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La mujer como clase social: cuando el capitalismo se disfraza de marxismo

CRISTÓBAL GARCÍA VERA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.- Abril de 2021

“Económica y socialmente, las mujeres de las clases explotadoras no son un sector independiente de la población. Su única función social es la de ser instrumentos para la reproducción natural de las clases dominantes… Las mujeres de la burguesía… son los parásitos de los parásitos del cuerpo social”.

Rosa Luxemburgo. “El voto femenino y la lucha de clases” (1912) (1)

“La cuestión de la mujer sólo puede ser resuelta a través de la línea de las mujeres trabajadoras contra los hombres y mujeres en el poder.Las mujeres de la clase dirigente tienen exactamente los mismos intereses que sus hombres en sostener y perpetuar la sociedad capitalista”.

Evelyn Reed. “Sexo contra sexo o clase contra clase” (1977) (2)

    Si encabezamos esta crítica a la tesis que pretende categorizar a todas las mujeres como una única “clase social” con las citas de Rosa Luxemburgo Evelyn Reed -pionera feminista-marxista estadounidense- no es con la pretensión de apelar, falazmente, al “argumento de autoridad” que un espíritu crítico debe rechazar por principio, y sea quien sea la pretendida “autoridad”. Nuestra intención es, simplemente, poner de manifiesto hasta dónde se pueden rastrear los antecedentes históricos de un debate que, en cualquier caso, continúa vigente y cuya traducción práctica es absolutamente fundamental para  determinar la dirección que pueda tomar en nuestros días el movimiento feminista.   

     El propósito que nos mueve a escribir este artículo es el de llamar la atención sobre las catastróficas consecuencias políticas derivadas de hacer creer a las mujeres trabajadoras que podría existir entre ellas y las mujeres de las clases dominantes alguna suerte de “solidaridad”.  O, por ejemplificarlo con la claridad que requiere un tema de tanta importancia, alertar sobre la enorme ayuda que se ofrece a la reproducción del sistema capitalista, que explota a las trabajadoras de manera especialmente sangrante, convenciéndolas de que una camarera de pisola obrera de una fábrica o una peluquera pueden tener como aliadas potenciales a una banquera, la multimillonaria heredera de Inditex Sandra Ortega, una alta ejecutiva de Coca Cola o las mujeres que hacen carrera en la política institucional; solo porque todas tienen en común su capacidad para gestar y parir.

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The People vs Agent Orange

Just by coincidence, the documentary “The People Vs. Agent Orange” that opened on March 6th in virtual theaters could have easily been released to coincide with International Women’s Day that is celebrated on March 8th. The film is a profile of two women who have dedicated their lives to terminating the use of a deadly chemical herbicide that cost the lives of both Americans and Vietnamese. You might rightly assume that the Americans were GI’s serving in Vietnam like Leo Cawley, an economist who hosted “Fearful Symmetry,” on WBAI-FM in the late 80s—the best program on a network that has lost its way. Leo died of complications from a bone-marrow transplant, the after-effects of being exposed to Agent Orange when he was a marine in Vietnam.

But you didn’t have to be in Vietnam to get sick or die from Agent Orange. Unbelievably, after its use was banned in 1971, it eventually sprayed by the millions of gallons in Western Oregon upon the soil that once held millions of trees. After they were cut down, Agent Orange was used to kill the weeds left behind as an aid to reforestation.

full: https://louisproyect.org/2021/03/09/the-people-vs-agent-orange/

LA MUJER EN LA CIENCIA


¿Qué países latinoamericanos tienen más investigadoras?

Marina Pasquali, 11 feb. 2021

Desde tiempos inmemoriales, los estereotipos de género han colocado a los hombres como los protagonistas de las profesiones científicas. Según las Naciones Unidas, los prejuicios a los que se enfrentan las mujeres que se aventuran en ese campo continúan manteniendo a las niñas alejadas de las ciencias y la investigación. Si bien la participación de las mujeres y las niñas en este ámbito ha mejorado en las últimas décadas, la mayor parte de los países del mundo cuenta con una amplia mayoría de hombres en las áreas de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la matemática, también conocidas bajo el acrónimo STEM.

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Envalentonada la derecha argentina por su freno a la legalización del aborto va contra los preservativos

Abel Albino medico oscurantista y negociante*
 25 de agosto de 2018 ·
  • Después de la marea del 8A van por los negocios y contra el uso del preservativo*
  • Caldo de cultivo para retrógrados codiciosos*

Abel Albino, genuino compromiso con la infancia”, es el título de la editorial de La Nación que reivindica al médico y reflota su discurso contra la eficacia de los preservativos. ¿Cómo leer la defensa de esta figura medieval después rechazo en el Senado al aborto legal?

El backlash es un concepto que la sociología usa para referirse a la reacción, muchas veces motorizada por el resentimiento, que experimentan quienes se perciben despojados de su posición dominante y sus privilegios ante cualquier avance de derechos de grupos sociales en inferioridad de condiciones.  Quienes festejan el revés que sufrió en el Senado el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo podrían ser un ejemplo de las formas que adquiere el backlash en estas tierras. Y también se podría leer en esta línea el editorial, con tono especialmente envalentonado, publicada hoy en el diario La Nación que asume la defensa de la figura de Abel Albino, revivido mediáticamente en los últimos tiempos por sus consejos pseudocientíficos para desalentar el uso del preservativo.

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Sentencia caso Manada: «Vuestra partida ha quedado »

Por María Esquitín Cuando se conoció el caso de “La Manada” muchas mujeres sentimos que había llegado el momento de pararnos y de plantar cara a un sistema que nos ningunea sistemáticamente; no es que antes no intentáramos cambiar las cosas, sino que lo hacíamos de otra manera, de puertas adentro y entonces dimos un […]

a través de Sentencia caso Manada: «Vuestra partida ha quedado » / Por María Esquitin — Sociología crítica

Caso “manada” la sentencia agranda el delito.

La conducta de los cinco miembros de ‘la manada’ es un indicador de que hay un porcentaje de podredumbre en la sociedad española, pero la conducta de los jueces es un indicador de que hay algo podrido en el interior del poder judicial Para la víctima de la conducta de los cinco miembros de ‘la […]

a través de Caso Manada: «Una sentencia peor que el delito» / Javier Pérez Royo — Sociología crítica

Latina workers have to work 10 months into 2017 to be paid the same as white non-Hispanic men in 2016

November 2nd is Latina Equal Pay Day, the day that marks how long into 2017 a Latina would have to work in order to be paid the same wages as her white male counterpart was paid last year. That’s just over 10 months longer, meaning that Latina workers had to work all of 2016 and then this far—to November 2nd!—into 2017 to get paid the same as white non-Hispanic men did in 2016. Unfortunately, Hispanic women are subject to a double pay gap—an ethnic pay gap and a gender pay gap. On average, Latina workers are paid only 67 cents on the dollar relative to white non-Hispanic men, even after controlling for education, years of experience, and location.

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Grupo Latinoamericano de Estudio, Formación y Acción Feminista

Grupo GLEFAS

El Grupo Latinoamericano de Estudio, Formación y Acción Feminista (GLEFAS) está conformado por activistas y pensadoras feministas críticas, que decidimos articularnos para impulsar un espacio colectivo regional desde el cual retomar una reflexión y una mirada situada desde el contexto latinoamericano. Promovemos la investigación, la formación y la acción feminista, y estamos particularmente interesadas en alentar la producción de marcos
conceptuales situados histórica y geopolíticamente para el desarrollo y el fortalecimiento de los movimientos feministas, sociosexuales, antirracistas y anticapitalistas.

Partimos de una caracterización del contexto actual signado por la crisis de los paradigmas emancipatorios y del propio feminismo en particular, y estamos preocupadas por los efectos de la globalización, de la crisis del capital, así como por la revitalización del patriarcado, de los regímenes de la heterosexualidad y del racismo. Siendo esto nuestro proyecto retoma la necesidad de visibilizar y fortalecer nuevas propuestas de transformación y transgresión puestas en marcha en el continente.

En ese sentido nuestra actuación atiende tanto al ámbito local-nacional, como al regional-latinoamericano, desde una mirada que pretende ser descolonizadora y promotora de articulación entre el feminismo y otras propuestas emancipadoras.

Objetivos:

Impulsar una reflexión crítica sobre la forma de hacer política feminista en nuestros tiempos y la interrelación entre los regímenes de género, heterosexualidad obligatoria, raza y clase, partiendo de la necesidad de retomar la radicalidad de la propuesta feminista como proyecto de libertad, justicia y autonomía para las mujeres.

Líneas de actuación:

•Formación y capacitación
•Promoción y participación en espacios de debates sobre la política y el pensamiento feminista latinoamericano
•Investigación
•Publicaciones

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Autocríticas feministas y movimientos antisistémicos

8-III-2017
Raúl Zibechi
La vitalidad de un movimiento, como la de cualquier ser vivo, se puede palpar en su capacidad para cambiar, modificar el rumbo, ejercer la crítica y la autocrítica, algo tan olvidado por las viejas izquierdas. Una característica de lo avejentado es la repetición, la inercia y la incapacidad de moverse del lugar elegido.

Este 8 de marzo nos ha deparado enormes movilizaciones, que son la doble consecuencia de la violencia sistémica contra las mujeres y de la persistencia de los movimientos feministas que no se arrugan a la hora de ir contra la corriente, aún siendo pocas en cada movilización. Más de 200 mil manifestantes en Montevideo, ciudad que cuenta con poco más de un millón de habitantes, habla de la extensión notable del movimiento que, para llegar a esa cifra, realizó decenas de actividades y concentraciones pequeñas en los últimos años.

Uno de los hechos más notables fue la difusión de un documento titulado Algunas reflexiones sobre metodologías feministas, emitido por un conjunto de referentes y organizaciones que se reivindican del feminismo descolonial. No tengo la menor intención de inmiscuirme en los asuntos internos del movimiento, sólo pretendo destacar lo que los varones antipatriarcales y los movimientos antisistémicos podemos aprender de un texto que, en su subtítulo, anuncia: a propósito del llamado a un paro internacional de mujeres para el 8 de marzo (goo.gl/rpqvH8).

El documento destaca que los espacios de mujer están haciendo un ejercicio de autocrítica al reconocer su raíz eurocéntrica, las limitaciones de sus agendas y lo problemático de sus estrategias cuando entran en contacto con esos otros mundos que existen en nuestro continente. En suma, los mundos negros, indios y mestizos.

El eje del texto gira en torno a los métodos de lucha, destacando que ellos dicen mucho sobre las bases en que se asienta un movimiento social y tienen además la capacidad de regular los mundos. La crítica/autocrítica gira en torno al llamado a realizar un paro del pasado 8 de marzo. Vale la pena citar largo.

“El paro de actividades ha sido una estrategia que surge dentro del contexto particular de la revolución industrial y la lucha de la clase obrera europea. Un método que logró legitimidad dentro del pacto entre clase obrera y burguesía en los años del Estado de bienestar europeo. El paro como estrategia hace parte de una genealogía de resistencia dentro del mundo de lo humano, aquel constituido por el pleno desarrollo del sistema capitalista”.

El texto nos remite a Frantz Fanon, al destacar la diferencia entre el mundo donde se respeta la humanidad de las personas y el mundo de los sótanos, donde la vida humana no vale nada. Entonces, dice, el problema del paro surge cuando se intenta convertirlo en método universal aplicable a cualquier experiencia histórica. Es evidente que las mujeres (y los varones) de ese mundo no pueden hacer paro, por eso cortan rutas, toman edificios, ocupan tierras.

El documento llama a pensar en las compañeras que no pueden parar, las que por necesidad venderán en la marcha, las que el día de huelga convocada estarán sembrando, cultivando o cocinando el alimento que comeremos las que ese día paramos. La lista sigue e incluye las formas de vida autogestionadas (tianguis por ejemplo), las trabajadoras del sexo, aquellas que junto a sus compañeros subalternos serán responsables de que el mundo siga girando y la vida siga siendo posible mientras nosotras paramos. El paro es una estrategia útil, se preguntan, para las personas racializadas y subalternas, para las condenadas del mundo, para las lesbianas y trans antirracistas.

El texto es fuerte. Sobre todo cuando pone el dedo en temas delicados. Es interesante cómo determinados países dentro del sur global, y dentro de América Latina en particular, se convierten en referentes y vanguardias de la lucha feminista. ¿Qué significa que nuestras luchas políticas sean definidas por un pequeño grupo de feministas blancas y blanco-mestizas privilegiadas asentadas en las capitales de los países hegemónicos de la región?.

Sin duda se refiere a nuestros países, Buenos Aires en primer lugar, donde nació el Ni Una Menos, pero también Montevideo y otros donde predomina un feminismo radical, pero blanco y de clases medias. Es incómodo. Pero es una incomodidad necesaria, imprescindible para no convertirnos, un siglo después, en algo similar a los dirigentes de la socialdemocracia alemana que terminó traicionando al movimiento obrero.

Debo confesar que el documento me remitió directamente a la comunidad que me recibió cuando la escuelita zapatista, a los espacios de las mujeres negras desplazadas por la guerra en Colombia, a las vivencias de nasas y misak del Cauca, a las comunidades mapuche, a favelas como la Maré, en Río de Janeiro, y tantos otros espacio-tiempos donde no rige la lógica en la que me eduqué y formé políticamente. Es muy incómodo cuando una negra favelada o una indígena te reciben como si fueras un conquistador, un opresor blanco.

Sin embargo, creo que esa vivencia es parte de la formación antisistémica, y no por algún empeño masoquista, sino porque es necesario sentir en el cuerpo y en el alma (León Felipe), aunque sea una mínima parte de los dolores humanos que se sufren en el sótano. Algo que no se puede siquiera palpar en la comodidad de la zona de lo humano, por volver a Fanon. En este punto, el documento de las feministas descoloniales provoca esa incomodidad imprescindible.

Desde los movimientos y el pensamiento crítico podemos hacer un esfuerzo por mirarnos en el espejo que nos colocan, sobre todo esa consigna final ¡Que ni una sea menos! El texto citado puede rebatirse en cuando a su oportunidad e, incluso, en su contenido. Es parte del debate que procesan las mujeres en sus colectivos, y no nos corresponde a los varones entrar en esa polémica.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/03/17/opinion/020a1pol

Todos los feminismos son de clase

En numerosas charlas y textos tuyos hablas de feminismo de clase. ¿Cuál sería su opuesto? El feminismo de, por ejemplo, Cristina Cifuentes, Inés Arrimadas o Andrea Levy también es un feminismo de clase. Todos los feminismos son de clase, otra cosa es que seamos conscientes o no. Es decir, se traducen en políticas, reivindicaciones y […]

a través de “Todos los feminismos son de clase”: Isabel Benítez —