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La representación de las matemáticas / Stanislas Dehaene / Matemáticas, lenguaje y psicología cognitiva — Sociología crítica

Fuente: Quark: Ciencia, medicina, comunicación y cultura, ISSN 1135-8521, Nº 21, 2001 (Ejemplar dedicado a: Lenguaje, evolución y computación), págs. 45-52 La representación de las matemáticas Stanislas Dehaene En el artículo se presentan algunas investigaciones del autor sobre la relación existente entre el lenguaje y las matemáticas. Gran parte de su trabajo se centra en el campo de las representaciones utilizadas […]

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Matemáticas como propaganda

fraude-cientifico-10-728Alejandro Valle Baeza

En un jeroglífico egipcio se muestra a un demonio exigiéndole a un faraón contar hasta siete para permitirle entrar al paraíso. Hoy muchas personas creen que las matemáticas son un camino seguro para hacer ciencia y llegar al paraíso de la verdad. Desafortunadamente no es así pues las matemáticas sirven en muchos casos para engañarnos. Son indispensables en las ciencias pero también se las utiliza como propaganda. Por ejemplo, en un programa de tv se argumentó que para reducir la contaminación se requiere controlar el crecimiento de la población. El científico entrevistado escribió

D=lxN

es decir que el daño causado contaminación D puede describirse cómo la cantidad de contaminantes por persona I multiplicado por el índice de población N. Si queremos reducir D,  la forma más segura es reducir N -dijo. El entrevistador se rascó la cabeza y dijo debe usted tener razón aunque nunca fui bueno para las matemáticas.[1] Aquí una sencilla fórmula sirve para darle apariencia de irrefutable a una afirmación tramposa: unos pocos ejecutivos de Monsanto contaminan más que millones de personas. Bastará con obligar a algunas corporaciones gigantes a respetar las leyes para reducir la contaminación. Eso sería más efectivo que el control natal; pero no se hace porque no les conviene a las empresas y ellas gobiernan.

Hace tiempo la prestigiada revista Nature publicó un artículo intitulado “La falta de progreso en Economía”[2] donde se dice que las matemáticas sirven para darle la apariencia de ciencia –y sólo esto- a la microeconomía, que se enseña en las universidades de todo el mundo como si fuera conocimiento verdadero. No lo es. Se trata de una mezcla de muchas mentiras y muy pocas verdades tomadas del sentido común. Por ejemplo se supone que un trabajador decide entre trabajar o descansar de acuerdo al salario que le ofrecen los capitalistas. Así cuando por la inflación el salario real baja muchas trabajadoras y trabajadores descansarán reduciendo su jornada hasta que las empresas urgidas eleven el salario. La caída de salarios ocurrida en casi todo el mundo ha evidenciado que la fuerza de trabajo ha tratado de laborar más horas para satisfacer sus necesidades; es exactamente lo contrario a lo supuesto en los modelos de la Economía dominante. La propaganda procapitalista incorporada en los modelos y en la teoría económica burguesa facilita que la mayor parte de las personas no se percaten de que detrás de la reformas laborales están los intereses de los capitalistas y no verdades científicas. Por ejemplo, las reformas laborales de Calderón y Peña  en México buscan bajar los salarios y abaratar los despidos y los presentan como medidas para elevar el empleo. Los resultados son malos para la fuerza de trabajo pues la precarizan; pero son buenos para el capital pues elevan las ganancias.

En muchos otros aspectos de la vida social aparecen los problemas que hemos esbozado para la economía: la ideología capitalista aparece falsamente como ciencia y las matemáticas contribuyen a esta falsificación. El racismo encontró en las pruebas de inteligencia un fuerte apoyo pues: “ Burt –un sociólogo especialista en educación- concluyó  a partir de sus estudios que el cociente de inteligencia  es 80% hereditario y 20% proviene del medio.”[3] Con base en Burt, Herrnstein, un profesor de la prestigiada Universidad de Harvard, explicaba que las clases bajas lo eran por sus genes: “”Herrnstein afirmaba que ´al avanzar la tecnología, la tendencia al desempleo podría aparecer en los genes de una f a m i l i a  con casi la misma certeza de que hoy aparece la tendencia a la mala dentadura´.”[4] Burt falsificó sus datos, según se pudo comprobar después, para darle apariencia de verdad de la ciencia a su prejuicio burgués.[5]

El papel de la ideología capitalista en las ciencias sociales se sigue estudiando un ejemplo reciente es un trabajo heterodoxo.[6] Las matemáticas no son intrínsecamente malas o buenas pero han servido y seguirán sirviendo para presentar los intereses de los capitalistas como verdades científicas

 

[1] El título, esta anecdota y otras ideas fueron tomados de Koblitz, N. “Mathematics as propaganda”. Mathematics Today. Springer Verlag, Nueva York, 1981, pp. 111-116 El enlace corresponde a una traducción de Carlos Salas Páez.

[2] Eichner, A.S. “The lack of progress in economics”. Nature. V. 313, feb. 7 de 1985. pp. 427-428.

[3] Koblitz, ob. cit. pag. 8

[4] idem

[5] Koblitz desarrolla este punto y cita la versión en inglés de: Kamin L. J. Ciencia y política del cociente intelectual. Siglo XXI de España Editores. Madrid. 1983.

[6] Lawson, T. “Mathematical Modelling and Ideology in the Economics Academy: Competing explanations of the failings of the modern discipline?.” Economic Thought v. 1 ( 1), 2012, pp. 3-22.

https://www.worldeconomicsassociation.org/files/journals/economicthought/Volume1Issue1.pdf

 

Las ciencias naturales son también sociales

Richard Levins

A la memoria de Richard Levins

Julio Muñoz Rubio *

Al conjunto de trágicas noticias que día a día nos caen como baldes de agua helada hemos de añadir la del deceso, ocurrido el martes 19 de enero, del compañero Richard Levins, catedrático de la Universidad Harvard, connotado biomatemático, ecólogo y destacado filósofo de la ciencia y la biología.

La obra de Levins resulta relevante por haber hecho sus contribuciones científicas, desde su juventud, aplicando el método del materialismo dialéctico a los problemas de la biología contemporánea. Me refiero explícitamente al método defendido por Friedrich Engels en su Dialéctica de la naturaleza. Gracias a ello, junto con sus inseparables compañeros Richard Lewontin y Steven Rose, Levins impulsó una profunda reflexión entre los evolucionistas acerca de los equívocos contenidos en ciertos aspectos conservadores del darwinismo y de sus raíces ideológicas en el mundo burgués. Se pronunció en ese sentido contra las concepciones reduccionistas y esencialistas en la ciencia en general y en la biología y la biología evolutiva en particular, que siguen concibiendo erradamente el todo como la suma de las partes y al organismo separado del ambiente. Este reduccionismo asigna a una partícula esencial o molécula maestra el conjunto de características de los seres vivos, lo mismo morfológicas que fisiológicas conductuales o culturales y, en ese sentido, se encuentra muy limitado para abordar los problemas actuales de la biología.

Levins manifestó la tesis de que el mundo vivo debe ser comprendido como relaciones y totalidades concretas. Junto con Lewontin, publicó en 1985 su obra El biólogo dialéctico, que contiene una compilación de los más importantes textos que hasta ese entonces habían escrito. Allí Levins, contraponiéndose contundentemente a la dialéctica vulgar y de manuales, llevó adelante una defensa esmerada de esta corriente filosófica, tanto como teoría como en su aplicación a los problemas agroecológicos y de los sistemas de salud. La influencia de estos puntos de vista se ha dejado ver en muchas de las manifestaciones de la biología del siglo XXI, que están poniendo contra las cuerdas al ideologizado reduccionismo en la biología.

En una muestra de congruencia indoblegable, Levins manifestó siempre su convicción marxista revolucionaria, la cual mantuvo hasta su último aliento. Esta convicción se vio siempre acompañada por un consecuente compromiso militante. A lo largo de cinco décadas hizo constantes viajes a la Cuba revolucionaria, asesorando e interviniendo directamente en los problemas de la producción agrícola. En plena conflagración bélica, viajó a Vietnam para solidarizarse con la lucha de aquel heroico pueblo contra la intervención estadunidense y rechazó abiertamente ser miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, debido al apoyo que dicha academia había brindado al gobierno de Estados Unidos en aquella intervención bélica; encabezó, junto con Lewontin y Stephen Jay Gould, la oposición a la sociobiología, a la que calificó como una seudociencia al servicio de los intereses imperialistas. Desde los años 70 participó en el consejo editorial de la revista Science for the People, convencido de que la neutralidad en la ciencia es un mito y de que es una actividad política en la que, conscientemente o no, todos los científicos se involucran.

El de Levins es un claro ejemplo de congruencia entre el pensamiento, la palabra y la obra. Nunca se dejó llevar por las tentaciones posmodernas y del poder. No sucumbió a los cantos de sirena del neoliberalismo ni buscó alternativas en las formas suaves o “amigables del capitalismo. Su mundo no fue nunca el de los galardones, los premios y pasarelas. Su ciencia siempre fue una ciencia para el pueblo, como él mismo lo dijo.

Siempre recordaré la visita que en noviembre de 2013 hizo a México y a la UNAM, en la que impartió tres históricas conferencias, la más memorable de todas, en el auditorio Alberto Barajas de la Facultad de Ciencias, llena hasta el tope de cientos de estudiantes y profesores que escuchamos una verdadera obra maestra que, coherentemente, transitó desde la dialéctica y la filosofía de la ciencia hasta la ecología de poblaciones y el llamado al compromiso revolucionario.

Levins escribió:

Los seres humanos observamos el mundo natural como reflejo de la organización social dominante a la realidad de nuestras vidas. Una visión del mundo evolutiva, siendo ésta una teoría de la naturaleza del cambio, sólo congenia realmente con una sociedad revolucionaria.

Su ejemplo es un elocuente y firme mensaje a las nuevas generaciones de científicos y estudiantes en aras de una ciencia comprometida con la justicia, la libertad y la revolución.

* Académico de la UNAM.

Fuente: La Jornada

¿Fue muy exitosa la industrialización soviética? Paul Cockshott tercia en esta polémica aplicando matemáticas

FIGURE 2.2. Inferred growth rates as fraction of WHO standard rates. For the period 1928 to 1939 a scaled version of Allen’s graph for personal consumption over the period
FIGURE 2.2. Inferred growth rates as fraction of WHO standard
rates. For the period 1928 to 1939 a scaled version of Allen’s
graph for personal consumption over the period

En 2003 Robert C. Allen Professor de Historia Economica en la Universidad de Oxford publicó Farm to Factory: A Reinterpretation of the Soviet Industrial Revolution., Princeton, Princeton University Press donde califica la industrialización soviética de muy exitosa, sólo después de la de Japón. Una conclusión semejante no podría dejar de sucitar muchas críticas en estos tiempos en que la ideología capitalista quiere enterrar toda idea de socialismo. Una de ellas es: Wheatcroft, “The first 35 years of soviet living standards: Secular growth and conjunctural crises in a time of famines,” Explorations in Economic History, vol. 46, no. 1, pp. 24–52, 2009. Wheatcrofts utiliza datos nutricionales de la URSS junto con información sobre la evalución de la estatura de los ciudadanos soviéticos para criticar la conclusión de Allen. Paul Cockshott muestra las inconsistencias de los datos nutricionales de Wheatcroft y aplica una técnica matemática a los datos de estatura de los soviéticos para apoyar la conclusión de Allen en “Applying Deconvolution of Russian Adult Heights to Infer Past Nutricional Levels” un artículo de próxima publicación y del cual ponemos a su disposición un borrador que amablemente nos proporcionó el autor.

Mathematical Modelling and Ideology in the Economics Academy: competing explanations of the failings of the modern discipline?

Economic Thought ISSN: 2049-3509
Published by the World Economics Association

Volume 1, Number 1 (2012)

Mathematical Modelling and Ideology in the Economics Academy: competing explanations of the failings of the modern discipline?
Tony Lawson
Abstract

The widespread and long-lived failings of academic economics are due to an over-reliance on largely inappropriate mathematical methods of analysis. This is an assessment I have long maintained. Many heterodox economists, however, appear to hold instead that the central problem is a form of political-economic ideology. Specifically, it is widely contended in heterodox circles that the discipline goes astray just because so many economists are committed to a portrayal of the market economy as a smoothly or efficiently functioning system or some such, a portrayal that, whether sincerely held or otherwise, is inconsistent with the workings of social reality. Here I critically examine the contention that a form of political-economic ideology of this sort is the primary problem and assess its explanatory power. I conclude that the contention does not fare very well. I do not, though, deny that ideology of some sort has a major impact on the output of the modern economics academy. However it is of a different nature to the form typically discussed, and works in somewhat indirect and complex ways. Having raised the question of the impact of ideology I take the opportunity to explore its play in the economics academy more generally.

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The Value of Simple Models

Real-World Economics Review, issue no. 57
The Value of Simple Models
Geoff Davies (Australian National University, Australia)
Copyright: Geoff Davies, 2011
You may post comments on this paper at
http://rwer.wordpress.com/2011/09/07/rwer-issue-57-geoff-davies/
Neoclassical economic theory predicts equilibrium, yet the prediction is based on a string of patently absurd assumptions. Furthermore, evidence for instability is pervasive in the behaviour of real economies, implying that real economies are far from equilibrium and their behaviour potentially complex or chaotic. Therefore the neoclassical approach to understanding the behaviour of economies is futile and misleading [1], as many heterodox economists understand.
However the development of better theories seems to be significantly hindered by a feeling that any superseding theory has to be thoroughly quantified before it can be useful, and a feeling that the neoclassical theory has set a benchmark for sophisticated mathematics that must be matched before another theory can be respectable. Less fundamentally there seems to be a common perception that empirical insights can only be gained through elaborate statistical treatments of observations.
Here I offer some discussion from my experience as a natural scientist, and some examples regarding the Global Financial Crisis, to counter these hindrances. Useful and relatively simple models can be constructed that can immediately overcome major neoclassical limitations, for example by permitting non-equilibrium behaviour. The solution of the mathematics can be done using very standard numerical integration methods that are readily available in commercial packages. Mathematical machismo is not required. There are also situations in which the empirical lesson is obvious with no analysis, as will be noted here.
I should be clear that there are certainly many modellers who operate outside neoclassical confines, reported for example in Beinhocker’s excellent survey of “complexity economics” [2]. The lessons offered here will not be news to them. Also some of them are constructing quite complex models that are nevertheless very instructive, such as models with many interacting adaptive agents. This article is prompted by my reading of some heterodox blog discussions, and is addressed to anyone who may have some difficulty seeing how to move beyond the neoclassical approach. Nor are the models here are offered as original investigations, though they may lead to such.
General points on quantification and mathematics
Theories do not necessarily even have to be quantified to provide important insights. I have argued that the recognition of economies as self-organising systems with many possible states already implies three important conclusions: that economies can be restored to their appropriate place serving society, that there can be a diversity of economic styles rather than a monoculture, and that economies can be compatible with the living world.

Full paper at: http://rwer.wordpress.com/2011/09/07/rwer-issue-57-geoff-davies/