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Una herramienta muy valiosa: la revista argentina Herramienta

Herramienta web 8.

Mayo de 2011
ISSN 1852-4729
Mariano Pacheco,  Juan Rey y Diana Hernández
Ana Lucía Serrano
Laura Alvarez y Claudia Composto
Hernán Ouviña
 
Fabio Luis Barbosa dos Santos
 
Valerio Arcary
Esperanza Aguilera Horta
Amaël François
 
Henrique Amorim

Teoría Política Latinoamericana, de Cicero Araujo y Javier Amadeo, compiladores

Christina W. Andrews

Cuestiones acerca de «movimiento de mujeres indígenas y populares en méxico»

Entrevista a Gisela Espinosa Damián

(Revista Laberinto número 32, 2011)

La entrevista a Gisela Epinosa Damián que les presentamos a continuación es consecuencia de las dudas e inquietudes planteadas por lectores a su artículo «Movimiento de mujeres indígenas y populares en México» publicado en el número 29 de nuestra revista, correspondiente al año 2009.

Consejo de Redacción

LABERINTO: ¿Qué causas piensa que fueron las que dificultaron articular las reivin­dicaciones de las mujeres dentro del movimiento mixto de la izquierda?

G. ESPINOSA: La perspectiva de la mayoría de la izquierda mexicana era derrocar al sistema capitalista y al sistema político mexicano, los problemas de género no eran reconocidos. A excepción de las agrupaciones de tendencia troskista, en el resto, sería la lucha de las mujeres lo que iría abriendo un espacio a sus problemas y reivindicaciones.

LABERINTO: ¿Cómo veían las organiza­ciones y partidos vinculados a la izquierda a los movimientos de las mujeres y a las organi­zaciones feministas?

G. ESPINOSA: En su mayoría, tenían la idea de que dividían al movimiento, de que eran «pequeño burguesas» y de que su lucha no era prioritaria.

LABERINTO: ¿Las diferencias de las rei­vindicaciones y de la lucha social entre el movi­miento feminista y las organizaciones de mujeres populares podrían explicarse a través de la lucha de clases?

G. ESPINOSA: No exactamente, pues la plataforma de lucha del frente que a finales de los setenta aglutina prácticamente a todos los grupos feministas, incluía reivindicacio­nes pensadas para mujeres de clases traba­jadoras y explotadas, además, las feministas también eran de izquierda. Creo que la clave radica en el alejamiento de las feministas con respecto a los movimientos de clase, lo cual, impidió que las mujeres organizadas en mo­vimientos sociales se sintieran identificadas con las feministas.

LABERINTO: ¿Cómo se abordó dentro del movimiento, las situaciones que se generaron a partir de la aceptación y absorción de ciertas reivindicaciones e incluso de parte del movi­miento de mujeres, por parte de las estructu­ras del Estado?, ¿cómo afectó a las organiza­ciones populares?, ¿qué debate se dio dentro del propio movimiento?

G. ESPINOSA: El debate sigue: por un lado se considera un logro que el Estado asuma rei­vindicaciones y conceptos surgidos en los movi­mientos; por otro, hay inconformidad y crítica, porque el Estado, al apropiarse de conceptos y reivindicaciones, los despoja del carácter sub­versivo que les dan los movimientos feministas y de mujeres.

LABERINTO: ¿Cómo se entendía dentro del movimiento la dialéctica entre participación y democracia representativa por un lado y la in­dependencia y capacidad de auto-organización del movimiento por otro lado?

Publicado en Laberinto,  número 32, 2011, lea la entrevista completa

Países ricos en crisis I: Islandia

Alejandro Valle Baeza

Esta crisis se desató en Estados Unidos de América (EUA), el país capitalista más poderoso, y de ahí pareció extenderse a todo el mundo. La realidad es más compleja, lo que sigue es el inicio de una serie de artículos que hablan de otras crisis que aunque coincidan temporalmente con la de EUA tienen sus propias dinámicas y orígenes.

Protestas ante el parlamento islandés, foto El País

La crisis de Islandia


Islandia fue llamada la “Wall Street del Ártico» o el “tigre nórdico”, en muy poco tiempo pasó de un crecimiento alto, para un país desarrollado, a convertirse en un país muy endeudado . Con apenas 320 mil habitantes, los banqueros islandeses quisieron aprovechar la liberalización financiera. El sistema bancario islandés pasó de ocuparse del mercado doméstico a servir de intermediario para otros países, los escandinavos y el Reino Unido principalmente. Por ejemplo, el banco por Internet Icesave perteneciente  al banco Landsbanki operó cuentas de ahorro en Holanda y el Reino Unido. Creció hasta tener cuentas por mil setecientos millones de euros en el primer país, durante los breves cinco meses en que operó ahí, y por cerca de cinco mil millones de euros en el Reino Unido, durante dos años, gracias a que ofrecía tasas de interés superiores al 5 por ciento.

En una publicación de la Cámara Islandesa de Comercio(1) un funcionario nativo y un académico estadounidense, quien llegó a ser miembro del directorio del Sistema de la Reserva Federal  estadounidense, argumentaban, en 2006, que los temores sobre la inestabilidad del sistema financiero de Islandia eran infundados pues todo estaba básicamente bien. El país tenía el PIB per cápita más alto del mundo en 2005, con muy poca corrupción, bajísima deuda pública (la deuda neta representaba 10% del PIB) y con altísimos niveles de educación y salud. Una excelente muestra de la felicidad que trae a la gente decente el seguir las leyes del mercado y el respeto a la propiedad privada.  El ultraconservador Cato Institute celebraba todavía en febrero de 2008 que el éxito de Islandia se debía en buena parte a sus políticas en favor del libre mercado: los impuestos a los ingresos del trabajo eran de 36 por ciento mientras que los ingresos del capital eran gravados con 10 por ciento. Las corporaciones gozaban de un gravamen de 18 por ciento, comparado con 39 por ciento en EUA, pero el diligente gobierno islandés había ya anunciado una reducción de esa tasa a 15 por ciento.(2)  El único foco rojo era un considerable déficit en cuenta corriente.

No obstante la aparente solidez de la economía islandesa,  Kaupthing, Glitnir Bank HF y Landsbanki Islands HF -los tres principales bancos islandeses- quebraron en octubre de 2008 tras acumular una deuda de 61.000 millones de dólares, equivalente a 12 veces el producto interno bruto de este país.3 Tuvieron que ser nacionalizados en ese mes después de que habían sido privatizados en 2003, ¡cinco años duró el sueño del libre mercado!

1. Mishkin, F.S. y Herbertsson, T. Financial Stability in Iceland. Iceland Chamber of Commerce. 2006 en: http://www.vi.is/files/555877819Financial%20Stability%20in%20Iceland%20Screen%20Version.pdf

2. Ver “Iceland and Taiwan to Slash Corporate Tax Rates” por Daniel J. Mitchell en http://www.cato-at-liberty.org/iceland-and-taiwan-to-slash-corporate-tax-rates/

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