Una crisis sin fondo


Una crisis sin fondo
Husson, Michel

Husson, MichelHusson, Michel. Economista francés. Se desempeña como administrador en el INSEE (Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos) y es investigador jefe del grupo “Empleo” en el IRES (Instituto de Estudios Económicos y Sociales, vinculado al movimiento sindical). Ha sido miembro del Comité Central de la Liga Comunista Revolucionaria. Sus libros más recientes son Le grand bluff capitaliste (2001) y Les casseurs de l’Etat social (2003). E-mail: hussonet@free.fr; sitio en Internet: http://hussonet.free.fr/.

En el momento en que se está redactando este artículo, dos grandes crisis sacuden al capitalismo y hunden a las Bolsas: crisis de la deuda soberana en Europa, suspense sobre el techo de la deuda en los Estados Unidos. Es probable que los gobiernos afectados consigan recuperarse del golpe, justo al borde del abismo. Pero estas tensiones extremas muestran que la crisis, tres años después de su estallido, está lejos de haber terminado y que su factura, después de haber sido transmitida a los presupuestos públicos, se presenta hoy a los pueblos. La intención de este artículo es repasar la trayectoria reciente del capitalismo y examinar sus implicaciones en el período abierto por la crisis.

Y durante este tiempo, la tasa de ganancia…

Todo parece, en cambio, ir bien, si consideramos el beneficio como barómetro del capitalismo. La tasa marginal, o dicho de otra manera la parte de los beneficios en el valor añadido, vuelve a recuperarse. En los Estados Unidos, donde antes se había hundido,1 casi ha retomado hoy su valor anterior a la crisis. En la zona euro la caída fue más tardía, y la recuperación es menos rápida: la tasa marginal se encuentra hoy al nivel de hace diez años, y se ha perdido por tanto el aumento de la última década, al menos por ahora (gráfico 1). Pero los beneficios están orientados al alza.

Es éste uno de los rasgos más sorprendentes de la coyuntura: mientras se impone la austeridad, el paro sigue estando muy elevado y los salarios son congelados o incluso recortados, la primera preocupación de los grandes grupos y de los bancos ha sido la de volver a distribuir dividendos y bonus.
El crecimiento ofrece indicaciones bastante dispares. El crecimiento del PIB es un indicador útil para apreciar la buena salud del capitalismo (otra cosa es el bienestar). Aunque, a fin de cuentas, la tasa de ganancia es el verdadero criterio, su restablecimiento tras la crisis difícilmente se prolongará si los mercados no acuden a la cita. Desde ese punto de vista, la gran cuestión es saber si se llegará a salir del agujero de la recesión. A priori podrían imaginarse tres escenarios: recuperación de la tendencia anterior a la crisis, pérdida duradera o incluso pérdida creciente.
Los primeros datos disponibles muestran que muchos países se encuentran en el caso de una pérdida duradera2. En el primer trimestre de 2011, algunos no han recuperado todavía el nivel alcanzado por el PIB antes de la crisis: es el caso de Japón, Reino Unido, España e Italia. Los Estados Unidos, Alemania y Suecia justo acaban de hacerlo, y Francia no está muy lejos. Pero recuperar el nivel del PIB de antes de la crisis no significa que la pérdida quede borrada. Este esquema de la coyuntura permite señalar las grandes tendencias.
Europa estalla.Si Francia, Suecia y Alemania han salido del agujero, no ocurre así en otros muchos países: España, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Portugal, Reino Unido, que se han descolgado de forma duradera o se esfuerzan por recuperarse.
Los viejos países capitalistas están a la cola.Los Estados Unidos, por ahora, han recuperado su ritmo de crecimiento anterior a la crisis. La Unión Europea, tomada en su conjunto, lo hace con más dificultad y no ha superado el bache. Japón está lejos de ello, y su PIB vuelve a bajar tras la catástrofe nuclear. En cambio, continúa el crecimiento de los dos grandes países emergentes (China e India) y la crisis prácticamente no les ha afectado. Otros países (Brasil, Corea, Rusia) han sufrido un descuelgue más marcado.
El paro se incrusta.Los Estados Unidos y Europa presentan el mismo perfil. El crecimiento vuelve a subir, pero la tasa de desempleo no desciende del nivel al que le ha llevado la crisis (gráfico 2).

La factura está por pagar. La pérdida de crecimiento parece por tanto irremediable. Esto quiere decir que, aunque las economías estadounidense y europea recuperen su anterior ritmo de crucero, lo que se ha “dejado de ganar” no se recuperará. Podemos evaluar su importe como la diferencia entre el PIB observado y el que se habría obtenido prolongando su tendencia anterior a la crisis. La diferencia así medida alcanza el 8% en la zona euro y el 6% en los Estados Unidos. El PIB de los Estados Unidos es de unos 15.000 millardos [miles de millones] de US$, y el de la zona euro de 9.400 millardos de euros (unos 12.000 millardos de US$). En definitiva, en ambos casos, lo que se ha dejado de ganar es unos 900 millardos de US$ (750 millardos de euros).
Esta pérdida de PIB se encuentra bajo la forma de crecimiento de la deuda pública. En la zona euro, ha aumentado en 980 millardos de euros entre 2008 y 2010. En ese mismo período, en los Estados Unidos ha aumentado aún más, 3.200 millardos de US$.

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