Pedro Sánchez no tiene pinta de bolchevique / F. Hernández Sánchez


Sociología crítica

10616578_1018818251471322_2923943541026649239_n“¿Tengo yo pinta de bolchevique?”, soltó de repente Pedro Sánchez en el contexto de una entrevista-masaje. Pues ¿qué quiere que le diga? Cuando uno escucha “bolchevique” evoca imágenes como la de Lenin arengando a los recios metalúrgicos de las fábricas Putilov de Petrogrado recién arribado a la estación de Finlandia; a Bujarin, Zinoiev y Trotski pasando revista al Ejército Rojo de Obreros y Campesinos en la Plaza Roja; a Lunacharski comandando el piquete de fusilamiento simbólico de dios; a los poemas de Maiakovski, el proyecto de torre giratoria de la sede de la Komintern de Tatlin, “La caballería roja” de Babel, los cuadros de Kandinski y toda aquella ola de creatividad para un mundo nuevo que fue luego ahogada por el antiguo seminarista de Tiflis.

Lo que menos se parece a un bolchevique, en efecto, es un producto de marketing envuelto en las técnicas de modelado para el consumo de…

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