Crisis de los límites del crecimiento: entrevista a Frank Hinkelammert*


El siguiente texto es una versión de “Teología profana y pensamiento crítico: conversaciones con Frank Hinkelammert”, de Estela Fernández Nadal (EFN) y Gustavo Daniel Silinik (GDS) Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano, número 51 editado por CLACSO y fue publicado el 8 de septiembre de 2012 en La Jornada y otros diarios.

EFN– ¿A qué llamas, exactamente, “crisis de los límites del crecimiento”? ¿Cómo se pone en evidencia?

– Se pone en evidencia en el hecho de que un crecimiento lineal, cada vez más alto, no es sostenible, y esto se hace presente hoy en el plano del petróleo y de los cereales. En el caso del petróleo, la experiencia empírica demuestra que una tasa de crecimiento de 5 por ciento, más o menos, presupone un crecimiento del consumo de petróleo de 2 por ciento al 3 por ciento. Si lo calculamos a 20 años, un crecimiento así representa el aumento de un tercio en el consumo de petróleo… Imagínate, ¡no hay suficiente petróleo para eso! Entonces, ¿cómo quieren sustituir el consumo del petróleo? Con los cereales. De esa manera, aumenta la producción de cereales y baja la de alimentos para los seres humanos. ¿Quiénes aparecen ahora como los hambrientos más urgentes y con poder de compra suficiente para desplazarlos? Los automóviles; ellos demandan ahora cereales, y tienen poder de compra. En cambio, la gente hambrienta no lo tiene. Así ¿quién gana? Los automóviles, ellos devoran a la gente. Entonces, tienes las dos energías básicas: la necesaria para el cuerpo humano es el cereal, y la que emplaza las maquinas es el petróleo. Ya el barril de petróleo está en 90 dólares. Se habla de que va a subir de nuevo a cien dólares1. Bueno, con cien dólares todavía podemos vivir. Pero, ¿y si la tasa de crecimiento permanece alta a escala mundial? Entonces va a subir más y llegará a 140 dólares, como en 2008, y habrá otra crisis, que será considerada como una nueva crisis financiera. Eso está en el tapete.

EFN– Y paralelo a esto está el impacto sobre el ambiente.

– Los impactos están todos interrelacionados: la falta de alimentos para la gente, la escasez de energía para las máquinas y la crisis del medio ambiente. Es todo una gran crisis, global; la enfocan como si fuera del clima, pero es una crisis de los límites del crecimiento, una rebelión de los límites. Como no los han respetado para nada, ahora los propios límites se rebelan. Ahí aparece de nuevo la necesidad de otra civilización, por el lado de la producción misma de alimentos y de energía. No solamente a partir del problema de la convivencia, que es subvertida cada vez más. La convivencia está en crisis, pero es a la vez un aspecto de la crisis de rebelión de los límites. La de 2008 es la primera crisis cuya raíz fue la rebelión de los límites. Aunque no se habla públicamente de una rebelión de los limites del crecimiento, los militares lo tienen perfectamente claro, por eso las guerras son por el petróleo, quien tiene el petróleo domina el mundo. Y no surge ningún pensamiento de consenso, pura guerra. Solamente en guerra piensa el sistema y sobre todo Estados Unidos. Sólo pueden pensar soluciones a partir de la guerra, no pueden pensar en términos de lograr un acuerdo, no les entra en la cabeza, porque el cálculo de la utilidad propia siempre lleva al conflicto, siempre la guerra parece lo más útil, nunca la paz.

EFN– ¿Tú has caracterizado esa actitud como “cortar la rama del árbol donde se está sentado”2?.
– Sí, es así. Matar al otro o dejar que muera, destruir a la naturaleza, son formas de suicidio. El asesinato es suicidio.

EFN– EnAmérica Latina, particularmente en Bolivia, pero también en Ecuador, en Venezuela, tal vez en Brasil, sus gobiernos tienen –en distintos grados– cierta conciencia de estos límites, y en muchos casos se discute qué forma de crecimiento promover, que no resulte destructora del medio ambiente y del ser humano. Pero como tú decías, no siempre se sabe cómo hacerlo, porque a la vez son países con muchas carencias, muy atrasados desde el punto de vista de sus infraestructuras, necesitan construir represas, caminos, gasoductos, etcétera.
– Sí, ese es el problema. Pero hay una cosa ahí: las culturas que se han considerado siempre como atrasadas indican hoy el camino que hay que tomar, porque las culturas anteriores no eran tan suicidas como la moderna-occidental. Entonces, ¿por dónde habría que hacer el camino? Se ve desde estas culturas mucho más claro que desde las del progreso. Ellas se convierten en muy actuales, tienen plena actualidad.

GDS– ¿Eso lo ves en Bolivia?
– Detrás está la cultura andina. Habitualmente se piensa que hay que disolver la cultura que se considera atrasada, para transformarla en Modernidad. Yo creo que es al contrario, esa cultura puede ser hoy la brújula para hacer caminos. Insisto en la palabra brújula; no se trata de copiar. Hay que inventar. Creo que esto hay que pensarlo con mucha seriedad. Una vez en Alemania, en una reunión con gente de distintos lugares, había un africano que decía: “África no es el problema, África es la solución”. Algunos se reían, pero es algo muy serio, porque ahí también está esta conciencia. Es algo parecido a lo que ocurre en América Latina con la cultura andina, ahí está la solución, no en Nueva York. Mejor dicho, tal vez no proporciona “la” solución, pero sí la dirección en la que hay que tender los caminos.
EFN– ¿Qué opinas de este modelo de minería que tenemos en Argentina y en muchos otros países de la región, la megaminería a cielo abierto?

– Es horrible. Todos los restos de oro que quedan quieren llevárselos. Porque hay rebelión de los límites, entonces quieren aprovechar los restos. Lo peor es cuando sacan oro, ¡es ridículo! Desde hace 500 años es lo mismo: sacan oro de aquí y lo ponen en bodegas del banco central de un país del centro. La irracionalidad es total. El oro no tiene ningún valor de uso, porque no hay tantas personas dispuestas a ponerse las joyas que se podrían producir. Ese es el único valor de uso que tiene, que como tal es muy lindo, pero no es por eso que lo quieren. Sacan el oro de la tierra, destruyéndola, para enterrarlo de nuevo en las bodegas de los bancos.

EFN– Es la nueva forma de saqueo que han encontrado para nuestros países, al tiempo que aceleran la destrucción de los glaciares, usan cianuro, arsénico y otros químicos, con los desechos contaminan las napas de agua subterránea.

*Economista, filósofo y teólogo de la liberación. Nacido en Alemania, reside y trabaja en Latinoamérica (Chile y Costa Rica) desde hace más de treinta años. Descargue libros  y artículos de este autor

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