Productividad, las visiones neoclásica y marxista


Valle Baeza, A. “Productividad: las visiones neoclásica y marxista“, Investigación Económica, 198, octubre-diciembre 1991, pp. 45-69*

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En este artículo se analiza el concepto de productividad en la visiones neoclásica y marxista. De la primera se destacan sus inconsistencias especialmente las señaladas por Anwar Shaikh en su artículo “The Humbug Production Function” que le mereció una reprimenda de Robert Solow, el directamente aludido en la crítica del artículo. Solow sencillamente no pudo responder nada inteligente a la crítica demoledora de Shaikh. La productividad multifactorial definida por Robert Solow, el premio Nobel de economía, es una vulgar chapucería que a pesar de ser utilizada cotidianamente en las estadísticas carece de significado.  Dicha productividad se define como el residuo de restarle a los aumentos de la producción por trabajador los aumentos de los factores de la producción considerados mediante una función matemática (Cobb-Douglas). Pero como no se puede medir directamente la productividad multifactorial, cualquier función que se elija o cualesquer datos que se consideren permiten calcular un residuo que será diferente.  ¿Cómo saber cuál es la función correcta? No hay manera de saberlo. Saikh mostró que diferentes funciones de producción, no sólo la Cobb-Douglas se ajustan y que los datos obtenidos con la palabra Humbug (una historia para niños de la literatura inglesa) llevan a los mismos resultados que los datos estadounidenses reales de capital por trabajador y producto por trabajador empleados por Solow en uno de los artículos más citados de todos los tiempos de la literatura económica. Eso es lo que se implica del trabajo de Shaikh y que Solow no pudo responder.. ni nadie podrá.

La versión marxista de productividad aparece en varios autores, uno de los primeros fue Andras Brody un notable teórico hungaro. En el artículo se trata de desarrollar el concepto marxista de productividad definida como el recíproco de la magnitud de valor de una mercancía o canasta de mercancías. Esta definición tiene una importante propiedad: la productividad de las distintas mercancías depende no de la eficacia con la que se elabora directamente el producto sino de la eficacia del trabajo social. De manera que la magnitud del valor de cada mercancía se determina por la eficacia de todos los trabajos que directa e indirectamente se requieren para su elaboración. Así, por ejemplo, la productividad de los bienes salario depende no sólo de los procesos que los producen directamente sino también de la eficacia con la que se elaboran todos los medios de producción. Esta productividad es el determinante de la tasa de explotación en el capitalismo por lo que, por ejemplo, un abaratamiento de la producción de electricidad sin un correspondiente aumento del salario real de todos los trabajadores significa un aumento en la tasa de explotación.

Cuando los capitalistas tratan de ligar el salario con la productividad lo hacen para tender un señuelo a los trabajadores: si se esfuerzan obtendrán los frutos de su esfuerzo.  Esta concepción burguesa se asienta sobre dos mentiras: 1) una parte del fruto del esfuerzo de los trabajadores siempre es obtenido por el capitalista como condición para continuar la producción o lo que es lo mismo la producción está sujeta a la producción de plusvalor, por lo que los trabajadores nunca obtienen íntegro el fruto de su trabajo; y 2) La productividad que interesa a cada capital particular es sólo una porción de la productividad social por lo que si se mide a nivel local, tal como se  pretende hacer siempre para fustigar al trabajador; se escamotea la proción de productividad social atribuible a todos los procesos concurrentes al analizado.

En resumen, la definición de productividad propuesta por varios teóricos marxistas se basa en el caracter social de todo proceso capitalista de trabajo en contraposición a la visión burguesa de múltiples “factores de la producción.” La noción de productividad multifactorial tiene, como es frecuente en la teoría neoclásica, defender o exhaltar al capitalismo.

* La versión digitalizada de este artículo se tiene gracias a Cesar Sánchez.

Descargue aquí el artículo   6.15 Mb.

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