Archivo de la categoría: Ciencia

La ciencia no busca verdades absolutas

Entrevista a Álvaro de Rújula por Salvador López Arnal

Y qué condiciones debe tener un científico para ser serio? ¿Hay científicos o científicas que no lo son?

Debería de haber dicho bueno, íntegro u honesto. Evidentemente en todas las profesiones los hay que no lo son. En la ciencia el sistema para detectarlos, esencialmente el “arbitraje por los pares”, funciona relativamente bien, pero está lejos de ser perfecto. Hay feudos inexpugnables, intereses económicos espurios, etc. Como en todas partes, pero mucho menos.

Intereses económicos espurios, feudos inexpugnables… ¿Nos puedes dar algún ejemplo?

Las investigaciones en farmacia y ocasionalmente en biología tienen subvenciones directas, o indirectas, de compañías farmacéuticas. Eso tiene sus peligros evidentes. Algunas revistas científicas de prestigio tienen también sus peculiaridades. Un ejemplo: Nature, en donde he publicado algunos artículos de investigación o de comentario (con tendencia a que me cambiaran el título sin mi permiso). Si quieres publicar en Nature un artículo criticando otro que hayan ya publicado y proponiendo una alternativa, la revista exige que tu artículo sea primero aceptado por los autores del artículo criticado. Muy honestos tienen realmente que ser dichos autores para no disfrutar de su inviolabilidad.automática. Los hay que no lo son.

Lea la entrevista en Rebelión

Otra mujer notable en la ciencia: Alexandra Elbakyan, ladrona generosa

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Alexandra Elbakyan

Javier Sampedro 10 FEB 2017 – 11:16 CST

La narrativa ha generado un buen puñado de ladrones éticos, personajes paradójicos que hacen un bien social violando la ley. En la antigua Grecia esas cosas solían acabar mal. Prometeo robó el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres, lo que le produjo a Zeus un berrinche de mil demonios. Pero más tarde los ladrones éticos empezaron a mejorar sus salidas profesionales. Robin Hood se acabó casando con Marian, y El gato, el personaje de Cary Grant en Atrapa a un ladrón, limpia su imagen tras ligarse a una princesa (de Mónaco). Paul Newman y Robert Redford merecen libarse de la cárcel porque robaron a un gánster, y eso da cien años de perdón. El Dioni robó a un banco, aunque de un modo algo indirecto.

La última incorporación a esta lista infame y honrosa a la vez es, seguramente, Alexandra Elbakyan, la informática kazaja que ha fundado Sci-Hub, una web que facilita gratis a los científicos –y a cualquier ciudadano del mundo— 62 millones de papers, los artículos en que los científicos presentan su investigación al mundo, y que muchas veces solo son accesibles en pay per view, a razón de 20, 30 o 40 pavos (sean euros o dólares) por artículo. Lee en Materia una interesante entrevista con Elbakyan, la Robin Hood de la ciencia contemporánea.

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Las ciencias naturales son también sociales

Richard Levins

A la memoria de Richard Levins

Julio Muñoz Rubio *

Al conjunto de trágicas noticias que día a día nos caen como baldes de agua helada hemos de añadir la del deceso, ocurrido el martes 19 de enero, del compañero Richard Levins, catedrático de la Universidad Harvard, connotado biomatemático, ecólogo y destacado filósofo de la ciencia y la biología.

La obra de Levins resulta relevante por haber hecho sus contribuciones científicas, desde su juventud, aplicando el método del materialismo dialéctico a los problemas de la biología contemporánea. Me refiero explícitamente al método defendido por Friedrich Engels en su Dialéctica de la naturaleza. Gracias a ello, junto con sus inseparables compañeros Richard Lewontin y Steven Rose, Levins impulsó una profunda reflexión entre los evolucionistas acerca de los equívocos contenidos en ciertos aspectos conservadores del darwinismo y de sus raíces ideológicas en el mundo burgués. Se pronunció en ese sentido contra las concepciones reduccionistas y esencialistas en la ciencia en general y en la biología y la biología evolutiva en particular, que siguen concibiendo erradamente el todo como la suma de las partes y al organismo separado del ambiente. Este reduccionismo asigna a una partícula esencial o molécula maestra el conjunto de características de los seres vivos, lo mismo morfológicas que fisiológicas conductuales o culturales y, en ese sentido, se encuentra muy limitado para abordar los problemas actuales de la biología.

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Las ciencias naturales son también sociales

Richard Levins

A la memoria de Richard Levins

Julio Muñoz Rubio *

Al conjunto de trágicas noticias que día a día nos caen como baldes de agua helada hemos de añadir la del deceso, ocurrido el martes 19 de enero, del compañero Richard Levins, catedrático de la Universidad Harvard, connotado biomatemático, ecólogo y destacado filósofo de la ciencia y la biología.

La obra de Levins resulta relevante por haber hecho sus contribuciones científicas, desde su juventud, aplicando el método del materialismo dialéctico a los problemas de la biología contemporánea. Me refiero explícitamente al método defendido por Friedrich Engels en su Dialéctica de la naturaleza. Gracias a ello, junto con sus inseparables compañeros Richard Lewontin y Steven Rose, Levins impulsó una profunda reflexión entre los evolucionistas acerca de los equívocos contenidos en ciertos aspectos conservadores del darwinismo y de sus raíces ideológicas en el mundo burgués. Se pronunció en ese sentido contra las concepciones reduccionistas y esencialistas en la ciencia en general y en la biología y la biología evolutiva en particular, que siguen concibiendo erradamente el todo como la suma de las partes y al organismo separado del ambiente. Este reduccionismo asigna a una partícula esencial o molécula maestra el conjunto de características de los seres vivos, lo mismo morfológicas que fisiológicas conductuales o culturales y, en ese sentido, se encuentra muy limitado para abordar los problemas actuales de la biología.

Levins manifestó la tesis de que el mundo vivo debe ser comprendido como relaciones y totalidades concretas. Junto con Lewontin, publicó en 1985 su obra El biólogo dialéctico, que contiene una compilación de los más importantes textos que hasta ese entonces habían escrito. Allí Levins, contraponiéndose contundentemente a la dialéctica vulgar y de manuales, llevó adelante una defensa esmerada de esta corriente filosófica, tanto como teoría como en su aplicación a los problemas agroecológicos y de los sistemas de salud. La influencia de estos puntos de vista se ha dejado ver en muchas de las manifestaciones de la biología del siglo XXI, que están poniendo contra las cuerdas al ideologizado reduccionismo en la biología.

En una muestra de congruencia indoblegable, Levins manifestó siempre su convicción marxista revolucionaria, la cual mantuvo hasta su último aliento. Esta convicción se vio siempre acompañada por un consecuente compromiso militante. A lo largo de cinco décadas hizo constantes viajes a la Cuba revolucionaria, asesorando e interviniendo directamente en los problemas de la producción agrícola. En plena conflagración bélica, viajó a Vietnam para solidarizarse con la lucha de aquel heroico pueblo contra la intervención estadunidense y rechazó abiertamente ser miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, debido al apoyo que dicha academia había brindado al gobierno de Estados Unidos en aquella intervención bélica; encabezó, junto con Lewontin y Stephen Jay Gould, la oposición a la sociobiología, a la que calificó como una seudociencia al servicio de los intereses imperialistas. Desde los años 70 participó en el consejo editorial de la revista Science for the People, convencido de que la neutralidad en la ciencia es un mito y de que es una actividad política en la que, conscientemente o no, todos los científicos se involucran.

El de Levins es un claro ejemplo de congruencia entre el pensamiento, la palabra y la obra. Nunca se dejó llevar por las tentaciones posmodernas y del poder. No sucumbió a los cantos de sirena del neoliberalismo ni buscó alternativas en las formas suaves o “amigables del capitalismo. Su mundo no fue nunca el de los galardones, los premios y pasarelas. Su ciencia siempre fue una ciencia para el pueblo, como él mismo lo dijo.

Siempre recordaré la visita que en noviembre de 2013 hizo a México y a la UNAM, en la que impartió tres históricas conferencias, la más memorable de todas, en el auditorio Alberto Barajas de la Facultad de Ciencias, llena hasta el tope de cientos de estudiantes y profesores que escuchamos una verdadera obra maestra que, coherentemente, transitó desde la dialéctica y la filosofía de la ciencia hasta la ecología de poblaciones y el llamado al compromiso revolucionario.

Levins escribió:

Los seres humanos observamos el mundo natural como reflejo de la organización social dominante a la realidad de nuestras vidas. Una visión del mundo evolutiva, siendo ésta una teoría de la naturaleza del cambio, sólo congenia realmente con una sociedad revolucionaria.

Su ejemplo es un elocuente y firme mensaje a las nuevas generaciones de científicos y estudiantes en aras de una ciencia comprometida con la justicia, la libertad y la revolución.

* Académico de la UNAM.

Fuente: La Jornada

Entropía e información: En la ciencia y en la Economía Política

Conferencia dictada por el doctor Paul Cockshott del departamento de ciencias de la computación de la Universidad de Glasgow. La entropía es uno de los conceptos difíciles de la Física contemporánea; sin embargo es imprescindible para entender el mundo físico. El dr. Cockshott nos hace ver por qué la economía científica debe utilizarlo también. La conferencia es impartida en inglés aunque estamos trabajando para tener una versión en castellano.

AVB

Francisco Fernández Buey como filósofo de la ciencia

Fedz_BueySalvador López Arnal

Texto leido en la Universidad Pompeu Fabra el 13 de diciembre de 2012. “Homenaje a Francisco Fernández Buey”.
Algunos aspectos de la obra del profesor Francisco Fernández Buey [FFB] tal vez no han merecido suficiente atención. Pienso, por ejemplo, en sus aportaciones y sugerencias en el ámbito de la filosofía de la ciencia, en sus reflexiones y propuestas sobre la problemática de la tercera cultura o en su programa para una política de la ciencia humanista, republicana y sostenible.

Me centro en el primer vértice. Tres de sus libros tienen relación directa con él (y hay numerosos huellas en otros), al igual que muchos de sus numerosos artículos (sobre todo en estos últimos años) y una cantidad en absoluto desdeñable de sus seminarios y cursos de doctorado.

Al autor de Albert Einstein. Ciencia y consciencia le gustaba mucho el cine. Había pensado escribir un guión para una película en su honor: “La epistemología de FFB: ‘E la nave va”, podía ser el título. No me ha salido. Sólo he logrado hilvanar algunas escenas.

Si mi intervención tuviera algún interés, me gustaría dedicársela a su memoria, a la memoria del profesor FFB y de Neus Porta, su compañera.

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