El momento político actual, las elecciones nacionales y la izquierda en Argentina

Colectivo Contribución a la Crítica

El escenario político nacional en los últimos años viene cambiando continuamente bajo el signo de las numerosas mutaciones con las que el gobierno kirchnerista buscó responder a los vaivenes de la lucha de clases

A los pronósticos sobre la casi segura desaparición del kirchnerismo después de las elecciones de 2009, se sucedieron los pronósticos sobre su imbatibilidad, provocado por lo que a estas alturas, aparece como un casi seguro triunfo oficialista. Esta experiencia política, que vino a superar la crisis de representación política condensada en la crisis del “ 2001” con todas sus implicancias, parece haber cumplido su tarea en ese campo, solamente a medias.

En efecto, el kirchnerismo en el gobierno implicó la reconciliación de importantes sectores de la población con las instituciones y el régimen de dominación en general. Al mismo tiempo, marca que, al menos la reconstitución de un sistema de partidos depurado que garantice la alternancia y el recambio estable sigue sin estar resuelto.

La oposición burguesa está dispersa, débil, tanto es así, que varios de sus referentes se bajaron de la carrera presidencial antes de comenzarla. El peronismo “satánico” esa variopinta coalición que abarca desde Duhalde y Solá a Rodríguez Saa, De la Sota , Reutemann,  Das Neves (el que según los pintorescos afiches “come perros”) y Menem pasando por Barrionuevo, el Momo Vanegas y alguno más, demostró no sólo no existir en la realidad como un único bloque sino que actúa en dos sentidos. Una parte apoya al gobierno (Desde los delasotistas reconvertidos en Chubut a Gildo Insfrán en Formosa pasando por los Saadi en Catamarca  el MPN en Neuquén devenido aliado oficialista al igual que el mismísimo “innombrable” en La Rioja ).

Los principales referentes de la otra parte optaron por bajarse (como el caso de Solá) o presentar candidaturas testimoniales (como Duhalde) más destinadas a robarle algunos votos peronistas al gobierno y a aclarar que el radicalismo va solo, que a disputar seriamente la presidencia.

El radicalismo, tradicionalmente un partido con dirección en la burguesía agraria y base en la pequeña burguesía urbana (que dio base material a su característica de partido de derecha con elementos progres en su interior) se encuentra en una crisis de la que no sabemos si esta vez la burguesía y la centroizquierda lograrán sacarlos (como lo hicieron en la segunda mitad de los noventa con la Alianza ) El esfuerzo tanto de los medios de comunicación opositores como los oficialistas por presentar la candidatura de Alfonsín con el agregado de De Narváez como una poderosa coalición entre le Radicalismo y el Peronismo no logra ocultar la casi inexistencia, escaso peso y  nulo entusiasmo que contagia “Ricardito”, el supuestamente principal candidato opositor.

Tanto es así que sus históricos aliados (Los Socialistas) optaron por abandonar el barco y emprender la construcción de un nuevo “espacio” de centro izquierda (aún más de centro que de Izquierda que los anteriores) En este frente el PS  busca ubicar tras de sí esquirlas de los partidos tradicionales (como el GEN y el peronista Juez) y por otro –aunque con mas cortocircuitos- a la centroizquierda y el progresismo de viejo cuño como Proyecto Sur e incluso partidos provenientes de la izquierda que como el MST, renunciaron a su independencia para sumarse  a esta fuerza de notorio corte centroizquierdista.

En este escenario es que comienza a intervenir el Frente de la Izquierda y los Trabajadores (en adelante FIT) como el único espacio electoral que representa a los trabajadores, a los sectores que están en lucha. Asimismo el único espacio que representa a estos sectores tiene algunas debilidades. La primera es que no incluye a todos los sectores en lucha y en segunda instancia porque la ley electoral puede excluir de la elección a una orientación política de estas características, no excluyendo un partido en particular sino todo el espectro en general.

 La “Reforma Política”, las elecciones y el frente de izquierda: ¿Es el FIT una alternativa de clase?

Una de las banderas que el kirchnerismo enarboló en sus inicios fue la de “la reforma de la política”. Esta se entendía generalmente como una superación de los partidos tradicionales despejando su “lado malo” (punteros, funcionarios excesivamente corruptos, etc) y lo que se dio en llamar “mejora de la calidad institucional”. Después de ocho años, y un sinfín de zigzagueos políticos entre la “transversalidad”, la “concertación plural” con los radicales y socialistas K y la pejotización, la “Reforma de la Política ” se transformó en la “Ley de Reforma Política”.

No hubo amputación del “lado malo” no hubo transformación o superación del PJ, no hubo recambio de la burocracia sindical. Sólo una ley de internas abiertas que buscaba por un lado regular la competencia al interior del partido gobernante, conjurar las amenazas de ruptura y desalentar la diáspora después de la derrota en las legislativas de 2009 y por otro limitar el acceso a la competencia electoral de los potenciales rivales por izquierda

Este no es un tema menor para un gobierno que se siente mucho más cómodo enfrentando discursivamente a la derecha que cuando es cuestionado por izquierda. La incomodidad que trasluce cuando tiene que discutir con inveterados nacional populistas que le cuestionan el dudoso contenido del mentado “proyecto nacional”, se trasforma en intolerancia, desdén y “algo más” a la hora de tratar con la izquierda.

Así la ley parecía una lápida para la izquierda clasista Pero esa expectativa, demostró ser, al menos por ahora, demasiado prematura.

Comprobando una vez más que la política no es un tablero donde todo está digitado y que las ironías de la historia siguen jugando su papel, la ley destinada a reforzar el bipartidismo y a barrer a la izquierda del mapa es la misma que posibilita la clarificación del escenario político: la creación de un frente de tinte opositor en el centro del espectro entre las distintas fuerzas encabezadas por el PS acompañado a medias por Pino Solanas y sus aliados es otro efecto “no deseado” pero al mismo tiempo pone “blanco sobre negro”. Este variado espacio “multicolor” (están todos los colores menos el rojo) suma tras de sí partidos y grupos que, provenientes de la izquierda, abandonan cualquier planteo de independencia de clase, algunos para la ocasión, otros de forma mas permanente, o lo hicieron hace tiempo ya.

Un párrafo aparte merece la “centroizquierda” oficial encabezada por Sabatella, el Nuevo Espacio, el Partido Comunista oficial y su secretario extraoficial el banquero Heller, y el sector Yasky de CTA, quienes abandonaron hace tiempo cualquier reclamo de independencia, ya no de clase sino de cualquier especie.

Por otro lado, la misma ley facilita la creación del FIT como un frente clasista y contra la proscripción impuesta por el gobierno. En este sentido es cierto que el FIT se conforma en respuesta a esta situación, y a la amenaza de exclusión del terreno electoral. También creemos que se trata de una respuesta positiva.

Podemos discutir si la reforma electoral, supone una proscripción lisa y llana, una restricción o “simples limitaciones” pero ese tipo de disquisiciones no nos parecen relevantes en este momento. Lo que sí nos parece relevante es que se trata de una media antidemocrática que restringe los derechos políticos “ciudadanos” en general y de la Clase Trabajadora , en particular, ya que apunta directamente a sesgar sus posibilidades de expresión política por fuera de los partidos burgueses tradicionales.

En ese sentido, si bien es cierto que la restricción no es exclusivamente hacia la izquierda tiene sin embargo, un fuerte sesgo de clase, que apunta hacia la misma y supone una diferencia cualitativa respecto al resto del arco político:   Mientras la eventual exclusión de los ultraliberales como Lopez Murphy, y los ultraconservadores como el tristemente pintoresco Juez Cruciani, el Modin y otras formaciones similares no representa un problema para la burguesía que encuentra canales de expresión suficientes al amparo de los grandes partidos patronales (muestra de esto son nuevamente las recientes elecciones provinciales); la posible exclusión de la izquierda si representa un serio problema no sólo para la izquierda partidaria misma sino para el conjunto de la clase trabajadora y las fuerzas populares.

Esta afirmación requiere aclarar un punto: Históricamente la izquierda clasista en general y la izquierda partidaria en particular se destaca en la defensa de los derechos e intereses de la clase trabajadora. Los últimos años no fueron la excepción. Donde quiera que hay un conflicto encontramos un (o una) activista de la izquierda presente, y no precisamente como “deletéreos agitadores profesionales” responsables de todos los males del país (diagnostico en el que tienden a coincidir desde Julio Argentino Roca, a Hugo Biolcati y Aníbal Fernández, entre otros) sino para contribuir desinteresadamente, y aún a riesgo de su propia vida, en la lucha por un mundo mejor, con el convencimiento de que sólo será posible de forma consecuente con el triunfo del socialismo.  De esta forma, no vemos en qué punto, esto pueda ser considerado como un desmerecimiento.

No se trata tan solo de la presencia física en los conflictos, o del trabajo cotidiano de organización y lucha. No se trata solamente de que la propia izquierda no es en definitiva “un cuerpo ajeno o infiltrado” sino que es, de hecho, parte de la  misma clase trabajadora. Aún con sus limitaciones, errores y aciertos, la izquierda clasista expresa una apuesta política por la emancipación de la clase trabajadora del yugo de la explotación y la opresión, una apuesta por la efectiva realización de una sociedad sin explotadores ni explotados.

Con esto no pretendemos minimizar  los problemas que el FIT como frente electoral pueda tener y que en definitiva no pensamos que sean completamente ajenos a los que efectivamente tenemos todos los que nos consideramos parte de la izquierda. Solamente nos preguntamos si esos problemas hacen preferibles otras opciones como algún partido burgués o de centroizquierda. Si algún problema que pueda presentarse hace mejores a los candidatos que respaldan este gobierno, este estado, o esta sociedad de clases. Sinceramente nos contestamos que no.

Un paso necesario

La situación política y la coyuntura electoral presentan un desafío y una oportunidad  en un sentido mas vasto, que excede el mero recuento de votos.

Entendemos que el problema más general que ha enfrentado la izquierda en esta etapa, al menos desde el 2001 en adelante, ha sido la dificultad para proyectar en el terreno político su presencia en el activismo de base, la militancia social, en los lugares de trabajo, en las fábricas, en los barrios, en los colegios y universidades.

Este problema general, al día de hoy y en esta coyuntura particular, se expresa en la cuestión electoral, y muy especialmente en el carácter prescriptivo y antidemocrático de las primarias.

De esta manera, el FIT se constituye como una herramienta para expresar políticamente una opción de clase en el terreno electoral, frente a los partidos del régimen, asumiendo simultáneamente una lucha democrática para que esta alternativa clasista pueda expresarse en las elecciones de octubre.

De este modo, la lucha democrática contra la proscripción electoral no se separa de la lucha por una alternativa de clase sino que los dos aspectos aparecen directamente vinculados.

El resultado electoral que obtenga el FIT no puede resultar indiferente para ningún luchador. Si la izquierda no superara el límite de las primarias, no va a desaparecer ni mucho menos. Mal que le pese a las patronales y sus partidos, la izquierda política y social en sus múltiples expresiones se encuentra estructurada e inserta en una gran cantidad de espacios y ámbitos de base. Sin embargo un resultado adverso supondría un duro golpe que no carecerá de consecuencias. Las consecuencias las sentiríamos todos en la actividad de base. Las derechas de todo color y pelamen, oficialistas y opositoras sin duda se envalentonarían, redoblando su ya habitual macartismo y la actitud persecutoria amparándose en un mayor sentimiento de impunidad.

Contrariamente, la presencia de una opción de izquierda clasista en el escenario político nacional, será más que una simple sumatoria a la cuenta particular de las fuerzas integrantes del frente, expresara la reafirmación de la fuerza social construida por una generación de luchadores y activistas.

Históricamente escuchamos que la izquierda va dispersa y fragmentada a las elecciones, y somos muchos los que más de una vez, nos encontramos en una situación en la que teníamos que elegir por una u otra opción sin encontrar diferencias programáticas realmente de fondo entre algunas listas. Hoy por hoy no estamos ante este tipo de escenario. La izquierda partidaria que compite electoralmente presenta una opción clara. En este sentido, el FIT representa una respuesta a un viejo reclamo de mayor unidad y menor fragmentación.

Por lo tanto, ante esta respuesta política que dan los compañeros de los principales partidos de izquierda a la situación actual, creemos que nos corresponde acompañar activamente. Asimismo, consideramos que no es momento para priorizar pequeñas reticencias o para sacar a flote viejas rencillas o rivalidades, y si lo es para respaldar a la izquierda que compite electoralmente contra la exclusión que quiere imponerle el gobierno y como un primer paso en una forma de construcción política que priorice el interés de la clase trabajadora por sobre competencias o egos particulares. Si la izquierda logra un presencia sólida y eficaz en esta contienda electoral, es probable que esto fortalezca el animo de todos los luchadores y que impulse a la politización de mayor número de activistas pertenecientes a la clase trabajadora.

Por eso insistimos en que el resultado que obtenga el FIT en estas circunstancias no es neutral para el conjunto de la izquierda y los luchadores. Es esperable que las organizaciones que encabezan el frente tengan la oportunidad de referenciarse y de acumular en mayor medida que el resto de la izquierda, pero eso no nos molesta en absoluto, lo asumimos como un hecho circunstancial propio de la política concreta. Después la capacidad para proyectar y consolidar esta referencia a mediano plazo dependerá no solo de los resultados que obtenga el frente sino (más aun) de la política que cada una de las organizaciones lleve adelante.

En estas condiciones hay quienes pueden suponer que impugnar el voto al frente por una figura en particular puede ser algo correcto, pero aquí no se trata de individualidades o de un partido u  otro, se trata de poder potenciar las luchas, de respaldar a las organizaciones de base que luchan contra este sistema de explotación, de poder fortalecer el único espacio existente en esta contienda política de las que ninguna otra fuerza de este campo esta participando. Otros compañeros pueden suponer que seria conveniente instrumentar hábiles tácticas para votar individualmente a tal o cual candidato burgués, pero lo cierto es que esto fortalece el campo del estado y achica el poder de los trabajadores y las organizaciones en lucha.

El FIT no es una panacea, ni representa la resolución inmediata de todos nuestros problemas, pero es un primer paso. Un paso al que esperemos sigan otros, sabiendo que no serán automáticos ni sencillos, sino con avances y retrocesos, porque la dialéctica de la lucha de clases supone avances y retrocesos, y no suele desarrollarse linealmente.

Impugnar el frente en función de lo que debería ser, se asemeja a serruchar la rama del árbol en la que estamos sentados. Apostar a su extensión y  buen desempeño, aunque no seamos parte de alguno de los principales partidos que lo componen, estemos o no de acuerdo con el grueso o el total de sus postulados, es parte de una actitud indispensable si queremos realmente transformar este país y este mundo.

Si pretendemos construir una fuerza social y política capaz de disputarle el poder a la burguesía, debemos tener la capacidad de reconocer una buena iniciativa aunque esta surja ¿y cuando no? bajo el peso de circunstancias impuestas, aunque no sea de nuestra “propiedad”. Después de todo, como socialistas, no nos interesa ser “propietarios” sino construir un mundo en que los proletarios y proletarias rijan su propio destino.

Luchar ideológica y políticamente por la independencia de clase, frente a los partidos del régimen, dando al mismo tiempo una disputa democrática para que esta alternativa pueda expresarse en las próximas elecciones, y participar activamente en este proceso es la tarea.

Consulte la revista Contribución a la Crítica

Stephen Resnick: Um Curso sobre Marxismo e Capitalismo nos Estados Unidos

19 junho, 2011

Confira  no Marx21 a série completa de vídeos do curso de Stephen Resnick sobre teoria econômica marxista e sobre o capitalismo contemporâneo nos Estados Unidos. Os vídeos fazem parte de um curso introdutório à teoria marxista para alunos de graduação na University of Massachusetts at Amherst, e foram gravados no primeiro semestre de 2011.

Resnick introduz os estudantes ao marxismo por meio de uma interpretação alternativa que ele desenvolveu em parceria com Richard Wolff ao longo das últimas 3 décadas. Tal interpretação, conhecida como marxismo pós-moderno, combina elementos dos escritos originais de Marx e Engels com o pós-modernismo filosófico de Althusser, Foucault e Rorty. A teoria marxista que Resnick desenvolveu coloca os temas de classe e dialética no cerne da explicação sobre o capitalismo contemporâneo nos EUA. Entre seus livros já publicados estão New Departures in Marxian TheoryEconomics: Marxian versus NeoclassicalClass And Its OthersClass Theory and History: Capitalism and Communism in the USSRRe/presenting Class: Essays in Postmodern MarxismKnowledge and Class: A Marxian Critique of Political Economy e Rethinking Marxism: Struggles in Marxist Theory : Essays for Harry Magdoff & Paul Sweezy.

Clique no link abaixo para ver o vídeo contínuo das aulas em tela cheia. Ou veja abaixo a lista completa das aulas e das respectivas gravações. Não deixe de conferir e, se possível, ajude na divulgação do conteúdo!

[http://www.youtube.com/p/8B2364D7C0D31D63?hl=en_US&fs=1]

Tomado de Marx 21 blog de Tomas Rotta

The Economic Crisis and the Failure of Capitalism

Paul Mattick

Paperback 978 1 86189 801 2 March 2011 £12.95 200 x 120 mm 128 pages

‘Paul Mattick says the recession isn’t just a financial crisis; it manifests a truth about the socioeconomic system in which we live.’ – Irish Times ‘This lucid and thoughtful study is not just another important contribution to the rapidly expanding literature on the current economic crisis, though it is that as well. With historical depth and penetrating analysis, it seeks to reveal what is “wrong with the mainstream approach to understanding current economic affairs” . . . It provides a grimly realistic picture of what may lie ahead unless there is a radical transformation of the social order from production for profit to pursuit of human ends, based on “shared social decision- making outside the constraints of the business economy,” hence a major step towards true democracy.’ – Noam Chomsky

‘Business as Usual is a superb achievement. In this highly accessible book, Paul Mattick offers an outstanding theoretical and empirical account of the ongoing crisis, its devastating implications for the majority, and a brilliant indictment of the failures of mainstream economics at the levels of theory and policy guidance. It also shows how and why these dismal failures should no longer deter the search for transformative alternatives.’ – Alfredo Saad-Filho, SOAS, University of London ‘For anyone who is unsatisfied with the usual explanations of the current economic crisis – greed and fraud, deregulation, financialization, etc. – and is looking for a deeper explanation, this book is for you. Mattick demonstrates (without jargon and with great clarity) that the root causes of the current crisis lie in the fundamental nature and dynamics of capitalist economies, and places this crisis within the illuminating historical context of recurring capitalist crises since the early 19th century.’ – Fred Moseley, Professor of Economics, Mount Holyoke College

‘This is a fine book. It argues against the illusion that the current crisis is just a bonfire of contingent market forces, exposes economics as the dismal science that it is, and opposes the idea that capitalism is not some sort of economic mechanism that, if expertly regulated by those in the know, works well for the benefit of all. Mattick has to be congratulated not just for writing an immensely rich account of the current crisis but, also, for doing so with immense historical insight, theoretical cunning, and astute political judgement.’ – Werner Bonefeld, University of York

The general consensus is that the world’s economic difficulties can be traced to a crisis in the financial system. Initially brought on by the collapse of the subprime mortgage market in the USA, it spread through a financial landscape defined by high levels of debt and speculative risk. Some point to the dangers of collapse inherent in the modern financial system, while others blame long-term imbalances in the world economy between low-investment, high-consumption areas like the USA and rapidly developing regions such as China and South Asia. In Business as Usual Paul Mattick explains the recession in jargon- free style, without shying away from serious analysis. He explores current events in relation to the development of the world economy since the Second World War and, more fundamentally, looks at the cycle of crisis and recovery that has characterized capitalism since the early nineteenth century. Mattick situates today’s crisis in the context of a capitalism ruled by a voracious quest for profit. He places the downturn within the context of business cycles and uses this explanation as a springboard for exploring the nature of our capitalist society, and its prospects for the future. A clear and readable account of the successes and the inherent limits of government attempts to stabilize the economy, Mattick ultimately reveals how today’s downturn is not simply the effect of a financial crisis, but that it manifests a truth about the nature of the social and economic system in which we live.

Paul Mattick is Professor of Philosophy at Adelphi University, New York. He is former editor of the International Journal of Political Economy, author of Art in its Time (2003), and co-author of Art Works: Money (2004).

http://www.reaktionbooks.co.uk/book.html?id=451#

The Rosa Luxemburg Reader

Editors: Peter Hudis and Kevin B. Anderson

Paperback, 432 pages
Publisher: Monthly Review Press (2004-02-01)
ISBN-10: 158367103X
ISBN-13: 9781583671030

This volume, edited by Peter Hudis and Kevin B. Anderson, provides an annotated selection from Luxemburg’s major political and economic works – Accumulation of Capital, the Mass Strike, Reform or Revolution, on nationalism, on Lenin, on the Russian Revolution, etc. — as well as her letters.  Several important Luxemburg texts that have been translated into English for the first time by Ashley Passmore and me: a recently discovered 1911 critique of Lenin on democracy; a study of communal social structures in a variety of non-Western and precapitalist societies – among them India, Inca Peru, the Russian village, and Southern Africa — from her unfinished Introduction to Political Economy; an article on slavery; and all of her articles on gender. The editors have contributed an introduction that argues for Luxemburg as a Marxist for our times.

Leyendo a Rosa Luxemburgo

Entrevista realizada al editor Peter Hudis
Leyendo a Rosa Luxemburgo

Red Pepper

Traducido para Rebelión por Christine Lewis Carroll

¿Cree Vd. que las ideas de Rosa Luxemburgo tienen vigencia en la situación política actual? ¿Cómo podría beneficiarse de ellas la nueva generación de activistas radicales?

Las revueltas masivas espontáneas del norte de África y Oriente Próximo, sobre todo en Túnez, Egipto y Libia, subrayan la importancia de la contribución de Rosa Luxemburgo. Entendió mejor que ningún marxista de su tiempo (y mejor que muchos posteriormente) que la revolución no la ‘hace’ ningún partido o individuo ilustrado; más bien emerge espontáneamente en respuesta de las masas a unas condiciones sociales determinadas. Siempre buscaba lo inesperado de las masas y su obra nos educa en este sentido.

Igualmente importante es su comprensión de lo que sucede después de la revolución. Sostuvo que no hay socialismo sin democracia, igual que no hay democracia sin socialismo. Protestaba ante cualquiera, amigo o enemigo, que no vislumbrara el cambio social como una liberación de los talentos y habilidades innatos y adquiridos de la humanidad. En este sentido, formaba parte de una clase idealista dentro del marxismo que se ha descuidado durante demasiado tiempo. No olvidemos que en 1844 Marx definió su filosofía como humanismo, que consiste en la unidad del idealismo y el materialismo. Necesitamos esa unidad ahora más que nunca.

¿Cómo se encuadran las cartas de Rosa Luxemburgo dentro del resto de su obra? ¿Qué nos enseñan las cartas que escribió a la activista por los derechos de la mujer Clara Zetkin sobre la política de género, y en especial en relación con sus propias experiencias?

Durante muchos años, mucha gente suponía que Rosa Luxemburgo no era feminista y que la emancipación de las mujeres no le importaba. Sin embargo, éste no es el caso. Rosa Luxemburgo rechazaba las repetidas solicitudes por parte de los dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD por sus siglas en inglés) para jugar un papel más directo en la sección de las mujeres del partido y en Gleichheit, pero fue porque ella consideraba que los hombres querían desviarle de su implicación directa en los debates políticos y teóricos del socialismo alemán que querían reservarse para sí mismos.

Se topó con mucho sexismo dentro de los dirigentes del SPD (incluso por parte de August Bebel, autor de Mujeres bajo el Socialismo, quien se refirió a ella como una ‘perra venenosa’) y sabía perfectamente que era sexismo cuando se frustraban sus esfuerzos por hacerse oír. Sentía, en cambio, que la forma más efectiva de combatir tales barreras era poniendo al descubierto la debilidad política y teórica de sus adversarios.

Sabemos ahora que escribió mucho sobre la emancipación de las mujeres; en una carta a Zetkin, escribe cuán orgullosa le hace llamarse feminista. Este hecho nos motivó a Kevin Anderson y a mí a incluir una colección de sus escritos sobre las mujeres en The Rosa Luxemburg Reader. Ahora, The Letters of Rosa Luxemburg demuestra que una de sus grandes preocupaciones cuando salió de la prisión en noviembre de 1918 fue impulsar el establecimiento de una sección de mujeres dentro lo que llegaría a ser a finales de diciembre el Partido Comunista Alemán.

Este hecho es bastante asombroso teniendo en cuenta la cantidad de cuestiones que tuvo que atender en los escasos dos meses de convulsión revolucionaria entre su liberación y su muerte. Es como si, una vez liberada de los estorbos del SPD, se sintiera libre para centrarse con más determinación en los temas de las mujeres.

Muchos activistas se encuentran con la figura de Rosa Luxemburgo a través del filtro de implicación con organizaciones de tradición leninista. ¿Pero cuáles fueron los puntos de desacuerdo entre Rosa Luxemburgo y Lenin, y cómo se perciben sus diferentes métodos y perspectivas en la actualidad?

En muchos aspectos, Lenin y Rosa Luxemburgo eran polos opuestos en cuanto a organización, mientras que en otros, compartían conceptos. Los dos aceptaron la necesidad de un ‘partido vanguardista’, aunque ésta sea una noción ajena a la obra de Marx y que sólo entró a formar parte del movimiento socialista alemán (y más tarde ruso) a partir de la influencia del adversario de Marx, Ferdinand Lassalle (a quien Marx llamó ‘un futuro dictador de los trabajadores’).

La Segunda Internacional, que vivieron tanto Rosa Luxemburgo como Lenin, no se desarrolló sobre los conceptos de organización de Marx; fueron Lasalle o Kautsky quienes sentaron las bases. Constituiría, por lo tanto, una falsa lectura de la historia suponer que Rosa Luxemburgo y Lenin no tuvieran premisas comunes sobre la organización. Sin embargo, Rosa Luxemburgo nunca fue tan rígida y dogmática como Lenin sobre la necesidad de una dirección centralizada por parte de un ‘comité central que concentraba toda la información’ (palabras de Rosa Luxemburgo).

Chocó a menudo con Lenin por ‘envolver el partido en pañales y ejercer una dictadura intelectual desde el comité ejecutivo central’ (su manuscrito de 1911 Credo). Rosa Luxemburgo tenía mucha más confianza en lo que las masas pudieran crear de forma inesperada y no compartía la fijación de Lenin por el control centralizado de las mismas.

En mi opinión, la mayor diferencia entre ellos fue sobre qué pasa después de la revolución. Rosa Luxemburgo no veía la democracia como un simple instrumento a descartar al llegar al poder. Al contrario, sostuvo que si el acceso al poder no lleva emparejada una democratización extensiva, no se creará una nueva sociedad. Los partidos no crean el socialismo; lo hacen los trabajadores y ciudadanos libremente asociados. Consecuentemente, condenó el Terror Rojo de Lenin, la creación de la Checa y el establecimiento de una dictadura del partido. Ésta es su mayor contribución ‘sobre qué pasa después de la revolución’.

¿Qué significado e implicación tiene esta nueva publicación en inglés por lo que se refiere a los logros y limitaciones de Rosa Luxemburgo?

Aproximadamente el 80% de los escritos de Rosa Luxemburgo no ha aparecido nunca en lengua inglesa. Incluso su obra teórica más importante, Introducción a la Economía Política, no se ha publicado íntegramente. Esta obra, junto con seis manuscritos sobre economía política, sociedades precapitalistas y El Capital de Marx -aparecidos en las últimas décadas- será publicada en el primer volumen Complete Works: Economic Writings , 1898-1907.

Estos escritos demuestran el alcance de su comprensión de la teoría marxista y su profunda compasión por todos aquellos que padecían los estragos del imperialismo y la intrusión capitalista en el mundo en vías de desarrollo. Muchas personas han supuesto que Rosa Luxemburgo se opuso a la autodeterminación porque no le importaban las naciones no europeas, pero Complete Works desmiente esto.

También nos permitirá evaluar hasta qué punto acertó o falló en la promoción de los principios de libre discusión y la prevención de estructuras centralizadas de organización en cuanto a su trabajo dentro del movimiento polaco; estos escritos nos demuestran las dificultades encontradas también por Rosa Luxemburgo en la búsqueda de una relación totalmente distinta entre la espontaneidad, la conciencia y la organización de lo que caracterizó el marxismo después de Marx.

Fuente: http://www.redpepper.org.uk/reading-rosa/
Artículo en español aparecido en Rebelión

Guía práctica para (exigir) lo imposible

New booklet on art and activism…

A Users Guide to (Demanding) the Impossible
Laboratory of Insurrectionary Imagination

This guide is not a road map or instruction manual. It’s a match struck in the dark, a homemade multi-tool to help you carve out your own path through the ruins of the present, warmed by the stories and strategies of those who took Bertolt Brecht’s words to heart: “Art is not a mirror held up to reality, but a hammer with which to shape it.

It was written in a whirlwind of three days in December 2010, between the first and second days of action by UK students against the government cuts, and intended to reflect on the possibility of new creative forms of action in the current movements.

“Art is useless, so they tell us, as soon as it truly affects the world it loses its status as art. (You never know, it might slide down the slippery slope, becoming instrumental, propaganda, or even worse craft!) The strange thing is that those who tell us this are often the same people who put art to the crudest instrumental use – the art market. Maybe what they mean is that – art is useless when its not ultimately used to make a profit. Perhaps it’s the same logic as that which argues that education has no use outside slotting us into the mutilated world of work and consumption. This guide is for those of us who suspect that art has other uses and who are prepared to seek them.”

PDF available freely online (http://www.minorcompositions.info/usersguide.html), discounts for ordering multiple copies.

64 pages, A6 size (4.134 x 5.827)

To be released June 1st, 2011

Información a la lista  del grupo Historical Materialism: http://groups.yahoo.com/group/historicalmaterialism/

Gestión colectiva y asociación económica imperial

Claudio Katz

El imperialismo contemporáneo se caracteriza por una gestión colectiva de la tríada. Existe un interés compartido en desarrollar una administración común bajo la protección norteamericana. Esta pauta se ha verificado en las guerras recientes, que corroboraron la subordinación de Japón y los límites de la autonomía europea. El imperialismo colectivo no implica un manejo equitativo del orden mundial, pero sí asociaciones que modifican radicalmente el viejo escenario de guerras inter-imperiales. Este nuevo marco tiene ciertas semejanzas con el concierto de las naciones de principio del siglo XIX. Las agresiones imperiales conjuntas (guerras globales) coexisten con acciones al servicio específico de cada potencia (guerras hegemónicas). La tendencia norteamericana a convertir a sus socios en vasallos determina muchos pasajes de la primera modalidad a la segunda. Todas las incursiones se implementan con el pretexto de la seguridad colectiva, que ha sustituido a la defensa nacional, como principio rector de la intervención armada La solidaridad militar entre las potencias y la acción geopolítica coordinada obedece a la existencia de nuevas asociaciones económicas, entre capitales de distinto origen nacional. Este entrelazamiento se explica por el tamaño de los mercados requeridos para desenvolver actividades lucrativas. También expresa el nivel de centralización que alcanzó el capital y se verifica en la mundialización financiera, la internacionalización productiva y la liberalización comercial. El avance de la internacionalización económica no tiene correspondencia directa en el plano estatal. El soporte de este proceso son los viejos estados nacionales, puesto que ninguna entidad global cuenta con sistemas legales, tradiciones sociales y legitimidad política suficiente, para asegurar la reproducción del capital. Esta contradicción genera múltiples desequilibrios. El surgimiento del capitalismo se sostuvo en el estado burgués nacional y no es fácil reemplazarlo por otro organismo, más adaptado a la internacionalización. Esta falta de sincronía genera permanentes tensiones en la coordinación económica, la asociación política y la coerción militar del imperialismo colectivo. Una característica distintiva del imperialismo contemporáneo es la gestión colectiva. Estados Unidos ejercita su superioridad militar, a través de acciones coordinadas con las principales potencias. Mantiene una asociación estratégica en la tríada y actúa en sintonía con sus aliados de Europa y Japón. Esta política de concertación occidental buscar reforzar la contundencia de las agresiones imperiales. Habitualmente las incursiones pretenden garantizar la apropiación de los recursos naturales de la periferia y asegurar el control de las principales vías del comercio internacional. Algunos autores utilizan el concepto “imperialismo colectivo” para retratar esta nueva modalidad de dominación coordinada. (1)

1) Amin Samir, El imperialismo colectivo, IDEP-CTA, Buenos Aires, 2004. Amin, Samir, “Geopolítica del imperialismo colectivo”, en Nueva Hegemonía Mundial, CLACSO, Buenos Aires, 2004.
Lea completo “Gestión colectiva y asociación económica imperial” por Claudio Katz publicado en diversos sitios.
Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).
Ver también del mismo autor:
Ver también

 

Samir Amin: Geopolítica del imperialismo contemporáneo.rtf

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