Archivo de la categoría: Anticapitalismo

Aki Kaurismäki: “Karl Marx nunca ha tenido tanta razón como hoy”

El director finlandés Aki Kaurismäki

El director finlandés Aki Kaurismäki

MADRID.- Prepararse para hacer una entrevista a Aki Kaurismäki, uno de los más grandes cineastas vivos, heredero del cine humanista de Ozu, Renoir, Ford, Chaplin…, pone un poco los pelos de punta. Impone su descomunal talento, pero, honestamente, da casi miedo por la fama que arrastra. Bebedor, arisco, de pocas palabras –“la gente habla demasiado, sobre todo en las películas”-, imprevisible… ¿Cómo es ello posible siendo el autor de obras maravillosas, tan profundamente humanas y emotivas? ¿no es casi ridículo llevar cuarenta años retratando con inmensa ternura y sensibilidad a los trabajadores, ahora también a los refugiados, y no empatizar con otros seres humanos?

“Soy un hombre sensible, aunque no lo parezca”. Este finlandés alto, grande, con 60 años recién cumplidos, es especial. Sentado en una terraza de un bar de Vigo —la barbilla pegada al pecho y mirando siempre desde abajo—, espera que termine la proyección de su nueva película, El otro lado de la esperanza. Otra ración de gran cine, de cine único, de conmovedoras relaciones humanas, de un sentido del humor y un absurdo bravísimos y puros, y, también, de pesimismo y desaliento.

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La transición anticapitalista florece, aunque no la veamos. Salta Argentina

Raúl Zibechi

Estamos transitando hacia un mundo nuevo, poscapitalista. En la medida que es un proceso que estamos viviendo, no tenemos la suficiente distancia para saber en qué periodo estamos, pero todo indica que atravesamos las fases iniciales de dicha transición. Aunque tiene hondas similitudes con las anteriores (transiciones de la antigüedad al feudalismo y de éste al capitalismo), un hecho notable es la incapacidad para comprender lo que sucede ante nuestros ojos: un verdadero proceso de construcción colectiva de mundos nuevos.

En el pensamiento emancipatorio y en particular en el marxismo, se ha convertido en sentido común la idea de que toda transición comienza con la toma del poder a escala del Estado-nación. Este aserto debería haber sido repensado luego de los fracasos soviético y chino, pero sobre todo desde la demolición de los estados por el neoliberalismo, o sea el capital financiero y la cuarta guerra mundial en curso. Es cierto, empero, que para transitar hacia un mundo no capitalista debe tomarse el poder, pero ¿por qué a escala estatal? ¿Por qué a nivel institucional?
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Desigualdad a 150 años de El capital

I have written many posts on the level and changes in inequality of wealth and incomes, both globally and within countries. There has been a ‘wealth’ of empirical studies showing rising inequality in incomes and wealth in most capitalist economies in the last century. There have been various theoretical explanations provided for this change. The […]

a través de Inequality after 150 years of Capital — Michael Roberts Blog

El poder de abajo

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Raúl Zibechi
Es inédito en América Latina que decenas de pueblos y naciones indígenas decidan dotarse de un gobierno propio. La reciente decisión del quinto Congreso Nacional Indígena (CNI) de crear un Concejo Indígena de Gobierno, luego de la consulta y aprobación por 43 pueblos, que se propone gobernar este país, tendrá hondas repercusiones en el país y el mundo.

Como señala el comunicado ¡Y retembló!, estamos ante decenas de procesos de transformación radical, de resistencias y rebeldías que constituyen el poder de abajo, que ahora se expresará en el Concejo de Gobierno. De manera simultánea, el organismo tendrá como vocera una mujer indígena, que será candidata independiente en las elecciones de 2018.

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¿Cómo se produce el ejército de reserva del capitalismo?

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Alejandro Valle Baeza

Si una mercancía cuesta el doble de trabajo social que otra, se podrá consumir la mitad de lo que se puede consumir de la segunda. Esa es una realidad social objetiva. Contabilizar trabajo exige además hacerlo con el directamente empleado, considerar los medios de producción utilizados, es decir el trabajo indirecto. Por ejemplo, en la agricultura la semilla, los fertilizantes, la maquinaria, etc. Al contabilizar ambos tipos de trabajos se puede distribuir correctamente cuánto trabajo se dedica a reponer los medios de producción utilizados y cuánto a producir nuevas mercancías y servicios para el consumo presente o la producción futura.

Cuando el trabajo de un proceso productivo es contabilizado por debajo de lo efectivamente gastado se dificultará su reproducción llegando incluso a su interrupción definitiva. La contabilidad capitalista es en realidad una medición del trabajo por la vía de que los precios miden aproximadamente el trabajo gastado. Esto se hace midiendo en dinero el trabajo; por ejemplo, en México, medio millón de pesos representa un año de trabajo. De manera que un auto que cueste 250 mil pesos significa aproximadamente seis meses de trabajo social.

En otra ocasión analizaremos las desviaciones entre los trabajos gastados y los reconocidos en el capitalismo. Por ahora ignoraremos dichas desviaciones para centrarnos en sólo una: la desviación entre el tiempo trabajado total realizado por los asalariados y el trabajo necesario sólo para reproducir su existencia. Si los asalariados recibieran por cada año trabajado medio millón de pesos no habría ganancias. La clase capitalista explota a los trabajadores pues paga 150 mil pesos por año en promedio. Lo que sería un error, científicamente hablando, es un doble acierto desde el punto de vista capitalista: posibilita la plusvalía o excedente capitalista y ayuda al control del trabajo asalariado.

El que una cantidad de dinero represente una cantidad de trabajo mayor que el salario lo logra el capitalismo por la simple vía de tratar de producir mercancías que le dejan una ganancia “promedio” o superior aunque no todos los capitales lo logran. A la larga los capitales que no obtengan dicha ganancia languidecen y desaparecen. El capitalismo puede presentar su proceso de explotación como un justo intercambio mercantil.

Los economistas ingleses Adam Smith y David Ricardo pudieron hablar de esto sin mencionar la explotación. Marx analizando la realidad capitalista con el mismo supuesto simplificatorio de ellos, de que una cantidad monetaria representa la misma cantidad de trabajo social en toda la economía, descubrió y destacó la explotación capitalista. Para Marx el capitalismo no es una sociedad armónica sino que está basada en el antagonismo entre productores y apropiadores del excedente o capitalistas.

El capitalismo evoluciona creando la base material de una sociedad humana libre de restricciones económicas al mismo tiempo que impone límites cada vez más duros contra el desarrollo humano. Ya enumeramos antes los límites económicos, ambientales y sociales que el capitalismo del siglo XXI nos impone. El capitalismo es una especie de cáncer que llevará a la muerte a la especie humana si no lo detienen los trabajadores conscientes.1

La segunda consecuencia de la existencia de una desviación entre el dinero que representa una unidad de trabajo social –por ejemplo medio millón de pesos por año y el salario que recibe en un año el trabajador –por ejemplo 150 mil pesos al año-, es que el capital crece más que el trabajo. Cuando una empresa ahorra 150 mil pesos en medios de producción es distinto de cuando ahorra esa misma cantidad en salarios. El aumento de productividad es una asimétrica reducción de costos. Una disminución de 150 mil pesos representa un ahorro de 4 meses de trabajo social cuando se hace en medios de producción pero significa un ahorro de un año cuando se ahorra en trabajo asalariado. Por esta vía, el capital, que es trabajo acumulado producido por los trabajadores, crece cada vez más con respecto al trabajo necesario para hacer funcionar dicho capital.

Un ejemplo ilustra el aumento capitalista de la productividad. En 1960 General Motors (GM) tenía un capital de 8553 millones de dólares y 595151 empleados es decir 14371 dól. por trabajador. Para 2015 GM tuvo un capital de $194,520 mill. dol. pero tan sólo 215000 empleados (casi un tercio de los que había en 1960) y 904744 dól. trabajador2.

GM acumuló pues su capital creció más de 100 veces en términos monetarios. En trabajo creció menos, pues ha habido inflación, por lo que una unidad monetaria representa menos trabajo hoy que en 1960; pero con certeza se ha expandido el capital de GM varias veces en los 55 años analizados. En cambio la fuerza de trabajo ha disminuido a poco más de un tercio del que había en 1960. Es decir, el trabajo que estaba detrás de los medios de producción que se utilizaban en GM creció mientras que el trabajo directamente realizado disminuyó al abatirse el número de trabajadores de la empresa. GM se declaró en quiebra en 2009 con la crisis iniciada en 2008. Parte de las acciones de GM son propiedad de los trabajadores pues de esa manera la empresa pagó parte de los salarios que no cubrió por su mala situación.

Una parte del capital de GM no produce plusvalía pero la mayoría de él es propiedad de capitalistas. El aumento de productividad seguiría favoreciendo el crecimiento del capital por encima del aumento del trabajo. incluso si GM fuera íntegramente una cooperativa propiedad de sus trabajadores; pues los medios de producción se hacen para cualquier tipo de empresa y las otras automotrices exigirán ahorro de costos salariales. Por esta razón y por otras que no podemos discutir aquí, los trabajadores necesitamos construir una sociedad superior a la capitalista; una donde la plusvalía no exista porque no habrá trabajo asalariado.

El mismo mecanismo económico que ayuda a producir y ocultar el origen y monto del excedente facilita la producción de trabajadores sobrantes en el capitalismo. Los trabajadores que están desempleados o con trabajos precarios “sobran” y son indispensables para que los empleados laboren disciplinadamente a las órdenes del capital. No obstante no parece haber un límite superior al tamaño del ejército de reserva. Si es demasiado grande, tal como está siendo hoy en todo el mundo significa que el capitalismo está alcanzando su límite económico. Ello nos urge para que en terreno político sustituyamos está forma opresiva de vida pues está ya en decadencia.

Fuente: La Izquierda Diario

Relacionado: Degradación de la vida y crisis ambiental: ¿qué alternativa hay al capitalismo?

Drogas: el relativismo progre, de la K a la M — Rolando Astarita [Blog]

En abril de 2012 publiqué una nota (aquí) en el que critiqué un texto, escrito por la licenciada Graciela Touzé, Prevención del consumo problemático de drogas, destinado a docentes y al trabajo en las aulas. El texto estaba prologado por Alberto Sileoni, por entonces ministro de Educación de la Nación y por María Brawer, subsecretaria […]

a través de Drogas: el relativismo progre, de la K a la M — Rolando Astarita [Blog]

The UN Releases Plan to Push for Worldwide Internet Censorship

The United Nations has disgraced itself immeasurably over the past month or so.

In case you missed the following stories, I suggest catching up now:

The UN’s “Sustainable Development Agenda” is Basically a Giant Corporatist Fraud

Not a Joke – Saudi Arabia Chosen to Head UN Human Rights Panel

Fresh off the scene from those two epic embarrassments, the UN now wants to tell governments of the world how to censor the internet. I wish I was kidding.

From the Washington Post:

On Thursday, the organization’s Broadband Commission for Digital Development released a damning “world-wide wake-up call” on what it calls “cyber VAWG,” or violence against women and girls. The report concludes that online harassment is “a problem of pandemic proportion” — which, nbd, we’ve all heard before.

But the United Nations then goes on to propose radical, proactive policy changes for both governments and social networks, effectively projecting a whole new vision for how the Internet could work.

Under U.S. law — the law that, not coincidentally, governs most of the world’s largest online platforms — intermediaries such as Twitter and Facebook generally can’t be held responsible for what people do on them. But the United Nations proposes both that social networks proactively police every profile and post, and that government agencies only “license” those who agree to do so.

People are being harassed online, and the solution is to censor everything and license speech? Remarkable.

How that would actually work, we don’t know; the report is light on concrete, actionable policy. But it repeatedly suggests both that social networks need to opt-in to stronger anti-harassment regimes and that governments need to enforce them proactively.

At one point toward the end of the paper, the U.N. panel concludes that“political and governmental bodies need to use their licensing prerogative” to better protect human and women’s rights, only granting licenses to “those Telecoms and search engines” that “supervise content and its dissemination.”

So we’re supposed to be lectured about human rights from an organization that named Saudi Arabia head of its human rights panel? Got it.

Regardless of whether you think those are worthwhile ends, the implications are huge: It’s an attempt to transform the Web from a libertarian free-for-all to some kind of enforced social commons.

This U.N. report gets us no closer, alas: all but its most modest proposals are unfeasible. We can educate people about gender violence or teach “digital citizenship” in schools, but persuading social networks to police everything their users post is next to impossible. And even if it weren’t, there are serious implications for innovation and speech: According to the Electronic Frontier Foundation, CDA 230 — the law that exempts online intermediaries from this kind of policing — is basically what allowed modern social networks (and blogs, and comments, and forums, etc.) to come into being.

If we’re lucky, perhaps the Saudi religious police chief (yes, they have one) who went on a rampage against Twitter a couple of years ago, will be available to head up the project.

What a joke. In Liberty, Michael Krieger

Página personal