Países ricos en crisis I: Islandia


Alejandro Valle Baeza

Esta crisis se desató en Estados Unidos de América (EUA), el país capitalista más poderoso, y de ahí pareció extenderse a todo el mundo. La realidad es más compleja, lo que sigue es el inicio de una serie de artículos que hablan de otras crisis que aunque coincidan temporalmente con la de EUA tienen sus propias dinámicas y orígenes.

Protestas ante el parlamento islandés, foto El País

La crisis de Islandia


Islandia fue llamada la “Wall Street del Ártico” o el “tigre nórdico”, en muy poco tiempo pasó de un crecimiento alto, para un país desarrollado, a convertirse en un país muy endeudado . Con apenas 320 mil habitantes, los banqueros islandeses quisieron aprovechar la liberalización financiera. El sistema bancario islandés pasó de ocuparse del mercado doméstico a servir de intermediario para otros países, los escandinavos y el Reino Unido principalmente. Por ejemplo, el banco por Internet Icesave perteneciente  al banco Landsbanki operó cuentas de ahorro en Holanda y el Reino Unido. Creció hasta tener cuentas por mil setecientos millones de euros en el primer país, durante los breves cinco meses en que operó ahí, y por cerca de cinco mil millones de euros en el Reino Unido, durante dos años, gracias a que ofrecía tasas de interés superiores al 5 por ciento.

En una publicación de la Cámara Islandesa de Comercio(1) un funcionario nativo y un académico estadounidense, quien llegó a ser miembro del directorio del Sistema de la Reserva Federal  estadounidense, argumentaban, en 2006, que los temores sobre la inestabilidad del sistema financiero de Islandia eran infundados pues todo estaba básicamente bien. El país tenía el PIB per cápita más alto del mundo en 2005, con muy poca corrupción, bajísima deuda pública (la deuda neta representaba 10% del PIB) y con altísimos niveles de educación y salud. Una excelente muestra de la felicidad que trae a la gente decente el seguir las leyes del mercado y el respeto a la propiedad privada.  El ultraconservador Cato Institute celebraba todavía en febrero de 2008 que el éxito de Islandia se debía en buena parte a sus políticas en favor del libre mercado: los impuestos a los ingresos del trabajo eran de 36 por ciento mientras que los ingresos del capital eran gravados con 10 por ciento. Las corporaciones gozaban de un gravamen de 18 por ciento, comparado con 39 por ciento en EUA, pero el diligente gobierno islandés había ya anunciado una reducción de esa tasa a 15 por ciento.(2)  El único foco rojo era un considerable déficit en cuenta corriente.

No obstante la aparente solidez de la economía islandesa,  Kaupthing, Glitnir Bank HF y Landsbanki Islands HF -los tres principales bancos islandeses- quebraron en octubre de 2008 tras acumular una deuda de 61.000 millones de dólares, equivalente a 12 veces el producto interno bruto de este país.3 Tuvieron que ser nacionalizados en ese mes después de que habían sido privatizados en 2003, ¡cinco años duró el sueño del libre mercado!

1. Mishkin, F.S. y Herbertsson, T. Financial Stability in Iceland. Iceland Chamber of Commerce. 2006 en: http://www.vi.is/files/555877819Financial%20Stability%20in%20Iceland%20Screen%20Version.pdf

2. Ver “Iceland and Taiwan to Slash Corporate Tax Rates” por Daniel J. Mitchell en http://www.cato-at-liberty.org/iceland-and-taiwan-to-slash-corporate-tax-rates/

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