La Lógica desconocida de «El Capital » de Alain Bihr


Louis Gill
Julio de 2010
En este pequeño libro de 125 páginas, Alain Bihr presenta un resumen, claro y completo de los pasos seguidos por Marx en El Capital con la intención de sacar a la luz la continuidad del análisis que une los tres libros. En su conjunto, este esfuerzo de presentación está logrado, pero requiere, no obstante, algunas críticas. La crítica de la economía política Alain Bihr recuerda en primer lugar que Marx concebía El Capital como la crítica de la economía política. Sin embargo lo que dice a este respecto es preocupante. La crítica de la economía política, según él, sería “la crítica de las insuficiencias de la ciencia económica” (p. 11).
Aprovechando las obras de los economistas, Marx pondría en evidencia “sus lagunas, sus insuficiencias, sus errores históricos…”. Su propósito sería pues “ir más allá de sus límites y completar la ciencia económica como conocimiento positivo del proceso global de la producción capitalista”. Lo menos que se puede decir es que es muy difícil reconciliar esta visión de las cosas con la concepción de Marx de la economía política y con el sentido de la crítica que de la misma hace. Para Marx, como tan bien lo explica particularmente en el epílogo de la segunda edición alemana de El Capital1, la economía política, elaborada como ciencia burguesa fundada sobre la
comunidad de intereses del trabajo asalariado y del capital, no podía seguir siendo una ciencia más que provisionalmente. La  intensificación de la lucha de clases al filo de los años 1830, “acaba con la economía burguesa científica”. La economía política deja de ser una ciencia para transformarse en ideología, en apologética. “Apenas pareció que aquí llegaría a ser posible una ciencia burguesa de la economía política, la misma se había vuelto, una vez más, imposible.

[…].El peculiar desarrollo histórico de la sociedad alemana, pues, cerraba las puertas del país a todo desarrollo original de la economía “burguesa”, pero no a su crítica. En la medida en que tal crítica representa, en general, a una clase, no puede representar sino a la clase cuya misión histórica consiste en trastocar el modo de producción capitalista […]. (La cursiva es nuestra).

1 1 Karl Marx, El Capital, vol. 1, Madrid, Ed. Siglo XXI, 1978, p. 11-20.

Para ilustrar mejor el hecho de que el “perfeccionamiento de la ciencia económica como conocimiento positivo del proceso de la producción capitalista” era completamente extraño a Marx, merece la pena citar las palabras sacadas del mismo epílogo:

« El método aplicado en “El Capital” ha sido poco comprendido, como lo demuestran ya las apreciaciones, contradictorias entre sí, acerca del mismo. Así, la “Revue Positive” de París me echa en cara, por una parte, que enfoque metafísicamente la economía, y por la otra ¡adivínese! que me limite estrictamente al análisis crítico de lo real, en vez de formular recetas de cocina (¿comtistas?) para el
bodegón del porvenir.».

Marx prosigue citando un amplio extracto de un artículo de un escritor ruso, J.J. Kaufman, comentando su método, que reproduzco aquí parcialmente:

“Para Marx, sólo una cosa es importante: encontrar la ley de los fenómenos en cuya investigación se ocupa. Y no sólo le resulta importante la ley que los rige cuando han adquirido una forma acabada y se hallan en la interrelación que se observa en un período determinado. Para él es importante, además, y sobre todo, la ley que gobierna su transformación, su desarrollo, vale decir, la transición de una a otra forma, de un orden de interrelación a otro [ … ]Conforme a ello, Marx sólo se empeña en una cosa: en demostrar, mediante una rigurosa investigación científica, la necesidad de determinados órdenes de las relaciones sociales [ … ] A tal efecto, basta plenamente que demuestre, al tiempo que la necesidad del orden actual, la necesidad de otro orden en que aquél tiene que transformarse inevitablemente, siendo por entero indiferente que los hombres lo crean o no, que sean o no conscientes de ello. (El subrayado es nuestro).

Este método tiene poco que ver con la « denuncia de las lagunas y de las insuficiencias » de la « ciencia » económica, ni con la “denuncia del mundo al revés” de que habla Bihr (p. 12-13); estas denuncias evocan más bien la crítica idealista de los socialistas utópicos. No se limita tampoco a la “demostración de la posibilidad del comunismo”, que Bihr define como el “sentido final de la crítica marxiana de la economía política”. Expresa su necesidad objetiva.

Descargue aquí el artículo completo de Gill, traducción de Xabier Gracia

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