Cuestiones acerca de «movimiento de mujeres indígenas y populares en méxico»


Entrevista a Gisela Espinosa Damián

(Revista Laberinto número 32, 2011)

La entrevista a Gisela Epinosa Damián que les presentamos a continuación es consecuencia de las dudas e inquietudes planteadas por lectores a su artículo «Movimiento de mujeres indígenas y populares en México» publicado en el número 29 de nuestra revista, correspondiente al año 2009.

Consejo de Redacción

LABERINTO: ¿Qué causas piensa que fueron las que dificultaron articular las reivin­dicaciones de las mujeres dentro del movimiento mixto de la izquierda?

G. ESPINOSA: La perspectiva de la mayoría de la izquierda mexicana era derrocar al sistema capitalista y al sistema político mexicano, los problemas de género no eran reconocidos. A excepción de las agrupaciones de tendencia troskista, en el resto, sería la lucha de las mujeres lo que iría abriendo un espacio a sus problemas y reivindicaciones.

LABERINTO: ¿Cómo veían las organiza­ciones y partidos vinculados a la izquierda a los movimientos de las mujeres y a las organi­zaciones feministas?

G. ESPINOSA: En su mayoría, tenían la idea de que dividían al movimiento, de que eran «pequeño burguesas» y de que su lucha no era prioritaria.

LABERINTO: ¿Las diferencias de las rei­vindicaciones y de la lucha social entre el movi­miento feminista y las organizaciones de mujeres populares podrían explicarse a través de la lucha de clases?

G. ESPINOSA: No exactamente, pues la plataforma de lucha del frente que a finales de los setenta aglutina prácticamente a todos los grupos feministas, incluía reivindicacio­nes pensadas para mujeres de clases traba­jadoras y explotadas, además, las feministas también eran de izquierda. Creo que la clave radica en el alejamiento de las feministas con respecto a los movimientos de clase, lo cual, impidió que las mujeres organizadas en mo­vimientos sociales se sintieran identificadas con las feministas.

LABERINTO: ¿Cómo se abordó dentro del movimiento, las situaciones que se generaron a partir de la aceptación y absorción de ciertas reivindicaciones e incluso de parte del movi­miento de mujeres, por parte de las estructu­ras del Estado?, ¿cómo afectó a las organiza­ciones populares?, ¿qué debate se dio dentro del propio movimiento?

G. ESPINOSA: El debate sigue: por un lado se considera un logro que el Estado asuma rei­vindicaciones y conceptos surgidos en los movi­mientos; por otro, hay inconformidad y crítica, porque el Estado, al apropiarse de conceptos y reivindicaciones, los despoja del carácter sub­versivo que les dan los movimientos feministas y de mujeres.

LABERINTO: ¿Cómo se entendía dentro del movimiento la dialéctica entre participación y democracia representativa por un lado y la in­dependencia y capacidad de auto-organización del movimiento por otro lado?

Publicado en Laberinto,  número 32, 2011, lea la entrevista completa

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