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Directores ejecutivos de empresas le dicen a Trump: usted está fallando

Trump, con casco protector (¿anticipaba los golpes?). Foto Getty Images

Matt Egan   @mattmegan5 junio 15, 2017: 8:38 am ET

  • Al presidente Trump le encantaba presumir durante la campaña sobre sus habilidades empresariales. Ahora que él está a cargo -del país, los líderes empresariales parecen alarmados por las habilidades políticas de Trump.

Un impresionante 50% de los CEOs, ejecutivos de negocios, funcionarios gubernamentales y académicos encuestados en la Cumbre anual de CEO de Yale dan a Trump un “F” por sus primeros 130 días en el cargo.

La encuesta, publicada a principios de esta semana, encontró que otro 21% da el rendimiento de Trump un “D” hasta ahora. Sólo el 1% de los 125 líderes encuestados concedió al multimillonario una “A.”

Jeffrey Sonnenfeld, profesor de Yale School of Management que dirigió la cumbre, dijo:-a Trump- “Detenga los tweets al azar de 3 a.m. y detenga los disparos innecesarios que lo desvían de su agenda”.

Sonnenfeld señaló que el 80% de los encuestados son directores generales, entre ellos el presidente ejecutivo de Blackstone (BX), Steve Schwarzman, y el jefe de IBM (Ginny Rometty, Tech30), que forman parte del consejo asesor de Trump y el consejero delegado de Merck, Ken Frazier, Iniciativa de fabricación. (Las respuestas individuales de cada CEO no fueron publicadas.)
“Esta no era una multitud de empresarios demócratas que comían granola, es una sección representativa de la comunidad empresarial, incluyendo a algunos que son muy pro-Trump”, dijo.

Los hallazgos de Yale son la última evidencia de que algunos bolsillos de la comunidad empresarial se están desencantando con Trump mientras su administración lucha por implementar su agenda económica en medio de escándalos y errores.

Lea completo CEOs to Trump: You’re failing en CNN Money

Posverdad: la palabra del año 2016

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Alejandro Teitelbau
04/01/2017

« Post-truth (posverdad): « Relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales ».

Esta es la palabra del año para el Diccionario Oxford, que ha constatado un incremento en su uso “en el contexto del referéndum británico sobre la Unión Europea y las elecciones presidenciales en Estados Unidos”, hasta convertirse en un término habitual en los análisis políticos.

Según Oxford, el término se usó por primera vez en un artículo de Steve Tesich publicado en 1992 en la revista The Nation, en el que hablaba de la primera Guerra del Golfo. Tesich lamentaba que “nosotros, como pueblo libre, hemos decidido libremente que queremos vivir en una especie de mundo de la posverdad”, es decir, un mundo en el que la verdad ya no es importante ni relevante.
Oxford cita un artículo del Independent, publicado antes de las elecciones estadounidenses, en el que se apuntaba que tras las elecciones hemos pasado a vivir en la sociedad de la posverdad: “La verdad se ha devaluado tanto que ha pasado de ser el ideal del debate político a una moneda sin valor”. También otro de The Economist, titulado “El arte de la mentira”, en el que se dice que “Trump es el principal exponente de la política de la posverdad, que se basa en frases que ‘se sienten verdaderas’, pero que no tienen ninguna base real”.

En EL PAÍS, Soledad Gallego-Díaz escribía a finales de septiembre un artículo titulado “La era de la política posverdad”, en el que recordaba que “una cosa es exagerar u ocultar, y otra, mentir descarada y continuadamente sobre los hechos”.

Nada más cierto.

Entre muchos otros ejemplos, se manipulan, se omiten, se tergiversan o se falsifican desde las cifras de la desocupación o del costo de la vida, economistas muy mediatizados predican distintas variantes  del TINA (no hay alternativa) thatcheriano  y hasta se oculta  la verdadera naturaleza del sangriento conflicto en Siria, llamando rebeldes (ya casi inexistentes como fuerza autónoma) a los terroristas (bien equipados y financiados por Occidente vía Arabia Saudita y Turquía). A los ataques de la aviación estadounidense se los llama «apoyo aéreo» y a los de la aviación rusa «masacre» y « genocidio ».

La posverdad es el arma de desorientación masiva de la opinión pública que emplean los grandes medios de comunicación y todos los líderes políticos, no sólo Trump. Desorientación masiva que se revela muy útil para la preservación del sistema capitalista dominante, explotador, ecocida, represor y guerrerista.

Una de las pruebas de su eficacia son las contiendas electorales, donde la grandes mayorías creen votar por la mejor alternativa cuando en realidad están eligiendo entre la sartén y el fuego, con una tendencia manifiesta a inclinarse ahora por el populismo de derecha en sus distintas variantes.
Esta desorientación masiva  se extiende y agrava a causa de la falta de  propuestas alternativas coherentes y  consecuentes para construir un sistema socialista auténticamente democrático y realmente participativo con rotación periódica de los dirigentes, no reelegibles y sometidos a revocación.  Y por cierto, no hay ejemplos o modelos a los cuales referirse, mal que les pese a  algunos  opinólogos profesionales con  sus escritos apologéticos sobre gobiernos supuestamente progresistas o revolucionarios de países que nunca han salido o en franca regresión a típicas sociedades duales de explotadores y explotados.

Es verdad que en el balance del fracaso de los distintos intentos de realizar cambios sociales radicales es imprescindible también tener en cuenta, además de los factores internos,  la “variable externa”, dicho de otro modo, la agresión imperialista, como son los casos–entre otros– de medio siglo de embargo contra Cuba, de la “contra” armada y financiada por USA para hostigar con actos terroristas a la revolución sandinista en Nicaragua, el golpe de Estado contra Allende en Chile, la invasión a Guatemala en 1954, organizada por la CIA y financiada por la United Fruit, etc. etc.

Lyon, 4 de enero de 2017

Fuente: Alainet

“La victoria de Trump: un peligroso, abiertamente racista y misógino giro del capitalismo”: Peter Hudis —

Estimados camaradas, Para los movimientos emancipatorios de los Estados Unidos, en realidad de todo el mundo, la elección de Donald Trump como nuevo Presidente ha supuesto un durísimo revés. Mientras asimilamos las implicaciones del desarrollo de los hechos recientes y nos preparamos para responder a ellos en base a unos firmes principios de marxismo humanista, […]

a través de “La victoria de Trump: un peligroso, abiertamente racista y misógino giro del capitalismo”: Peter Hudis —

Seguridad y política de Estado *

terrorismo_amdein_USANoam Chomsky **/I
En principio rector de la teoría de las relaciones internacionales es que la mayor prioridad del Estado es garantizar la seguridad. Según la fórmula aceptada de George F. Kennan, estratega de la guerra fría, el gobierno es creado para garantizar el orden y la justicia en el interior y proveer a la defensa común.

Parece una proposición plausible, casi evidente por sí misma, hasta que miramos más de cerca y preguntamos: ¿seguridad para quién? ¿Para la población en general? ¿Para el poder del Estado mismo? ¿Para los sectores dominantes?

Según a lo que nos refiramos, la credibilidad de la proposición varía de desdeñable a muy alta.

La seguridad para el poder del Estado está en el punto más alto, como ilustran los esfuerzos de los estados por protegerse del escrutinio de sus propias poblaciones.

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El mundo se libera de Estados Unidos

Fuente: http://www.contrainjerencia.com/?p=77548
Fuente: http://www.contrainjerencia.com/?p=77548

Noam Chomsky

Publicado: 10/11/2013 15:29

Durante el más reciente episodio de la farsa de Washington que ha dejado atónito al mundo, un comentarista chino escribió que si Estados Unidos no puede ser un miembro responsable del sistema mundial, tal vez el mundo deba separarse del Estado rufián que es la potencia militar reinante, pero que pierde credibilidad en otros terrenos.

La fuente inmediata de la debacle de Washington fue el brusco viraje a la derecha que ha dado la clase política. En el pasado se ha descrito a Estados Unidos con cierto sarcasmo, pero no sin exactitud, como un Estado de un solo partido: el partido empresarial, con dos facciones llamadas republicanos y demócratas.

Ya no es así. Sigue siendo un Estado de un solo partido, pero ahora tiene una sola facción, los republicanos moderados, ahora llamados nuevos demócratas (como la coalición en el Congreso ha dado en designarse): existe una organización republicana, pero hace mucho tiempo que abandonó cualquier pretensión de ser un partido parlamentario normal. El comentarista conservador Norman Ornstein, del Instituto Estadunidense de Empresa, describe a los republicanos actuales como “una insurgencia radical, ideológicamente extremista, que se burla de los hechos y de los acuerdos, y desprecia la legitimidad de su oposición política”: un grave peligro para la sociedad.

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