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Precarización del trabajo en Estados Unidos de América

Aquí está una charla que impartí en la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán de la UNAM el martes 25 de abril de 2017.

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En eso tiene razón Trump, “America” ya no es (tan) grande

Alejandro Valle Baeza

Los Estados Unidos de América son una potencia en declive pero siguen siendo la primera potencia económica y militar del planeta. Es muy posible que los EUA sean el último imperio del capitalismo capaz de imponer por la fuerza de las armas o de las ideas el interés de los capitalistas de ese país al resto del mundo.  Por eso los estadounidenses tienen la arrogancia de decirle a su país América, como si ellos fueran el continente, e incluso muchos latinoamericanos dicen “americanos” en vez de estadounidenses.  Hoy el producto interno bruto de los EUA es cerca del 20 por ciento del PIB mundial pero esa proporción fue mucho mayor al final de la Segunda Guerra Mundial. El menor peso de los EUA en la economía mundial no sólo se debe a que otros han crecido más que los EUA sino además a que ciertas industrias estadounidenses han declinado. Cuando el fascista Trump entusiasma a sus seguidores ofreciendo que hará a “America” grande otra vez dice, además de una mentira, que ese país ya no es la potencia que fue. Dos ejemplos: la producción de automóviles y computadoras alguna vez fueron “americanas”  casi íntegramente, hoy no.

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¡Que vivan los estudiantes!…si encuentran cómo

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Conmemoración del 2-X-1968, 48 años después en la CdMx

 

Alejandro Valle Baeza

El dos de octubre de 2016 se conmemoró el 48 aniversario una de las cruentas matanzas de estudiantes mexicanas y mexicanos efectuada por quien debía protegerlos, el gobierno del país. Hoy, como ha mostrado lo sucedido en Iguala el gobierno todavía mata estudiantes o los desaparece. Pero hay otras agresiones de los capitalistas y del gobierno hacia los jóvenes, muy crueles también: una es ofrecerles un futuro incierto cuando no calamitoso. Desde hace unos años una de las preocupaciones principales o quizás la principal de los estudiantes mexicanos es el encontrar trabajo. No siempre ha sido así. Hubo un tiempo en que el título universitario o politécnico casi era garantía de empleo seguro y bien pagado.  Allá por los años cincuenta del siglo pasado había trabajos abundantes para casi todos los egresados de la educación superior.

Hoy en cambio un alto número de los jóvenes mexicanos están en pésimas condiciones pues como se ha discutido en LaIzquierdadiario el desempleo y los empleos precarios son la regla. Esto es especialmente cierto para los jóvenes de México y del mundo. Una publicación del Banco Mundial decía que en 2010: “En América Latina, los jóvenes que ni estudian ni trabajan son comúnmente llamados ninis. Uno de cada cinco jóvenes del continente, representando más de 20 millones de personas entre 15 y 24 años de edad, vive en estas condiciones. “ [1]Algunos diarios mexicanos difundieron la cifra de 7.5 millones de ninis en México para 2010  calculados a partir de que había en ese aproximadamente 30 millones de jóvenes y considerando 25 por ciento de ninis.[2] Seguir leyendo ¡Que vivan los estudiantes!…si encuentran cómo

Matemáticas como propaganda

fraude-cientifico-10-728Alejandro Valle Baeza

En un jeroglífico egipcio se muestra a un demonio exigiéndole a un faraón contar hasta siete para permitirle entrar al paraíso. Hoy muchas personas creen que las matemáticas son un camino seguro para hacer ciencia y llegar al paraíso de la verdad. Desafortunadamente no es así pues las matemáticas sirven en muchos casos para engañarnos. Son indispensables en las ciencias pero también se las utiliza como propaganda. Por ejemplo, en un programa de tv se argumentó que para reducir la contaminación se requiere controlar el crecimiento de la población. El científico entrevistado escribió

D=lxN

es decir que el daño causado contaminación D puede describirse cómo la cantidad de contaminantes por persona I multiplicado por el índice de población N. Si queremos reducir D,  la forma más segura es reducir N -dijo. El entrevistador se rascó la cabeza y dijo debe usted tener razón aunque nunca fui bueno para las matemáticas.[1] Aquí una sencilla fórmula sirve para darle apariencia de irrefutable a una afirmación tramposa: unos pocos ejecutivos de Monsanto contaminan más que millones de personas. Bastará con obligar a algunas corporaciones gigantes a respetar las leyes para reducir la contaminación. Eso sería más efectivo que el control natal; pero no se hace porque no les conviene a las empresas y ellas gobiernan.

Hace tiempo la prestigiada revista Nature publicó un artículo intitulado “La falta de progreso en Economía”[2] donde se dice que las matemáticas sirven para darle la apariencia de ciencia –y sólo esto- a la microeconomía, que se enseña en las universidades de todo el mundo como si fuera conocimiento verdadero. No lo es. Se trata de una mezcla de muchas mentiras y muy pocas verdades tomadas del sentido común. Por ejemplo se supone que un trabajador decide entre trabajar o descansar de acuerdo al salario que le ofrecen los capitalistas. Así cuando por la inflación el salario real baja muchas trabajadoras y trabajadores descansarán reduciendo su jornada hasta que las empresas urgidas eleven el salario. La caída de salarios ocurrida en casi todo el mundo ha evidenciado que la fuerza de trabajo ha tratado de laborar más horas para satisfacer sus necesidades; es exactamente lo contrario a lo supuesto en los modelos de la Economía dominante. La propaganda procapitalista incorporada en los modelos y en la teoría económica burguesa facilita que la mayor parte de las personas no se percaten de que detrás de la reformas laborales están los intereses de los capitalistas y no verdades científicas. Por ejemplo, las reformas laborales de Calderón y Peña  en México buscan bajar los salarios y abaratar los despidos y los presentan como medidas para elevar el empleo. Los resultados son malos para la fuerza de trabajo pues la precarizan; pero son buenos para el capital pues elevan las ganancias.

En muchos otros aspectos de la vida social aparecen los problemas que hemos esbozado para la economía: la ideología capitalista aparece falsamente como ciencia y las matemáticas contribuyen a esta falsificación. El racismo encontró en las pruebas de inteligencia un fuerte apoyo pues: “ Burt –un sociólogo especialista en educación- concluyó  a partir de sus estudios que el cociente de inteligencia  es 80% hereditario y 20% proviene del medio.”[3] Con base en Burt, Herrnstein, un profesor de la prestigiada Universidad de Harvard, explicaba que las clases bajas lo eran por sus genes: “”Herrnstein afirmaba que ´al avanzar la tecnología, la tendencia al desempleo podría aparecer en los genes de una f a m i l i a  con casi la misma certeza de que hoy aparece la tendencia a la mala dentadura´.”[4] Burt falsificó sus datos, según se pudo comprobar después, para darle apariencia de verdad de la ciencia a su prejuicio burgués.[5]

El papel de la ideología capitalista en las ciencias sociales se sigue estudiando un ejemplo reciente es un trabajo heterodoxo.[6] Las matemáticas no son intrínsecamente malas o buenas pero han servido y seguirán sirviendo para presentar los intereses de los capitalistas como verdades científicas

 

[1] El título, esta anecdota y otras ideas fueron tomados de Koblitz, N. “Mathematics as propaganda”. Mathematics Today. Springer Verlag, Nueva York, 1981, pp. 111-116 El enlace corresponde a una traducción de Carlos Salas Páez.

[2] Eichner, A.S. “The lack of progress in economics”. Nature. V. 313, feb. 7 de 1985. pp. 427-428.

[3] Koblitz, ob. cit. pag. 8

[4] idem

[5] Koblitz desarrolla este punto y cita la versión en inglés de: Kamin L. J. Ciencia y política del cociente intelectual. Siglo XXI de España Editores. Madrid. 1983.

[6] Lawson, T. “Mathematical Modelling and Ideology in the Economics Academy: Competing explanations of the failings of the modern discipline?.” Economic Thought v. 1 ( 1), 2012, pp. 3-22.

https://www.worldeconomicsassociation.org/files/journals/economicthought/Volume1Issue1.pdf

 

¿Cómo se produce el ejército de reserva del capitalismo?

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Alejandro Valle Baeza

Si una mercancía cuesta el doble de trabajo social que otra, se podrá consumir la mitad de lo que se puede consumir de la segunda. Esa es una realidad social objetiva. Contabilizar trabajo exige además hacerlo con el directamente empleado, considerar los medios de producción utilizados, es decir el trabajo indirecto. Por ejemplo, en la agricultura la semilla, los fertilizantes, la maquinaria, etc. Al contabilizar ambos tipos de trabajos se puede distribuir correctamente cuánto trabajo se dedica a reponer los medios de producción utilizados y cuánto a producir nuevas mercancías y servicios para el consumo presente o la producción futura.

Cuando el trabajo de un proceso productivo es contabilizado por debajo de lo efectivamente gastado se dificultará su reproducción llegando incluso a su interrupción definitiva. La contabilidad capitalista es en realidad una medición del trabajo por la vía de que los precios miden aproximadamente el trabajo gastado. Esto se hace midiendo en dinero el trabajo; por ejemplo, en México, medio millón de pesos representa un año de trabajo. De manera que un auto que cueste 250 mil pesos significa aproximadamente seis meses de trabajo social.

En otra ocasión analizaremos las desviaciones entre los trabajos gastados y los reconocidos en el capitalismo. Por ahora ignoraremos dichas desviaciones para centrarnos en sólo una: la desviación entre el tiempo trabajado total realizado por los asalariados y el trabajo necesario sólo para reproducir su existencia. Si los asalariados recibieran por cada año trabajado medio millón de pesos no habría ganancias. La clase capitalista explota a los trabajadores pues paga 150 mil pesos por año en promedio. Lo que sería un error, científicamente hablando, es un doble acierto desde el punto de vista capitalista: posibilita la plusvalía o excedente capitalista y ayuda al control del trabajo asalariado.

El que una cantidad de dinero represente una cantidad de trabajo mayor que el salario lo logra el capitalismo por la simple vía de tratar de producir mercancías que le dejan una ganancia “promedio” o superior aunque no todos los capitales lo logran. A la larga los capitales que no obtengan dicha ganancia languidecen y desaparecen. El capitalismo puede presentar su proceso de explotación como un justo intercambio mercantil.

Los economistas ingleses Adam Smith y David Ricardo pudieron hablar de esto sin mencionar la explotación. Marx analizando la realidad capitalista con el mismo supuesto simplificatorio de ellos, de que una cantidad monetaria representa la misma cantidad de trabajo social en toda la economía, descubrió y destacó la explotación capitalista. Para Marx el capitalismo no es una sociedad armónica sino que está basada en el antagonismo entre productores y apropiadores del excedente o capitalistas.

El capitalismo evoluciona creando la base material de una sociedad humana libre de restricciones económicas al mismo tiempo que impone límites cada vez más duros contra el desarrollo humano. Ya enumeramos antes los límites económicos, ambientales y sociales que el capitalismo del siglo XXI nos impone. El capitalismo es una especie de cáncer que llevará a la muerte a la especie humana si no lo detienen los trabajadores conscientes.1

La segunda consecuencia de la existencia de una desviación entre el dinero que representa una unidad de trabajo social –por ejemplo medio millón de pesos por año y el salario que recibe en un año el trabajador –por ejemplo 150 mil pesos al año-, es que el capital crece más que el trabajo. Cuando una empresa ahorra 150 mil pesos en medios de producción es distinto de cuando ahorra esa misma cantidad en salarios. El aumento de productividad es una asimétrica reducción de costos. Una disminución de 150 mil pesos representa un ahorro de 4 meses de trabajo social cuando se hace en medios de producción pero significa un ahorro de un año cuando se ahorra en trabajo asalariado. Por esta vía, el capital, que es trabajo acumulado producido por los trabajadores, crece cada vez más con respecto al trabajo necesario para hacer funcionar dicho capital.

Un ejemplo ilustra el aumento capitalista de la productividad. En 1960 General Motors (GM) tenía un capital de 8553 millones de dólares y 595151 empleados es decir 14371 dól. por trabajador. Para 2015 GM tuvo un capital de $194,520 mill. dol. pero tan sólo 215000 empleados (casi un tercio de los que había en 1960) y 904744 dól. trabajador2.

GM acumuló pues su capital creció más de 100 veces en términos monetarios. En trabajo creció menos, pues ha habido inflación, por lo que una unidad monetaria representa menos trabajo hoy que en 1960; pero con certeza se ha expandido el capital de GM varias veces en los 55 años analizados. En cambio la fuerza de trabajo ha disminuido a poco más de un tercio del que había en 1960. Es decir, el trabajo que estaba detrás de los medios de producción que se utilizaban en GM creció mientras que el trabajo directamente realizado disminuyó al abatirse el número de trabajadores de la empresa. GM se declaró en quiebra en 2009 con la crisis iniciada en 2008. Parte de las acciones de GM son propiedad de los trabajadores pues de esa manera la empresa pagó parte de los salarios que no cubrió por su mala situación.

Una parte del capital de GM no produce plusvalía pero la mayoría de él es propiedad de capitalistas. El aumento de productividad seguiría favoreciendo el crecimiento del capital por encima del aumento del trabajo. incluso si GM fuera íntegramente una cooperativa propiedad de sus trabajadores; pues los medios de producción se hacen para cualquier tipo de empresa y las otras automotrices exigirán ahorro de costos salariales. Por esta razón y por otras que no podemos discutir aquí, los trabajadores necesitamos construir una sociedad superior a la capitalista; una donde la plusvalía no exista porque no habrá trabajo asalariado.

El mismo mecanismo económico que ayuda a producir y ocultar el origen y monto del excedente facilita la producción de trabajadores sobrantes en el capitalismo. Los trabajadores que están desempleados o con trabajos precarios “sobran” y son indispensables para que los empleados laboren disciplinadamente a las órdenes del capital. No obstante no parece haber un límite superior al tamaño del ejército de reserva. Si es demasiado grande, tal como está siendo hoy en todo el mundo significa que el capitalismo está alcanzando su límite económico. Ello nos urge para que en terreno político sustituyamos está forma opresiva de vida pues está ya en decadencia.

Fuente: La Izquierda Diario

Relacionado: Degradación de la vida y crisis ambiental: ¿qué alternativa hay al capitalismo?

La nueva oligarquía que gobierna en México

El presidente mexicano Peña con Azcarraga principal accionista de Televisa, una de las principales empresas que lo encumbraron

Valle Baeza, Alejandro y Martínez González, B. Gloria, “La nueva oligarquía que gobierna en México: un esbozo para su estudio”, Textual (Chapingo), núm. Num. 58 (diciembre de 2011): 79–90.

“Sabritas, subsidiaria de la trasnacional Pepsico, invitó a su clientela electrónica a ´votar por las manos limpias´, el lema de campaña del candidato del PAN, en mensajes por los que erogó 16 millones 496 mil 800 pesos” (1)  en las elecciones mexicanas de 2006.

Los anuncios pagados por miembros de la American Chambers Mexico, como Sabritas o Wallmart de México y centroamérica, coincidieron en intencionalidad con los del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) (el CCE gastó 136 millones 476 mil 555 pesos apoyando al candidato panista Felipe Calderón) y con los de empresas “100 por ciento mexicanas”, como reza la propaganda del grupo Jumex, empresa ésta que gastó 13.1 millones de pesos en apoyo al PAN, según informó IbopeAgb México, S.A. de C.V.(2)

La propaganda de los capitalistas asentados en México sigue puntualmente una de las recomendaciones del “Memorandum Powell”4 : “el poder político es necesario para los empresarios; dicho poder debe cultivarse asiduamente; y cuando sea necesario debe ser utilizado agresivamente y con determinación –sin vergüenza y sin la repugnancia que ha sido característica de los negocios estadounidenses.” El “Manifiesto Powell” es una pieza de propaganda elaborada por Lewis Powell, un abogado que sería nombrado miembro de la Suprema Corte de los EUA durante la presidencia de Nixon. El manifiesto fue dirigido inicialmente a Eugene B. Sydnor Jr. (Chairman, Education Committee), de la U.S. Chamber of Commerce, para que sirviera de base a la discusión de la cámara patronal. Después se transformó en un mensaje a los capitalistas de todo el mundo:

Los patrones siempre han intervenido en política desde una posición privilegiada, como corresponde a su situación en las sociedades actuales, como veremos adelante. La confluencia de intereses entre empresas extranjeras y mexicanas ahora es enorme; pero no siempre fue así. En lo que sigue veremos esto que es muy importante para entender las tareas para quienes nos interesemos en un país diferente, realmente justo y libre.

Notas

1 “Millonario apoyo a Calderón”: Revista Fortuna en http://revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2006/agosto/htm/millonario_apoyo_calderon.htm.

Consultada el 8 de agosto de 2011.

2 Idem.

Descargue el artículo completo http://www.chapingo.mx/revistas/phpscript/download.php?file=completo&id=MjE4Nw==

El aspecto empírico de la teoría del valor: respuesta a Nitzan y Bichler

Illustration for a  poem on child labour by victor hugo circa 1880 published by Hetzel
Illustration for a poem on child labour by Victor Hugo circa 1880 published by Hetzel

Cocksott, P., Cottrell, A. y Valle Baeza, A. “El aspecto empírico de la teoría del valor: respuesta a Nitzan y Bichler”, Investigación Económica, vol. LXXIII, núm. 287, enero-marzo de 2014, pp. 121-142

Resumen
La teoría del valor trabajo, originada en los clásicos y reformulada por Marx, ha encontrado apoyo empírico en numerosos trabajos en los últimos treinta años. En diversas economías los sectores en términos monetarios están altamente correlacionados con los mismos en términos de valor trabajo. En su libro Capital as Power (2009), y en una subsecuente discusión en línea, Jonathan Nitzan y Shimshon Bichler afirman que tales resultados son inválidos porque los cálculos no obtienen resultados en valor trabajo, sino que se han correlacionado dos variables monetarias. También arguyen Nitzan y Bichler que las correlaciones son espurias por la presencia de una tercera variable. En este artículo se refutan ambas críticas y, consecuentemente, se refuerza el soporte empírico a la teoría del valor trabajo.

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