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La caravana Vía Crucis que atraviesa México incomoda al trumpismo y al peñismo

Caravana: derechos de tránsito y asilo

Jorge Durand

La caravana Vía Crucis, que atraviesa México y recién pasó por Guadalajara, se dirige por diferentes rutas a la frontera norte para solicitar asilo. No es la primera vez, ni será la última.

Lo que sí es primera vez, es la reclamación directa, pública e insistente del presidente de Estados Unidos, que dice que es trabajo y obligación de México y su gobierno impedir el paso de los miembros de la caravana y deportarlos. En síntesis, obedecer y hacer el trabajo sucio, que no quiere, o no puede hacer el vecino.

Los migrantes centroamericanos de la caravana tienen el derecho a transitar que les conceden las leyes mexicanas e internacionales, dada su precaria situación e intención de solicitar refugio. Se les da permiso de 20 días para salir por alguna de las fronteras, presumiblemente la del norte.

Es asunto de la nación vecina aceptar o rechazar la petición y proceder de acuerdo con sus leyes. De hecho, esta práctica mexicana, de los 20 días de permiso, fue una adaptación de nuestras leyes a las políticas estadunidenses.

El caso más renombrado es el de los cubanos, que entraban sin documentos, se les detenía y luego no se sabía qué hacer con ellos. En ocasiones, la mafia de Miami se encargaba de liberarlos y llevarlos al norte. En otros casos, la embajada de Cuba no respondía y había que liberarlos o deportarlos. Por eso se diseñó el permiso de los 20 días, para que pudieran llegar a Estados Unidos. Fue una salida práctica y económica para solucionar la migración creciente de cubanos en tránsito.

Esta práctica se aplica a otros casos, como el de los haitianos y africanos que llegaron hace un par de años. El problema es que la frontera se ha convertido en un embudo. Y es México el que tiene que organizar un tránsito ordenado, legal y humanitario, dado que no puede detener o deportar a migrantes que desean transitar para ir a solicitar asilo a otra nación. Hay una lista de países señalados por ACNUR que tienen derecho internacional a solicitar asilo dadas las situaciones en el lugar de origen.

Pero tampoco el gobierno mexicano puede hacerse de la vista gorda de manera indefinida: pasados los 20 días de permiso. puede deportarlos de manera expedita. En otros casos, espera a que se venza el permiso mientras transitan, los detienen en la frontera y los deportan.

La manera correcta es solicitar asilo en una embajada del lugar origen. Pero muchos no pueden hacerlo porque están huyendo o siendo acosados. Por eso optan por cruzar la frontera hacia territorio estadunidense y pedir refugio. Esa práctica tiene décadas para los cubanos y menos años para los casos de otros países. Una vez que cruzan ya no los pueden regresar o deportar a México.

Como la vía de entrada autorizada, por la línea, es muy controlada por el servicio de migración mexicano y de Estados Unidos, los migrantes centroamericanos, muchos menores o viajando en familia, optaron por cruzar por cualquier lado y entregarse a la migra. Ya una vez en territorio estadunidense, la ley dice que los menores tienen derechos especiales y no pueden ser deportados hasta que haya la orden del juez y juicio correspondiente. Como los sistemas de asistencia social no pueden dejar a los niños sin sus padres, se les da permiso para reintegrarse a sus comunidades en la diáspora y proceder con el trámite. De esa manera han ingresado más de 150 mil menores en los últimos años y en menor medida sus acompañantes.

Era una estrategia de reunificación familiar, dadas las reglas de política migratoria que impedían el retorno de los migrantes. Las medidas disuasivas de incrementar costos, riesgos y penas, forzaron a los migrantes a quedarse en el otro lado y forzar la reunificación familiar por medio de esta vía.

No era el caso de los mexicanos, ya que todos los menores pueden y son deportados de manera expedita y hay convenios firmados para hacerlo de manera ordenada y segura, con participación de los consulados fronterizos e instituciones en el lado mexicano. Pero no se puede deportar a niños de otro país a México.

Hoy, son cada vez más padres de familia, varones con niños, los que transitan por nuestro país, con la esperanza de que el niño les abra la puerta a un proceso de refugio y, finalmente, los deje vivir temporalmente en Estados Unidos.

En realidad, el derecho de asilo y la solicitud de refugio está en crisis a nivel mundial. El caso de Europa es particularmente relevante, por la negativa de muchas naciones a recibir migrantes que solicitan en esa condición. Italia y Grecia están en una situación semejante a la de México, que no pueden rechazarlos, pero tampoco pueden obligarlos a quedarse. Porque simplemente no quieren permanecer ahí.

Francia, paradójicamente, cerró su frontera con Italia en Ventimiglia, en 2016, y regresó a 18 mil personas, pero, a su vez, deja en situación precaria, aunque libre, a los miles de migrantes en tránsito en el Pas de Calais y otros campamentos de la costa que están en tránsito hacia el Reino Unido.

En México, la crisis migratoria de hace unos años con Canadá, se debió al creciente número de solicitantes de refugio de origen mexicano. Y se cerró la puerta para todos.

Algo así va a pasar con las próximas caravanas que ponen en tensión permanente a México, Estados Unidos, organizaciones de migrantes y ONG que les apoyan o dan ayuda a lo largo del camino. Honduras los expulsa y los deja salir sin problema, Guatemala se hace de la vista gorda y México, medio atiende el asunto. Finalmente, Estados Unidos enrarece el ambiente con declaraciones altisonantes.

La órdenes ejecutivas están dadas para no permitir el paso hacia Estados Unidos. El permiso de 20 días para transitar, por si no se han dado cuenta las autoridades, ya no es solución y está en crisis: humanitaria, social y políticamente hablando.

Y estos asuntos se resuelven a nivel multilateral y no bilateral, como pretende ahora el presidente Trump. Y hay que recordárselo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/04/29/opinion/014a2pol

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Pleno empleo en el Reino Unido con ingresos a la baja

Britain’s unemployment rate has fallen to a new 42-year low of 4.3% in the three months to July. That’s down from 4.4% a month ago and the lowest since 1975. That sounds good news for all – until we look at what is happening to average wages for British workers after inflation is deducted. Average […]

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Salarios, productividad marginal y la elevada ciencia de Javier Milei (2) — Rolando Astarita [Blog]

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¡Que vivan los estudiantes!…si encuentran cómo

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Conmemoración del 2-X-1968, 48 años después en la CdMx

 

Alejandro Valle Baeza

El dos de octubre de 2016 se conmemoró el 48 aniversario una de las cruentas matanzas de estudiantes mexicanas y mexicanos efectuada por quien debía protegerlos, el gobierno del país. Hoy, como ha mostrado lo sucedido en Iguala el gobierno todavía mata estudiantes o los desaparece. Pero hay otras agresiones de los capitalistas y del gobierno hacia los jóvenes, muy crueles también: una es ofrecerles un futuro incierto cuando no calamitoso. Desde hace unos años una de las preocupaciones principales o quizás la principal de los estudiantes mexicanos es el encontrar trabajo. No siempre ha sido así. Hubo un tiempo en que el título universitario o politécnico casi era garantía de empleo seguro y bien pagado.  Allá por los años cincuenta del siglo pasado había trabajos abundantes para casi todos los egresados de la educación superior.

Hoy en cambio un alto número de los jóvenes mexicanos están en pésimas condiciones pues como se ha discutido en LaIzquierdadiario el desempleo y los empleos precarios son la regla. Esto es especialmente cierto para los jóvenes de México y del mundo. Una publicación del Banco Mundial decía que en 2010: “En América Latina, los jóvenes que ni estudian ni trabajan son comúnmente llamados ninis. Uno de cada cinco jóvenes del continente, representando más de 20 millones de personas entre 15 y 24 años de edad, vive en estas condiciones. “ [1]Algunos diarios mexicanos difundieron la cifra de 7.5 millones de ninis en México para 2010  calculados a partir de que había en ese aproximadamente 30 millones de jóvenes y considerando 25 por ciento de ninis.[2] Seguir leyendo ¡Que vivan los estudiantes!…si encuentran cómo

¿Cómo se produce el ejército de reserva del capitalismo?

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Alejandro Valle Baeza

Si una mercancía cuesta el doble de trabajo social que otra, se podrá consumir la mitad de lo que se puede consumir de la segunda. Esa es una realidad social objetiva. Contabilizar trabajo exige además hacerlo con el directamente empleado, considerar los medios de producción utilizados, es decir el trabajo indirecto. Por ejemplo, en la agricultura la semilla, los fertilizantes, la maquinaria, etc. Al contabilizar ambos tipos de trabajos se puede distribuir correctamente cuánto trabajo se dedica a reponer los medios de producción utilizados y cuánto a producir nuevas mercancías y servicios para el consumo presente o la producción futura.

Cuando el trabajo de un proceso productivo es contabilizado por debajo de lo efectivamente gastado se dificultará su reproducción llegando incluso a su interrupción definitiva. La contabilidad capitalista es en realidad una medición del trabajo por la vía de que los precios miden aproximadamente el trabajo gastado. Esto se hace midiendo en dinero el trabajo; por ejemplo, en México, medio millón de pesos representa un año de trabajo. De manera que un auto que cueste 250 mil pesos significa aproximadamente seis meses de trabajo social.

En otra ocasión analizaremos las desviaciones entre los trabajos gastados y los reconocidos en el capitalismo. Por ahora ignoraremos dichas desviaciones para centrarnos en sólo una: la desviación entre el tiempo trabajado total realizado por los asalariados y el trabajo necesario sólo para reproducir su existencia. Si los asalariados recibieran por cada año trabajado medio millón de pesos no habría ganancias. La clase capitalista explota a los trabajadores pues paga 150 mil pesos por año en promedio. Lo que sería un error, científicamente hablando, es un doble acierto desde el punto de vista capitalista: posibilita la plusvalía o excedente capitalista y ayuda al control del trabajo asalariado.

El que una cantidad de dinero represente una cantidad de trabajo mayor que el salario lo logra el capitalismo por la simple vía de tratar de producir mercancías que le dejan una ganancia “promedio” o superior aunque no todos los capitales lo logran. A la larga los capitales que no obtengan dicha ganancia languidecen y desaparecen. El capitalismo puede presentar su proceso de explotación como un justo intercambio mercantil.

Los economistas ingleses Adam Smith y David Ricardo pudieron hablar de esto sin mencionar la explotación. Marx analizando la realidad capitalista con el mismo supuesto simplificatorio de ellos, de que una cantidad monetaria representa la misma cantidad de trabajo social en toda la economía, descubrió y destacó la explotación capitalista. Para Marx el capitalismo no es una sociedad armónica sino que está basada en el antagonismo entre productores y apropiadores del excedente o capitalistas.

El capitalismo evoluciona creando la base material de una sociedad humana libre de restricciones económicas al mismo tiempo que impone límites cada vez más duros contra el desarrollo humano. Ya enumeramos antes los límites económicos, ambientales y sociales que el capitalismo del siglo XXI nos impone. El capitalismo es una especie de cáncer que llevará a la muerte a la especie humana si no lo detienen los trabajadores conscientes.1

La segunda consecuencia de la existencia de una desviación entre el dinero que representa una unidad de trabajo social –por ejemplo medio millón de pesos por año y el salario que recibe en un año el trabajador –por ejemplo 150 mil pesos al año-, es que el capital crece más que el trabajo. Cuando una empresa ahorra 150 mil pesos en medios de producción es distinto de cuando ahorra esa misma cantidad en salarios. El aumento de productividad es una asimétrica reducción de costos. Una disminución de 150 mil pesos representa un ahorro de 4 meses de trabajo social cuando se hace en medios de producción pero significa un ahorro de un año cuando se ahorra en trabajo asalariado. Por esta vía, el capital, que es trabajo acumulado producido por los trabajadores, crece cada vez más con respecto al trabajo necesario para hacer funcionar dicho capital.

Un ejemplo ilustra el aumento capitalista de la productividad. En 1960 General Motors (GM) tenía un capital de 8553 millones de dólares y 595151 empleados es decir 14371 dól. por trabajador. Para 2015 GM tuvo un capital de $194,520 mill. dol. pero tan sólo 215000 empleados (casi un tercio de los que había en 1960) y 904744 dól. trabajador2.

GM acumuló pues su capital creció más de 100 veces en términos monetarios. En trabajo creció menos, pues ha habido inflación, por lo que una unidad monetaria representa menos trabajo hoy que en 1960; pero con certeza se ha expandido el capital de GM varias veces en los 55 años analizados. En cambio la fuerza de trabajo ha disminuido a poco más de un tercio del que había en 1960. Es decir, el trabajo que estaba detrás de los medios de producción que se utilizaban en GM creció mientras que el trabajo directamente realizado disminuyó al abatirse el número de trabajadores de la empresa. GM se declaró en quiebra en 2009 con la crisis iniciada en 2008. Parte de las acciones de GM son propiedad de los trabajadores pues de esa manera la empresa pagó parte de los salarios que no cubrió por su mala situación.

Una parte del capital de GM no produce plusvalía pero la mayoría de él es propiedad de capitalistas. El aumento de productividad seguiría favoreciendo el crecimiento del capital por encima del aumento del trabajo. incluso si GM fuera íntegramente una cooperativa propiedad de sus trabajadores; pues los medios de producción se hacen para cualquier tipo de empresa y las otras automotrices exigirán ahorro de costos salariales. Por esta razón y por otras que no podemos discutir aquí, los trabajadores necesitamos construir una sociedad superior a la capitalista; una donde la plusvalía no exista porque no habrá trabajo asalariado.

El mismo mecanismo económico que ayuda a producir y ocultar el origen y monto del excedente facilita la producción de trabajadores sobrantes en el capitalismo. Los trabajadores que están desempleados o con trabajos precarios “sobran” y son indispensables para que los empleados laboren disciplinadamente a las órdenes del capital. No obstante no parece haber un límite superior al tamaño del ejército de reserva. Si es demasiado grande, tal como está siendo hoy en todo el mundo significa que el capitalismo está alcanzando su límite económico. Ello nos urge para que en terreno político sustituyamos está forma opresiva de vida pues está ya en decadencia.

Fuente: La Izquierda Diario

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Precarización del trabajo y capitalismo del siglo XXI

Alejandro Valle Baeza

Una madre mexicana cabeza de familia compró una casa en Zumpango, en las afueras de la Ciudad de México. Después de que esa casa fue asaltada en dos ocasiones, para su fortuna en su ausencia, y de que ella fue robada en el transporte hacia su trabajo; decidió vivir en un minúsculo departamento. Regreso a la urbe de la que ha poco antes había emigrado. Perdió todo lo que había pagado de la hipoteca de su vivienda y vio esfumarse un sueño.

Como ella millones de mexicanos viven en una pobreza sin esperanza, con trabajos arduos y exiguos salarios.   En muchas ocasiones trabajan estando enfermos pues sus patrones no les permiten faltar por enfermedad: ellos saben que si faltan “demasiado” podrán ser sustituidos fácilmente. Seguir leyendo Precarización del trabajo y capitalismo del siglo XXI