La universidad no debe ser privada para tener calidad


La USP no sólo transmite conocimiento, también lo crea

“En 1934 la intelectualidad de Sao Paulo había perdido la disputa por un proyecto constitucionalista de país contra un régimen dictatorial; por ello los intelectuales paulistas se dijeron: ‘perdimos la guerra, pero ahora debemos ganar con el conocimiento’. Así surgió la universidad”

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El rector de la USP, Marco Antonio Zago, destacó que la alianza entre las tres principales universidades de América Latina debe enviar un mensaje a gobiernos y grupos empresariales de las tres naciones para entender que la cooperación tripartita es fundamental Foto Cortesía de Della Rocca Imagens/Universia
Emir Olivares Alonso
Periódico La Jornada
Lunes 18 de agosto de 2014, p. 12

Para el rector de la Universidad de Sao Paulo (USP), Marco Antonio Zago, esta casa de estudios es sin duda la más importante de Brasil y una de las mejores de Iberoamérica.

En entrevista con La Jornada, señaló que el éxito de esta institución universitaria a escala nacional e internacional se debe sobre todo a tres factores: su gratuidad, pues cuenta con una partida de financiamiento ya establecida que corresponde exclusivamente al estado de Sao Paulo; que la promoción de académicos se realiza con base en los méritos y el trabajo de investigación, y su historia, fundada en 1934 luego que la sociedad intelectual de Sao Paulo fue derrotada por el régimen dictatorial de entonces.

En años recientes la USP se ha colocado como una de las mejores instituciones académicas de estudios superiores de la región. Cada año gradúa a más de 2 mil 300 doctores, número similar al de estudiantes que terminan su doctorado en todo México; realiza 30 por ciento de la investigación de Brasil, y se ha ubicado como la mejor de Iberoamérica dentro de las clasificaciones internacionales.

Es una institución con más de 90 mil estudiantes, 58 mil de ellos de licenciatura y el resto entre maestría, doctorado y especializaciones; 6 mil profesores y más de 60 mil trabajadores. Cuenta con ocho campus en el estado de Sao Paulo, donde se imparten 94 carreras y 233 programas de posgrado.

El rector de esta casa de estudios, nombrado a principios de este año, atendió la solicitud de entrevista de este diario durante los trabajos del tercer Encuentro Internacional de Rectores Universia, que se efectuaron los pasados 28 y 29 de julio en Río de Janeiro, Brasil, donde se dieron cita más de mil 100 dirigentes universitarios y que fue apoyado por banco Santander. Durante la charla señaló que uno de sus proyectos centrales al frente de la USP será lograr que, para 2017, 50 por ciento de los estudiantes que ingresen a la casa de estudios provengan de escuelas públicas.

Principal promotor del convenio que la USP firmó con las universidades Nacional Autónoma de México y de Buenos Aires, para impulsar el intercambio académico, docente y de investigación conjunta, Zago resaltó que la alianza entre las tres principales casas de estudio de América Latina debe enviar un mensaje a gobiernos y grupos empresariales de estas naciones para entender que la cooperación tripartita es fundamental.

–¿Cuál es el secreto del éxito de la USP?

–No hay secreto; es la consecuencia del trabajo de la institución a lo largo de su historia, y se debe principalmente a tres factores. Primero, su fundación. Se trata de la primera universidad de investigación en Brasil, creada en 1934, quizá muy tarde en relación con otros países de América, y esto se debió a que, al contrario de los españoles, que promovieron la creación de universidades en este Continente (en la época colonialista), los portugueses prohibieron la educación superior en Brasil.

“En 1934 Sao Paulo era un estado muy poderoso económicamente, pero su intelectualidad había perdido la disputa por un proyecto constitucionalista de país contra un régimen dictatorial; por ello los intelectuales paulistas se dijeron: ‘perdimos la guerra, pero ahora debemos ganar con el conocimiento’. Así fue como surgió la USP, y desde el principio en sus estatutos se asentó no sólo la necesidad de transmitir conocimiento, sino de crearlo. De ahí surge nuestra vocación por el compromiso social.

“El segundo factor es que la USP preserva muchos principios de mérito; por ejemplo, para llegar a ser profesor titular es necesario hacer concursos y mostrar producción científica. Esta cobranza de mérito está desapareciendo en las otras universidades federales brasileñas.

Tres, el financiamiento. El estado de Sao Paulo financia a sus tres universidades, a diferencia del resto de las casas de estudio del país, donde la mayoría dependen de los financiamientos anuales del gobierno federal. Pero las tres universidades paulistas reciben una partida garantizada del gobierno del estado. Con ello tenemos un presupuesto permanente defendido y que no sufre modificaciones, aun cuando el partido en el gobierno cambie.

–Durante todo el encuentro de Universia se enfatizó la importancia de la movilidad académica entre las universidades de la región. ¿Cómo motivar este proceso?

–La movilidad nunca fue muy grande, aumentó mucho en los años recientes. Un componente importante que nosotros no podemos dejar de lado es el programa del gobierno federal brasileño llamado Ciencias sin fronteras, que sustentó la movilidad de muchos estudiantes. Pero la USP necesita mejorar mucho en este tópico.

–¿Un paso fundamental será el convenio firmado durante este encuentro con la UNAM y la UBA?

–Claro. Nuestra universidad tiene relaciones más intensas con instituciones fuera de América Latina. Por ello los tres rectores de estas casas de estudios nos dimos cuenta de la responsabilidad y necesidad de mostrar un compromiso de unión y colaboración entre las tres principales universidades latinoamericanas. Parte del acuerdo se basa en la movilidad de los alumnos, pero pienso que más importante aún es que damos un mensaje a los gobiernos e industriales que esta relación (en todos los niveles) entre las tres naciones es fundamental para nuestra sobrevivencia en América Latina.

–¿Cuál es su proyecto al frente de la USP?

–Garantizar y mantener las promociones de mérito, lograr que en tres años al menos 50 por ciento de los alumnos que ingresen a nuestra casa de estudios vengan de escuelas públicas, hacer una importante reforma a los programas de graduación, pues tenemos un déficit en esa materia, y reformar política y administrativamente la universidad. Hoy tenemos un problema, y es que aun cuando nuestro presupuesto es grande, tenemos dificultades financieras, ya que tenemos 60 mil trabajadores, que es un número muy grande para nuestras necesidades. En Brasil no se puede despedir a los servidores públicos, por tanto, debemos encontrar la forma de administrar esos recursos con responsabilidad.

–¿Brasil ha apostado por la educación?

–Sí, pero tenemos dos problemas: hay una falla en la educación secundaria que se debe corregir, para mejorar la calidad de la formación; y dos, debemos lograr que el porcentaje de jóvenes que acuden a las universidades públicas pueda acercarse al de las particulares (actualmente en este país 70 por ciento de los matriculados en la educación superior están en una institución privada y 30 por ciento en públicas). Para que una universidad ofrezca calidad no es necesario que sea privada.

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