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Il processo di fusione dei due siti on line de l’Ernesto e di Marx 21, e delle rispettive redazioni e strutture tecniche, in un unico sito web, che porta il nome di Marx 21, e’ avvenuto.
All’indirizzo www.marx21.it troverete quindi un sito completamente nuovo, nato e sviluppatosi nell’ambito di un processo unitario, politico e culturale, che ha coinvolto entrambi gli strumenti editoriali telematici e che ha comportato anche una ristrutturazione tecnica complessiva per ottimizzarne le risorse.
Da oggi il sito e’ perfettamente funzionante e contiamo sulla collaborazione ed il giudizio di tutti i suoi numerosi lettori per migliorarlo sempre più.
Già nelle prime 24 ore in cui e’ stato on-line, il nuovo sito Marx 21 ha ricevuto un picco di visite che e’ per tutti noi incoraggiante, ma rappresenta anche uno stimolo a fare sempre meglio ed a fornire a tutti i suoi lettori, e quindi al popolo largo dei comunisti e della sinistra di questo paese, uno strumento di analisi ed approfondimento che mantiene un sua visione peculiare sui fatti del mondo e della società.

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La crisis en el estado español: el rescate de los poderosos

Seminario de economía crítica Taifa

Basándose en que los niveles de déficits públicos y de deudas públicas de todos los países de la zona euro, pero especialmente de que los más débiles de dicha zona (Grecia, Portugal, España e Irlanda) han llegado a niveles que son vistos con gran alarma por los mercados financieros, que sólo están dispuestos a seguir prestando dinero a estos países a unas tasas de interés muy altas, y que esto puede suponer un ataque al euro de graves consecuencias para todos los países de la UE, los mercados financieros mundiales exigen que estos países tomen medidas para disminuir los déficits sustancialmente. Esta posición es reforzada por las instituciones internacionales, Fondo Monetario Internacional y especialmente la propia UE, que refuerzan la exigencia y obligan a estos países más débiles a tomar duras medidas para reducir los déficits; la UE exige a España que reduzca su déficit al 6% en 2011 y al 3% en 2013. Con estas medidas y otras que pueden venir inmediatamente, se satisfarán los mercados y todo irá mejor, dicen.

Esta es la parte sencilla del planteamiento. El tema es más complicado. En el fondo lo que sucede es que los estados de la UE están inmersos en otra gran crisis porque sus deudas (incurridas para salvar el sistema financiero de la crisis de 2008) han alcanzado niveles que pueden poner en cuestión incluso la capacidad de los mercados para prestar el dinero suficiente para satisfacerlas. Y ello se produce en el marco de una absoluta negativa por parte de los mercados, los gobiernos de los estados y de las instituciones internacionales, de contemplar siquiera el regular seriamente los mercados financieros y de establecer reformas fiscales que graven a quienes tienen mucho dinero y podrían proporcionar ingresos a los estados para que su deuda sea menor. A pesar de que no faltan entidades con muchos beneficios1. Al mismo tiempo los mercados financieros están llevando a cabo una complicada y sofisticada estrategia para hacer cundir alarmas y aprovechar la oportunidad para ganar todavía más dinero con tácticas especulativas El temor a esta gran ‘crisis de la deuda’ de los estados ricos ha forzado a la Unión Europea a establecer un rescate enorme de 750.000 millones de euros (que incluso se duda que sea suficiente). Así que la ‘única’ forma de que los estados tengan mayores ingresos es con las draconianas e injustas medidas que están tomando contra sus pueblos. El conjunto de estos elementos y sus relaciones requieren más espacio para explicarlas, por lo que no lo haremos ahora, sino que será uno de los puntos centrales de nuestro próximo informe.

Las medidas. El 21 de mayo el Consejo de Ministros aprobó por Decreto Ley, un recorte en el gasto de 15.250 millones de euros (5.250 par 2010 y 10.000 para 2011), equivalentes al 1,5% del PIB, con las siguientes medidas:

La reducción en un 5% de los salarios de los funcionarios públicos.
La congelación de las pensiones (con la excepción de las no contributivas y mínimas).
La eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial.
El fin de cheque-bebé de 2.500 euros.
El control de las dosis de los medicamentos en la sanidad pública.
La eliminación de la retroactividad en el cobro de las prestaciones de la Ley de Dependencia.
El recorte en 600 millones de euros de la ayuda a los países en desarrollo (AOD).
La reducción en 6.000 millones de la inversión pública en infraestructuras.
Un recorte de 1.500 millones en el gasto público de las administraciones autonómicas y municipales.

Además están en curso las propuestas realizadas en enero de este año, ya comentadas en este Informe, sobre la reforma laboral, la revisión del Pacto de Toledo y el recorte presupuestario de 50.000 millones de euros para tres años, que ahora se intensifica. Asimismo se está procediendo a la reestructuración de las Cajas de Ahorros, impulsando una gran concentración y una privatización más o menos camuflada de esta importante sección del sector financiero español.

Mediada dicha semana de mayo y ante el escándalo que ha supuesto el tomar estas medidas sin que se hayan tocado para nada a los ricos del país, el Presidente del Gobierno señaló que ‘se podrá tratar más delante de subir impuestos a los que más tienen’ (contradiciéndose con la Ministra de Economía y el Ministro de Trabajo que dicen que no está previsto subir impuestos), pero sin especificar en ningún momento ni cuando se tomarán esas medidas y cuales serán. Y aunque se comenta que el Gobierno baraja la idea de poner un impuesto a los ricos, no aparece ningún indicio de ello en el Decreto Ley aprobado. Es muy difícil no dudar de la voluntad de subir impuestos expresada con tan poca precisión, cuando en el verano de 2009 también habían dicho lo mismo, para pasar en otoño a subir el IVA.

Para saber más: 

  • Título: La crisis en el estado español: el rescate de los poderosos
  • Autor: Seminario de economía crítica Taifa
  • Colaboradores: Jordi Berbis, Josep Manel Busqueta, Natalia Caicedo, Miren Etxezarreta, Francisco Ferrer, Xabier Gràcia, Ivan Gordillo, Elena Idoate, José Iglesias, Joan Junyent, Dani Mayals, Ramon Ribera y Vicky Soldevila
  • Série: Informes de economía
  • Número: 07
  • Editor: Seminario de economía crítica Taifa
  • Fecha: Mayo 2010
  • Lugar: Barcelona
  • Páginas: 128 p.
  • Lengua: Castellano
  • URL: http://informes.seminaritaifa.org/informe-07/
  • PDF: Informe 07: La crisis en el estado español: el rescate de los poderosos
  • Licencia: GFDL

Foro Mundial de Alternativas

El Foro Mundial de Alternativas (FMA) es una red internacional de centros de investigación destinada a apoyar los proyectos emergentes de la convergencia internacional de los movimientos sociales y otros actores de la sociedad civil de base. Lo hace construyendo los espacios de reflexión y coordinación, poniendo a disposición de los movimientos sociales y ONGs, las herramientas de información y análisis sobre mundialización de las resistencias y contribuyendo a la difusión de los conocimientos de las luchas internacionales en curso.

Estás son las entradas de hoy en la página:
Redes sociales y movilizaciones
Frei Betto | ALAINet
El 7 de setiembre, día de la independencia del Brasil, sucedió algo nuevo: las calles fueron ocupadas por movilizaciones populares convocadas a través de internet…

“En Libia se ha producido una revolución popular”
Salvador López Arnal | Rebelión
Entrevista al ensayista y escritor Santiago Alba Rico

Los atentados del 11-S: ¿una excusa perfecta?
Atilio Boron | ALAINet
Cumplidos los diez años de los ataques del 11 de Septiembre del 2001 a las Torres Gemelas y al Pentágono son cada vez más las preguntas que aún están a la espera de una respuesta convincente…

Obama a Palestina: sí pero no
Ángel Guerra Cabrera | ALAINet
El presidente de Estados Unidos, sus diplomáticos y los aliados europeos acumulan intensas jornadas intentando impedir frenéticamente que Palestina presente en la ONU su solicitud de reconocimiento como Estado miembro…

La vulnerabilidad del sistema financiero, la ilegitimidad de las deudas públicas y el combate político internacionalista por su anulación

François Chesnais

En la primavera de 2010, los grandes bancos europeos, encabezados por los bancos franceses y alemanes, convencieron a la Unión Europea y al Banco Central Europeo que el riesgo de default de la deuda pública de Grecia ponía en peligro sus balances. Los grandes bancos europeos habían recibido una fuerte ayuda en el otoño del 2008, cuando la quiebra del banco Lehmann Brothers en Nueva York llevó la crisis financiera a su paroxismo. Luego del salvataje, no depuraron todos los activos tóxicos de sus cuentas. Y a pesar de todo siguieron haciendo colocaciones de alto riesgo. Para algunos, el más mínimo default de pago significaría la quiebra. En mayo 2010 se montó un plan de salvataje con un ribete financiero y otro de drástica austeridad presupuestaria y acelerada privatización: fuertes reducciones de los gastos sociales; disminución de los salarios de empleados públicos y reducción de su cantidad; nuevos ataques a los sistemas jubilatorios, fuesen por capitalización o por repartición. Los primeros países en aplicarlo, como Grecia y Portugal, quedaron atrapados en una infernal espiral cuyas víctimas inmediatas son las capas populares y los jóvenes. Esta política afecta a un número cada vez mayor de países en Europa occidental y mediterránea, después de haber asolado a los países bálticos y balcánicos. El costo del salvataje del sistema financiero europeo y, con él, del sistema mundial, se impone a los trabajadores, a la juventud y a las capas populares más vulnerables.

¿Qué necesidad tenemos de los bancos en su forma actual? ¿Hay que seguir salvándolos?

Dos series de ideas estrechamente entrelazadas son repetidas hasta el cansancio, con ligeras variantes, tanto por el gobierno como por los dirigentes del UMP, del Partido Socialista y de los partidos llamados centristas. Las primeras se refieren a la deuda pública, las segundas a los bancos. Los “sacrificios” reclamados a nivel de las jubilaciones, el congelamiento de las remuneraciones de los empleados públicos, los nuevos y drásticos recortes en el presupuesto educativo, etcétera, son necesarios, nos dicen, para que “la deuda de Francia sea honrada”. Es preciso evitar también que Francia pierda la calificación AAA que le conceden las agencias calificadoras, a fin de no quedar obligada a pagar intereses más altos de los que paga actualmente por la deuda pública. En lo que se refiere a los bancos, se nos dice que tienen funciones indispensables que cumplen bien, o en todo caso lo suficientemente bien como para que sea necesario y legítimo correr en su auxilio cada vez que lo piden.

La exhortación a “honrar la deuda” y ayudar a los bancos se basa en la idea de que habrían prestado sumas que son el fruto del ahorro pacientemente acumulado a través de un duro trabajo. “La mayor parte de los economistas, escribe un especialista crediticio que trabaja en los Estados Unidos, piensa que los bancos son simples intermediarios entre los depositantes y los tomadores de créditos. Otra manera de expresar esta creencia muy difundida es decir que los bancos recogen el ahorro y financian la inversión. A partir de esto, basta un pequeño paso para llegar a la conclusión de que, antes de que pueda hacerse una inversión debe constituirse un determinado monto de ahorro”1. La realidad es muy distinta. Los préstamos de los bancos no guardan relación con el monto de los depósitos y el pequeño ahorro que les es confiado. Nunca fueron simples intermediarios. Y después de su transformación en grupos financieros diversificados, con operaciones trasnacionales, menos que nunca. Los beneficios bancarios provienen de sus operaciones de creación de crédito. Y su fuente está en el flujo de riqueza (valor y plusvalor) provenientes de las actividades productivas. El camino seguido diferirá según quien tome el préstamo. En el caso de un Estado, pasa por el impuesto y los servicios por los intereses de la deuda pública. En el caso de una empresa, se trata de una fracción de la ganancia. En el caso de los particulares y hogares, es una parte de su salario o de su jubilación la que es absorbida por los intereses que pagan por sus créditos hipotecarios o sus cartas de crédito. Mientras más presta un banco, mayores son sus ganancias. En el transcurso de las dos últimas décadas, los bancos concibieron medios que aparentemente le permitían lograrlo. Las “innovaciones financieras” dieron origen a una red muy densa de transacciones interbancarias. Y fue a partir de estas “innovaciones” que los bancos pudieron poner en marcha el llamado “efecto de apalancamiento”, es decir una relación de préstamos de capitales propios y depósitos disponibles cuya altura (incluso más de 30%) los coloca permanentemente en situación de gran fragilidad. Ellos lo saben, pero cuentan con los gobiernos para que les aseguren en cualquier circunstancia y a cualquier costo social un cinturón de seguridad, y en los casos extremos, la socialización de sus pérdidas.

Lea el artículo completo en la revista Herramienta

Una crisis sin fondo por Michel Husson

Michel Husson

Y durante este tiempo, la tasa de ganancia…

Todo parece en cambio ir bien, si consideramos el beneficio como barómetro del capitalismo. La tasa marginal, o dicho de otra manera la parte de los beneficios en el valor añadido, vuelve a recuperarse. En los Estados Unidos, donde antes se había hundido1, casi ha retomado hoy su valor anterior a la crisis. En la zona euro la caída fue más tardía, y la recuperación es menos rápida: la tasa marginal se encuentra hoy al nivel de hace diez años, y se ha perdido por tanto el aumento de la última década, al menos por ahora (gráfico 1). Pero los beneficios están orientados al alza.

Es éste uno de los rasgos más sorprendentes de la coyuntura: mientras se impone la austeridad, el paro sigue estando muy elevado y los salarios son congelados o incluso recortados, la primera preocupación de los grandes grupos y de los bancos ha sido la de volver a distribuir dividendos y bonus.

Descargue completo el artículo “Una crisis sin fondo” por Michel Husson, agosto de 2011 traducción: VIENTO SUR

Karl Marx tenía razón

John Gray, filósofo

Especial para la BBC

Domingo, 11 de septiembre de 2011

Como efecto secundario de la crisis financiera, más y más gente está dándose cuenta de que Karl Marx estaba en lo cierto.

El gran filósofo alemán del siglo XIX, economista y revolucionario, pensaba que el capitalismo era radicalmente inestable.

Tenía incorporada la tendencia de producir auges y colapsos cada vez más grandes y profundos y, a largo plazo, estaba destinado a destruirse a sí mismo…

…en el Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros países desarrollados, durante los últimos 20 a 30 años ha ocurrido … -que:

“La clase media solía pensar que sus vidas se desenvolverían en una progresión ordenada, pero ya no es posible considerar a la vida como una sucesión de niveles en los que cada escalón está más arriba que el anterior”

No existe la seguridad laboral, muchas de las profesiones y oficios del pasado desaparecieron y carreras que duran toda la vida no son mucho más que un recuerdo.

Si la gente posee alguna riqueza, está en sus casas, pero los precios de la propiedad raíz no siempre aumentan. Cuando el crédito es restringido, como ahora, pueden quedarse estancados por años. Una menguante minoría puede seguir contando con una pensión con la cual vivir cómodamente y pocos cuentan con ahorros significativos.

Más y más gente vive al día, con muy poca idea sobre qué traerá el futuro.

La clase media solía pensar que sus vidas se desenvolverían en una progresión ordenada, pero ya no es posible considerar a la vida como una sucesión de niveles en los que cada escalón está más arriba que el anterior.

En el proceso de creación destructiva, la escalera desapareció y para cada vez más personas, ser de clase media ya no es siquiera una aspiración.

Ganancia negativa

A medida que el capitalismo ha ido avanzado, ha llevado a la mayoría de la gente a una nueva versión de la precaria existencia del proletariado del que hablaba Marx.

Los salarios son más altos y, en algunos lugares, en cierto grado hay un colchón contra los sacudones gracias a lo que queda del Estado de bienestar.

Pero tenemos poco control efectivo sobre el curso de nuestras vidas y las medidas tomadas para lidiar con la crisis financiera han profundizado la incertidumbre en la que tenemos que vivir.

Tasas de interés del 0% conjugadas con el alza de precios implica que uno recibe beneficios negativos por su dinero y produce la erosión del capital.

La situación para muchos jóvenes es aún peor. Para poder adquirir las habilidades indispensables para conseguir empleo, hay que endeudarse. Y como en cierto momento hay que volverse a entrenar, hay que ahorrar, pero si uno empieza endeudado, eso es lo último que podrá hacer.

Cualquiera que sea la edad, la perspectiva de la mayoría de la gente hoy en día es una vida entera de inseguridad.

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En recuerdo del doctor Héctor Abad Gómez, colombiano ejemplar

Jorge Munguía Espitia

En 1987 fue asesinado en calles de Medellín el doctor Héctor Abad Gómez. El hecho conmovió a la sociedad colombiana porque el hombre era un luchador social que durante toda su vida buscó mejorar las condiciones de los humildes. Para lograrlo se centró en la salud pública por los altos niveles de enfermedad y muerte en ese grupo. Así promovió la potabilización de los acueductos debido a la mala calidad del agua y realizó campañas de vacunación infantil. También se abocó a la docencia, donde formó a varias generaciones de médicos, así como defendió a la Universidad de Antioquia ante la expulsión de varios profesores liberales y de izquierda promovida por autoridades y grupos de derecha.
El continuo contacto con la pobreza y la intolerancia que se extendió por toda Colombia desde los años setenta, lo radicalizó y llevó a otro tipo de demandas, como exigir justicia para los desamparados, así como protección para los perseguidos. Además denunció la infamante situación social con artículos editados en uno de los principales periódicos. La continua rebeldía y delaciones molestó a políticos y empresarios que lo mandaron matar por medio de un grupo paramilitar.
El brutal homicidio incitó a su hijo, el escritor Héctor Abad Faciolince, a relatar el suceso debido a que “… fui testigo cercano de una vida buena y porque quiero dejar testimonio de mi dolor y de mi rabia por la forma en que nos cercenaron esa vida.” Además, porque “…la única posibilidad de olvido y perdón consiste en contar lo que pasó…”.
La narración aparece bajo el título El olvido que seremos (Seix Barral, Col. Biblioteca Breve, México, 2011. 274 p.). El nombre proviene del soneto de Borges titulado “Epitafio”, que llevaba el doctor Abad en el bolsillo el día de su homicidio (“Ya somos el olvido que seremos./ El polvo elemental que nos ignora.”). La relación que hace Abad Faciolince no se circunscribe al momento en que ocurrió la tragedia, sino que incorpora momentos del pasado de la familia y el país para dar al lector una idea del contorno de esos años. Igualmente es acertada porque equilibra la emoción y el dolor, lo que le evita caer en el sentimentalismo, e incorpora una reflexión crítica sobre los actos de su padre y señala los errores de la izquierda.
El olvido que seremos es una denuncia de la irracionalidad con la que procedió el estado colombiano a finales del siglo pasado. Las acciones políticas de instituciones y grupos a través de la violencia pretendieron mantener un orden que descansaba en la injusticia y provocaba pobreza, dolor y angustia… No obstante, a pesar de la intimidación, las necesidades de los más los orillaron a la protesta y la rebelión permanentes. La insumisión indica que el desorden sólo acaba cuando desaparece al abuso, y el recurso de la violencia genera una mayor exasperación.
El olvido que seremos es una novela que se editó en 2006 e inmediatamente se agotó, ahora se reedita de manera profusa para toda Iberoamérica. La lectura es sugerente para estos tiempos revueltos, donde se insiste en resolver los problemas sociales con el recurso de la fuerza y se olvida solucionar las causas que lo provocan.

Artículo aparecido en la revista Proceso

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