Habrá una crisis económica…


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Alejandro Valle Baeza

No hay ningún mérito en decir lo que pusimos en el título de este artículo. En el capitalismo decir que habrá crisis puede hacerse con la certeza con la que se anuncia la salida del sol para mañana. En los Estados Unidos, la primera economía capitalista del mundo hay, en promedio,  una crisis cada 56.4 meses desde el año 1854 hasta 2009, año en el cual ocurrió la última crisis registrada en ese país según la oficina gubernamental  encargada de estudiar el fenómeno la National Bureau of Economic Activity (BEA). Ya han pasado más de 56 meses desde el fin de la última crisis registrada por la BEA quien lo fechó en junio de 2009.

Es meritorio decir, como lo están haciendo algunos marxistas,  que habrá una crisis estadounidense este año o el siguiente. Por ejemplo José Tapia, marxista español quien trabaja en EUA,  pronosticó una crisis para 2016 o 2017. Michael Roberts, un marxista británico, ha dicho adicionalmente que hay posibilidades que sea severa y se convierta en mundial. Roberts basa su pronóstico en el análisis de la secuela de la crisis anterior: “La resaca de la crisis global”.[1] Para paliar los efectos de la crisis de 2008-09 los gobiernos de las principales economía capitalistas se han endeudado aceleradamente y han propiciado que lo hagan las empresas. El resultado es que la deuda creció hasta volver al nivel peligroso que había en 2007 y que propició la crisis financiera iniciada en diciembre de ese año. La deuda mundial es 225 por ciento del producto interno bruto mundial tal como se ve en la gráfica:

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Ilustración 1

La deuda mundial no podrá seguir creciendo y en algún momento cercano las ahora muy bajas tasas de interés que permite el Sistema de al Reserva Federal de los Estados Unidos tendrán que subir. Podemos decir, con casi total seguridad, que una alza en las tasas de interés estadounidenses será el inicio de una crisis global. La enorme deuda mundial es de 152 billones de dólares, sin contabilizar a las empresas financieras –dos tercios de esa deuda son hipotecas y deuda de empresas- y 200 billones si se incluye la deuda de las empresas financieras.[2]

Un segundo elemento –destacado por Roberts- que impulsa la siguiente crisis es la caída de la tasa de ganancia ocasionada por el mayor crecimiento del capital con respecto al trabajo. El excedente capitalista o plusvalía se vuelve insuficiente y una porción del capital sobra pues no puede reproducirse. En un período muchos capitalistas invierten y las ganancias resultantes resultan insuificientes para que los capitales anteriores más los nuevos puedan permanecer. Tal como se observa en la gráfica las ganancias totales pueden reducirse, como ocurrió en el cuarto trimestre de 2008. Eso condujo a que muchas empresas quebraran y sus capitales fueran eliminados de la producción.

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Ilustración 2[3]

La gráfica muestra el crecimiento de las ganancias corrientes mundiales con respecto al año anterior y permite observar que se está estancando el excedente mundial.

Los capitalistas forman una confraternidad cuando se trata de oprimir a los trabajadores para obtener plusvalía; pero luchan entre ellos como fieras cuando el excedente es insuficiente para que todos se reproduzcan. Por ejemplo, los capitalistas estadounidenses difundieron las denuncias realizadas por Carmen Aristegui y su equipo de la corrupción peñista para disputarle a las empresas chinas el contrato del tren rápido México Querétaro. La administración de Obama ha multado al Deutsche Bank, alemán, con miles de millones de dólares por operaciones indebidas con hipotecas durante la burbuja hipotecaria que estalló en 2007. No ha hecho lo mismo con los bancos estadounidenses actuando con evidente parcialidad. La multa agrava la mala situación del más grande banco alemán que es una amenaza capaz de desatar una crisis financiera semejante a la iniciada por el banco estadounidense Lehman Brothers en 2008.[4]

Hay en el horizonte de toda crisis quiebras; pero como las empresas capitalistas son cada vez mayores, por la concentración en pocas manos, las quiebras son cada vez más dañinas. Mayores despidos, trastornos económicos más severos. Mayores cargas para los trabajadores; pues las pérdidas se socializan, tal como ocurrió con Lehman Brothers o con Monte Paschi, el tercer banco italiano, recientemente rescatado. Es decir, los rescates se pagan con los impuestos cubiertos por los trabajadores. Los capitalistas, como el fascista Trump presumió en su primer debate por la presidencia de EUA, “son listos”; no pagan impuestos o pagan poco.

No podemos afirmar que la siguiente crisis será muy severa; lo que podemos asegurar es que el capitalismo actual impulsa una de grandes proporciones. Ya sea la siguiente crisis muy severa o relativamente suave; es totalmente absurdo que los trabajadores debamos pagar sus costos. Sin embargo, nos obligarán a hacerlo mientras haya capitalismo.

[1] Roberts, M. “The Global crisis hangover” en https://goo.gl/6HD5Fi. 8-X-2016.

[2] Ver FMI. Monitor Fiscal, resumen ejecutivo, octubre de 2016.

[3] Gráfica tomada de Roberts, M. ob. cit.

[4] El 15 de septiembre de 2008 se declaró en quiebra Lehman Brothers con activos por 639 mil millones de dólares. Es, hasta ahora la mayor quiebra bancaria. El banco alemán tuvo, en 2015, activos por $1.77 billones de dólares según la revista Fortune.

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