiadores del excedente o capitalistas.

El capitalismo evoluciona creando la base material de una sociedad humana libre de restricciones económicas al mismo tiempo que impone límites cada vez más duros contra el desarrollo humano. Ya enumeramos antes los límites económicos, ambientales y sociales que el capitalismo del siglo XXI nos impone. El capitalismo es una especie de cáncer que llevará a la muerte a la especie humana si no lo detienen los trabajadores conscientes.1

La segunda consecuencia de la existencia de una desviación entre el dinero que representa una unidad de trabajo social –por ejemplo medio millón de pesos por año y el salario que recibe en un año el trabajador –por ejemplo 150 mil pesos al año-, es que el capital crece más que el trabajo. Cuando una empresa ahorra 150 mil pesos en medios de producción es distinto de cuando ahorra esa misma cantidad en salarios. El aumento de productividad es una asimétrica reducción de costos. Una disminución de 150 mil pesos representa un ahorro de 4 meses de trabajo social cuando se hace en medios de producción pero significa un ahorro de un año cuando se ahorra en trabajo asalariado. Por esta vía, el capital, que es trabajo acumulado producido por los trabajadores, crece cada vez más con respecto al trabajo necesario para hacer funcionar dicho capital.

Un ejemplo ilustra el aumento capitalista de la productividad. En 1960 General Motors (GM) tenía un capital de 8553 millones de dólares y 595151 empleados es decir 14371 dól. por trabajador. Para 2015 GM tuvo un capital de $194,520 mill. dol. pero tan sólo 215000 empleados (casi un tercio de los que había en 1960) y 904744 dól. trabajador2.

GM acumuló pues su capital creció más de 100 veces en términos monetarios. En trabajo creció menos, pues ha habido inflación, por lo que una unidad monetaria representa menos trabajo hoy que en 1960; pero con certeza se ha expandido el capital de GM varias veces en los 55 años analizados. En cambio la fuerza de trabajo ha disminuido a poco más de un tercio del que había en 1960. Es decir, el trabajo que estaba detrás de los medios de producción que se utilizaban en GM creció mientras que el trabajo directamente realizado disminuyó al abatirse el número de trabajadores de la empresa. GM se declaró en quiebra en 2009 con la crisis iniciada en 2008. Parte de las acciones de GM son propiedad de los trabajadores pues de esa manera la empresa pagó parte de los salarios que no cubrió por su mala situación.

Una parte del capital de GM no produce plusvalía pero la mayoría de él es propiedad de capitalistas. El aumento de productividad seguiría favoreciendo el crecimiento del capital por encima del aumento del trabajo. incluso si GM fuera íntegramente una cooperativa propiedad de sus trabajadores; pues los medios de producción se hacen para cualquier tipo de empresa y las otras automotrices exigirán ahorro de costos salariales. Por esta razón y por otras que no podemos discutir aquí, los trabajadores necesitamos construir una sociedad superior a la capitalista; una donde la plusvalía no exista porque no habrá trabajo asalariado.

El mismo mecanismo económico que ayuda a producir y ocultar el origen y monto del excedente facilita la producción de trabajadores sobrantes en el capitalismo. Los trabajadores que están desempleados o con trabajos precarios “sobran” y son indispensables para que los empleados laboren disciplinadamente a las órdenes del capital. No obstante no parece haber un límite superior al tamaño del ejército de reserva. Si es demasiado grande, tal como está siendo hoy en todo el mundo significa que el capitalismo está alcanzando su límite económico. Ello nos urge para que en terreno político sustituyamos está forma opresiva de vida pues está ya en decadencia.

Fuente: La Izquierda Diario

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Piketty contra Marx

“El capital en el siglo XXI”

 

 

 

Escribe muchas cosas reaccionarias Thomas Piketty en su obra el capital en el siglo XXI, como corresponde a un defensor del capitalismo. Sin embargo, su obra ha tenido resonancia entre la gente de izquierdas, y recientemente en distintos portales de información crítica han vuelto a aparecer varios textos que recomiendan leer el libro de Piketty –de manera positiva, no para criticarlo y combatir el pensamiento hegemónico-.

Piketty nos dice que “el capitalismo produce mecánicamente desigualdades insostenibles, arbitrarias, que cuestionan de modo radical los valores meritocráticos en los que se fundamentan nuestras sociedades democráticas. Sin embargo, existen medios para que la democracia y el interés general logren retomar el control del capitalismo y de los intereses privados, al tiempo que rechazan los repliegues proteccionistas y nacionalistas. Este libro intenta hacer propuestas en ese sentido”.
Su obra se enmarca, pues, en la corriente que propugna una vuelta al capitalismo de antes de la crisis. Nada más alejado del marxismo, nada más utópico, nada más reaccionario en los tiempos actuales que muestran los límites objetivos del capitalismo y que requieren de una ofensiva de la izquierda revolucionaria –ofensiva que no se produce ni en lo orgánico ni en lo ideológico, lo que a la postre provoca confusión en todos los ámbitos y permite que personajes como Piketty irrumpan y hegemonicen el pensamiento no sólo de la clase trabajadora sino de dirigentes de izquierdas-.

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