¿Qué es la deuda?


Entrevista con el antropólogo económico David Graeber

nakedcapitalism.com
Enmuchas ocasiones una mirada hacia atrás puede aclarar muchas cosas sobre el presente. El Antropólogo David Graeber ha hecho exactamente eso con una de las principales características del capitalismo actual: la deuda, en su libro “Debt: The first 5000 years” (La deuda: los primeros cinco mil años). Además Graeber es muy conocido en los EEUU por estado enormemente activo en el movimiento occupy Wall Street.
Vayamos a algunos problemas contemporáneos. Sabemos que en muchos países occidentales en los últimos años, los niveles de endeudamiento de los hogares han crecido enormemente debido a las tarjetas de crédito y las hipotecas (estas últimas han sido causa de la reciente crisis financiera). Algunos economistas dicen que el crecimiento económico desde la era Clinton estaba basado en una creciente cantidad de endeudamiento familiar ¿Cómo se perciben estos fenómenos desde tu perspectiva histórica?
Desde una perspectiva histórica es poco halagüeño. Se puede ir más atrás de la era Clinton, podemos argumentar que ésta es la misma crisis que la de los años setenta, simplemente se ha logrado desplazar a partir de todos los arreglos financieros y, por supuesto, la superexplotación del sur global, a través de la crisis de la deuda del tercer mundo.
La historia euroasiática oscila, en sus perfiles más generales, entre periodos dominados por el dinero crediticio virtual y los periodos dominados por la moneda material. Los sistemas crediticios de Oriente Próximo dejan paso a los grandes imperios esclavistas del mundo clásico en Europa, China y la India que pagaban a sus soldados con moneda acuñada. En la Edad Media desaparecen los imperios y también la acuñación – el oro y la plata se atesora en los monasterios- y el mundo vuelve al crédito. Después de 1492 vuelven los imperios y, con ellos, el oro, la plata y la esclavitud.
Lo que ha sucedido desde que Nixon salió del patrón oro en 1971 simplemente ha sido otra vuelta de tuerca -aunque las vueltas de tuerca nunca vayan dos veces exactamente en la misma dirección. De alguna manera hemos retrocedido, en todos los periodos dominados por el dinero virtual ha habido protección social para los endeudados. Una vez que se reconoce que el dinero es una construcción social, un crédito, ¿Por qué hay que impedir que se genere sin límite? Y ¿Cómo se puede evitar que los pobres caigan en la servidumbre por deudas y se vuelvan esclavos de los ricos? Por eso existían el “borrón y cuenta nueva” mesopotámico, los jubileos bíblicos y las leyes medievales contra la usura en el Islam y la Cristiandad.
¿Qué ha sucedido en esta ocasión? En lugar de crearse instituciones para proteger a los endeudados, se han creado enormes instituciones de escala mundial como el FMI o las agencias de rating destinadas a proteger a los acreedores. Estas agencias declaran (contra toda lógica económica) que ningún endeudado puede declararse en suspensión de pagos.
No hace falta decir que el resultado es catastrófico. Estamos experimentando algo muy parecido a lo que más asustaba a los antiguos, endeudados caminando por el filo del desastre. Si Aristóteles anduviera por aquí, dudo mucho que pensase que la distinción entre alquilarte o alquilar a miembros de tu familia para que trabajen y venderte o vender a miembros de tu familia para que trabajen es algo más que una bonita retórica legal. El concluiría, muy probablemente, que la mayoría de los americanos son simplemente esclavos.
Sin pedirte que saques la bola de cristal ¿Cómo crees que se va a desarrollar el futuro?
Cuando miles de personas comenzaron a realizar asambleas en las plazas de Grecia y España pidiendo democracia real lo que estaban diciendo es: “En 2008, dejasteis a los perros sueltos. Si el dinero es realmente una construcción social, una promesa, si billones de dólares en deuda pueden desaparecer cuando los actores económicos más poderosos lo piden, entonces si la democracia significa algo, ese algo es que todos tenemos que tener algo que decir en ese proceso en el que se hacen y se renegocian las promesas”. Esto es extraordinariamente esperanzador.
En cuanto al futuro en el largo plazo soy bastante optimista. Hemos estado haciendo cosas bastante retrogradas en los últimos cuarenta años pero en términos de ciclos de 500 años, cuarenta años no son nada. En algún momento, tendrá que haber un reconocimiento de que en una fase de dinero virtual hay que poner en marcha salvaguardas para los endeudados.
¿Cuántos desastres harán falta hasta llegar hasta ahí? No lo sé. Mientras tanto hay que hacerse otra pregunta, una vez que pongamos en marcha estas reformas: ¿Se parecerá en algo el resultado a eso que llamamos capitalismo?

Lea el artículo completo en Rebelión y en
http://madrilonia.org/2011/12/%C2%BFque-es-la-deuda-entrevista-con-el-antropologo-economico-david-graeber/

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